jueves, 24 de septiembre de 2015

¿Para que sufrir? Si no hace falta



¿Para que sufrir? Se llama una canción de Lafourcade. Debo recordar no escribir en este blog cuando este en la cumbre de hipersensibilidad de mi síndrome premenstrual (me refiero al post anterior).

El lugar donde vivo es un pueblo pequeño, es fácil conocer a la tercera parte de los habitantes, algo que no deja de impactarme hasta hoy es que no hay cine, no señores, no hay cine, ni siquiera centros comerciales. Lo que si hay son amaneceres con muchos pájaros que hasta hoy no descubro, una laguna frente a mi casa, muchos árboles y palmeras borrachas de sol. Aquí les gusta mucho ir a misa, si no te ven en la misa de ocho te preguntan intrigados porque no fuiste, uno para salir al paso promete que ira a la misa de doce al convento, con las monjitas. Si faltas a esa y te vuelven a encontrar en una esquina te dicen que no te preocupes, que todavía puedes asistir a la misa de siete, que ahí te ven. Ya si de plano quiero evitarme todo eso, basta con manejar diez minutos y llegar al poblado que esta en la orilla del mar. Comer mariscos y luego ir a recoger conchitas que después devuelvo al agua. Me paro en la playa viendo el horizonte y preguntándome que hay del otro lado, que estará haciendo esa gente, que podría estar haciendo yo. Como dice una canción, “nunca es suficiente para mí”

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Not about love

 
Tengo varios días intentando escribir en este blog, cada vez se me ocurren cosas que en el momento me parecen geniales, luego me quedo en el intento y creo que no quiero dejar aquí la razón número treinta de porque no me enamoro de ningún hombre en los últimos días, de cuando la otra noche me acordé de cuando mis sobrinos eran unos niñitos y corrían con los brazos extendidos hacia mí y parecía que yo era lo más para ellos, y luego entendí que sus papás son lo más importante; también me arrepentí de la idea de explicar como es que mis hermanos y mi madre se portaron tan mal conmigo, tratándome como un mueble, como un algo que no importaba, de cuando salí huyendo de esa casa, de cómo no quiero regresar nunca; de los planes, de empoderarse para cumplirlos; de no olvidarme quien soy, de no abandonarme; de vivir en el mar, de la lluvia en la noche, de la laguna que esta frente a la casa donde vivo; de mis amigas, de los amigos, de la gente que dice que te quiere y se olvidan de ti cuando consideran que ya no eres lo que ellos esperan; de cómo odio el calor y los mosquitos; de pedir perdón, de perdonarme; de soportar los dolores que regresaron; de ganas de estar sola, de sentirme sola; de cómo encontrar las ganas para dibujar.

Up date: ¿qué hoy era otro final de nuestros días? me fallaste otra vez estupido mundo.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Del efecto a la causa




Estuve unos días en la Ciudad de México, muchos considerando que no quería aparecerme por ahí. Yo parecía calmada los primeros días, luego mi estomago se convirtió en una historia de horror que no dejaba de torturarme día y noche por el dolor, hasta que una vez a la mitad de la noche me despertó un ataque de ansiedad. Hice más cosas de las que había planeado, pero no hice un par de ellas que consideraba las más importantes. Yo salía con cara de felicidad los primeros días, luego un hombre me hizo un retrato rápido y cuando me lo entrego ví a la mujer con los ojos más tristes del planeta, lo guardé en el fondo de mi maleta y no volví a verlo. Usé lentes oscuros el resto del viaje.

Los primeros días decidí hospedarme en un hotel en el corazón del centro histórico para facilitar tiempos de llegada al congreso al que asistí, me hizo mucho bien estar sola pero en las noches me daba miedo cerrar los ojos y permanecía despierta lo más que podía. Aún con eso el lugar era lindo y decidí hacerle un dibujo antes de irme, cuando llego la hora del check out miré largo rato la habitación y decidí terminar ahí una larga historia, cerré la puerta pensando que con eso cerraba también lo otro. Luego me fui con mis lentes oscuros a que mi corazón atribulado me arrastrara por toda la ciudad.

Durante todos esos días me entró en la cabeza nuevamente la idea de regresar a la ciudad, pero entre más pasaban los días y reconocía ese aire de septiembre más triste me sentía, al grado de estar a punto de llorar el último día. Y no era porque sabía que me quedaba poco tiempo, sino de tantos recuerdos agolpados. El dolor tuvo un principio, no existió siempre, por supuesto tuvo su creador. Y creo que aún no estoy lista para enfrentarlo.

domingo, 2 de agosto de 2015

¿Porqué debería llorar por tí?


La vida sigue sin ser fácil, aunque a veces así lo esperara. Sigo deseando cosas y en el camino o al final me cuesta trabajo no caer de rodillas sintiéndome ridícula por el solo hecho de haberlas deseado. A veces insisto tanto que llega el momento en que tengo que detener todo para darme cuenta que quizás soy una egoísta por intentar que las personas funcionen en mis deseos. O es algo tan sencillo como el simple hecho de seguir siendo la misma ingenua que piensa que por portarme bien un día se van a borrar todos los errores cometidos antes.
Hoy para mi desgracia, por primera vez en mucho tiempo me encontré arrepintiéndome de las cosas que he hecho en los últimos años, y no sé bien como enmendarlo. En mi intento por cambiar las cosas tomé unas tijeras y me corté un fleco que quiso recordarme alguna época en la que fui feliz. He sacado una de mis libretas favoritas para trazar un nuevo plan maestro, en el que confío exista otra vez el glamour, olores bonitos y tacones altos. En ese plan me encontré de pronto lo que no esperé volvería a pasar. Flashasos en mi mente de eso que amé un día y de pronto cayó sobre mí aplastándome sin remedio y de lo que salí huyendo sin haberlo extrañado en estos diez meses. Hoy extrañé a la ciudad de México, y para ser sincera, no sé que hacer.

lunes, 27 de julio de 2015

Gracias

 
Ayer fue un día hermoso, con el cielo despejado me puse un vestido corto de color azul y me fui a una fiesta a dar el discurso en honor del festejado. ¿Saben cuantas veces había hecho eso en mi vida? Nunca. ¿Las veces que había visto conmovida discursos en mis películas favoritas, sola en una habitación? Cientos.
Frente a más de cien invitados me lancé con mis zapatillas altas y un microfono más segura que nunca, cuando comencé a escuchar risas, luego miradas de emoción y al final sonoros aplausos con los invitados de pie, fui a abrazar al festejado que ya tenía lágrimas corriéndole de sentimiento. Y en ese momento fui más feliz yo que el homenajeado y  todos los que estaban ahí. 

Soy muy feliz y mi corazón tiene una nueva tranquilidad, no puedo más que dar gracias por eso

jueves, 16 de julio de 2015

Resiliencia

Hoy amanecí bien cabrona.

sábado, 11 de julio de 2015

Estoy perdido y varado en un lugar inmenso...


Viviendo en una casa que visita tanta gente me cuesta mucho trabajo encerrarme, no quiero ver a nadie, no quiero hablar con nadie, tampoco es que quiera llorar, quiero pensar, nada más.
Se que no habla bien de mi autoestima el que me haya aterrorizado que alguien famoso se fijara en mí, veía sus fotos en Facebook, su cuerpo marcado por el ejercicio y no terminaba de entender que quería de mí, el estrés me hizo subir tres kilos en una semana, soy una gorda. Terminé por bloquear de mi cuenta a ese hombre.
Desde que era niña tenía episodios de depresión, ya de grande recuerdo la cara de la gente que esta conmigo cuando me vuelve a suceder, “¿pero no ya se te había quitado?” “¿Otra vez con lo mismo?”. Es duro escuchar y ver caras de fastidio. Por eso me escondo, de cualquier manera ¿cómo podría pedir ayuda? Nunca quiero tomar los ansiolíticos, es como tapar el sol con un dedo, solo que ese dedo te hace quedarte dormida todo el tiempo y hace un mes cuando los estaba tomando me quedaba dormida hasta hablando con la gente, ya ni siquiera soñaba, decidí dejar de tomarlos hace una semana.
Me gusta imaginarme con una oficina como la de Anna Wintour, la directora de Vogue, he remodelado mi recamara y estoy decorando una habitación que robé de mi casa para el estudio. Esas cosas me hacen sentir muy bien.
Hoy he pensado porque llevo tantos años sola, es decir, porque tengo amigas que encuentran tan fácil a un hombre, veo como duran años con su marido, otras están con uno, se separan y al poco tiempo están con alguien mas, ¿Cómo hacen para tener corazón de pelota de basketball? ¿Porqué no tengo suficiente coraje para decidir estar ya con alguien aunque no lo ame?.

jueves, 9 de julio de 2015

Body Snatchers

 
-Cometí la mala decisión de contarle a alguien que un “famoso” actor me invitó a salir para conocerme. Ahora medio pueblo quiere saber todos los detalles o acompañarme a la cita.
-Tuve breve conversación por inbox con el actor que me invitó a salir. Me sorprende tanto ego estupido y me hace bastante gracia cuando dice que debo agradecer que me dedique tanto tiempo considerando la cantidad de admiradoras que tiene. Le respondí que yo no lo admiro. Ya no ha vuelto a escribirme.
-A veces por las noches duermo con tanto dolor que me quedo apretando mis brazos muy fuerte. Tengo los brazos llenos de moretones.
-Me sigue pareciendo de lo más afortunado en mi vida caminar por las tardes en la playa.
-Tuve una noticia maravillosa, sentí que no podía ser más feliz que se me brindara otra oportunidad en la vida, corrí a decírsela a quien creí que podía importarle y ni siquiera quiere hablar conmigo. Me quedé como una estatua en el aire, cada vez se me congela más la sonrisa.  Tengo miedo de tomar una decisión de la que me arrepienta toda mi vida. Solo voy a ir a dormir y por hoy no quiero soñar. Como decía Scarlett O´hara en “Lo que el viento se llevo” no pensaré en ello ahora, pensaré en ello mañana

martes, 7 de julio de 2015

Hoy el sol no hace falta, esta en receso

 
Estoy acostada en una plancha fría con la mitad del trasero descubierto por esas batas tan incomodas que te dan en los hospitales. Ya hace un par de meses que recorro estos lugares y me hubiera quedado en el primero esperando que me quitarán el diez por ciento de mi cuerpo, pero me entró un coraje que no conocía cuando escuché al doctor decirme que “ya para que quiero eso”.  Ese sentimiento me ha hecho moverme, actuar rápido, no conformarme. Y contrario a lo que se pensaría de mi, no me siento triste, esto me trajo una marejada de apoyo por parte de la gente que esta conmigo y me siento apoyada y segura de que todo va a salir bien y no como esperan esos tres primeros doctores. Ahora espero que la inyección para el dolor que me puso hace un momento la enfermera haga efecto, entonces vendrá un doctor a preguntarme que si no soporto el procedimiento paramos todo. ¡Claro que soporto el dolor doctor! Soy experta en eso.

El ir y venir de los estudios que me piden los doctores, decidí tomarlo como una actividad social. Me alacio el cabello con calma y luego me maquillo meticulosamente. Mientras esperaba leyendo en la recepción a que me entregaran un resultado se me acerco un hombre a preguntar la ubicación de algún lugar, respondí que no sabía porque no soy de esta ciudad y continúe leyendo.  Cuando tenía lo mío me levanté para retirarme y se acercó otra vez para extender su mano y decirme que le había dado mucho gusto conocerme, fue cuando me pareció que se parecia mucho a un actor de la televisión, pero yo tranquila, le di la mano y me despedí amable. Me alcanzó nuevamente en la puerta y fue cuando me pidió mi Facebook para contactarme, me dijo que le encantaría conocerme. Di gracias otra vez y me fui sin darle datos. Cuando llegué a mi casa ya tenía un mensaje de él disculpándose por haberle pedido mis datos a la enfermera. Entré con curiosidad a su página y si, es ese actor de la televisión. En el mensaje me pide una cita para conocerme. Mientras veía sus fotos con tres mil quinientos likes en promedio me comenzó a entrar un estrés terrible, los comentarios de todas sus admiradoras, no puedo entender que fue exactamente lo que le atrajo de mí. No acepté la solicitud de amistad, me acosté y apague la luz. Eso me estreso más que cualquier enfermedad.

sábado, 4 de julio de 2015

Boceto


No soy la mujer de las tristezas y las melancolías, no quiero ser el personaje al que le va mal en las comedias románticas, no soy el Tom Hansen de 500 days of Summer.
Soy la que se queda con el más guapo, la que al final de la película tiene la casa y  el bebé, la que triunfa al final de la carrera, la que gana el premio después de días de desvelo, la que tiene amigas que platican y me escuchan hasta las 6 de la mañana esperando el amanecer. La que no se conforma con un desesperanzador diagnostico, sino que busca la opción b y la c y encuentra la respuesta en la d, con la seguridad de que todo tenía solución.
Soy la que aprovecha las segundas oportunidades porque por alguna extraña razón la vida se las da cada ocho años. La que se reinventa y descubre una nueva vida cada vez, esa soy.

viernes, 5 de junio de 2015

Vivir en Mar

Mis brazos tienen un nuevo color moreno que nunca antes habian lucido. Durante estos meses he cambiado a un tono más oscuro de maquillaje, a veces me molesta un poco y me unto kilos de bloqueador. Luego solo lo dejo pasar. Vivir en mar me ha caído bien, a pesar de los pesares. Ahora no quiero pensar en eso. Creo que soy muy afortunada porque tengo amigas, tengo familia, tengo apoyo de las personas que me rodean, me siento amada.
Me gusta caminar en la playa descalza, ir encontrando las conchas grises y negras, mis favoritas. Comprar un raspa de durazno para regresar a mi pueblito, manejar la camioneta con el aire entrando por la ventana, escuchando música que hace que mi piel se ponga chinita de emoción. Llegar a la casa y encontrarla llena de gente, comer con las visitas. Me gusta bañarme con agua fría, ¿de que otra manera podría ser con tanto calor?. Dar clases a niños a los que no pensé que llegara a apreciar tanto. Me gusta verlos en silencio mientras dibujan lo que acabo de enseñarles, aprender a apreciar los momentos en el instante en que suceden. Luego despedir a cada alumno y sentarme en el salón vacio a esperar.

domingo, 24 de mayo de 2015

Pare de sufrir

Es asombroso que haya llevado tantos años aguantando hombres que no amaba y ni siquiera me gustaban. En algún punto de mi vida me creí que no merecía ningún amor y que yo era la culpable por ser una mala mujer. Analizando esto años más tarde me doy cuenta que más que mala era ingenua y no muy inteligente para manejar ciertas cosas, por cierto. La cuestión es que debido a esa poca estima que me tenía me relacione con hombres que creí eran “convenientes”, me comprometí con alguien que no amaba pero creí que podía respetar, al final descubrí a un patán que no hace más que buscar pretextos para juzgarme y maltratarme. Idolatré años a alguien que al menor indicio de comprometerse hasta para ser mi amigo salio huyendo. Lo endiose de tal manera que creí que era lo más importante, estaba sobre todas las cosas. Por eso cuando se fue sentí que me moría, era mi Dios, cosa que a él supongo le gustaba saber, tal vez por eso no se iba o dejó siempre que me acercara. Pero de eso nadie tuvo la culpa más que yo, que le dí un lugar que no merecía. Al final en medio de una triste y penosa situación no fue capaz siquiera de escucharme, volvió a escaparse. Con tranquilidad he pensado que es hora de que se vaya de mi vida, él y el otro y el otro. Me perdono por dejar entrar a hombres inconvenientes. Es probable que vuelva a encontrar a otros iguales, deseo que llegue uno conveniente. Tengo mucho amor bonito para dar.
¿Por qué dejé entrar a esos hombres en mi vida?. Paro de sufrir.

martes, 5 de mayo de 2015

Un ramito de flores cada mañana

Matilde trabaja en la casa donde vivo, llega todos los días a las siete de la mañana a gritar en la ventana de mi recámara que me meta a bañar, es su manera de despertarme. La dueña de la casa es mi tía, es un lugar grande que tenia la mitad del espacio abandonado y que me estoy encargando poco a poco de hacerlo vivir. A pesar de que aquí vivimos solo las dos, la casa siempre esta llena de gente, Doña Felipa lleva veinte años trabajando con mi tía, es la que sabe todo el teje y maneje del lugar, aunque a sus setenta años ya no es lo de antes, ella se encarga de que todo funcione. A Matilde la acaba de contratar mi tía, pero tiene toda la vida conociendola, vive en el mismo barrio, y ha conocido a la familia desde niña, a veces cuenta historias de mi abuelo y yo le entiendo solo la mitad, habla rápido y con el acento muy marcado. Le conmueve que yo le sirva su café en el desayuno, dice que los patrones no le sirven a los ayudantes, yo le explico que es un intercambio porque después me sirve a mí de comer. Se ha enterado de que me gustán las flores y todos los días me trae un ramito de lo que se encuentra en el camino, me gusta porque son flores exoticas y llenas de color que yo no conocía. A veces por el calor le preparo un vaso de agua a media mañana y nos sentamos a platicar un momento. Así me he enterado que tiene sesenta años, con ese cuerpo espigado anda siempre con vestidos playeros y los labios muy pintados, me cuenta orgullosa que solita sacó adelante a sus cinco hijos, todos vivos y casados. Cuando murió su marido y vio a todos esos chiquitos se fue a la cantina a pedir trabajo de mesera, y desde entonces eso fue su oficio, me dice orgullosa que tiene su licencia para meserear y que no es cualquier cosa, también me aclara que nunca se prostituyo, y le creo, considerando lo pequeño de este lugar donde vivo, el chismerio no se hubiera hecho esperar, aún así algunas mujeres la ven con recelo, hablan despacito refiriendose a que siempre ha trabajado en cantinas.
Ayer Matilde me hizo sentir muy bien, me ha ofrecido su casa para irme a vivir con ella cuando no tenga donde hacerlo. Suena sencillo, pero no lo es considerando que todo lo que tiene es su casita de 4x4 mts. Me conmovio, su ofrecimiento, no supe que decir, solo la abrace.

viernes, 24 de abril de 2015

No es un juego de ganar o perder, es un juego de sentir



Tonto corazón no te dejes destruir, el acuerdo fue guardar la razón, tienes que entenderlo, es mejor dejarlo así"

Recuerdo que el mes de abril me daba miedo, considerando que en ese mes se me murió un novio, otro me dejó de la manera más cruel cuando ya vivíamos juntos, unos años más tarde al que era mi marido me lo encontré en la cama con otra mujer. Opté por encerrarme en esos días para que nada extraordinario me alcanzara.
En los últimos meses he dicho muchas veces “soy muy feliz”, para que días más tarde me esconda a llorar en los rincones preguntándome que estoy haciendo con mi vida.  No tengo miedo de haberme ido y haber dejado. Pero de pronto me ha entrado una tristeza enorme por algunas cosas que se quedaron atrás.
De niña yo vivía en el Estado de México, siempre veía hacia el cielo y me preguntaba si los que vivían en la ciudad lo mirarían igual. Cuando al fin pude vivir en el Distrito Federal me sentía la persona más afortunada, disfrutaba caminar entre las calles con tanta gente alrededor, de los cafés, los festivales, los museos, las casas, los edificios. Pero con los años todo eso termino aplastándome y me sentía la persona mas sola del mundo, aún cuando tanta gente me rozara el hombro pasando a mi alrededor.
Ahora que vivo en otra ciudad y que he tomado la decisión de quedarme de verdad, de pronto me pregunto si fue la decisión correcta. Si estar huyendo siempre me va a llevar al final a algún lado. Si en el camino voy a encontrar a quien amar y sobre todo, si me voy a querer quedar.

lunes, 19 de enero de 2015

En el vaivén de la tristeza y la felicidad


Me gusta viajar y ahora lo hago muy a menudo. Ver la carretera, los pasajeros, bajarme en las paradas oficiales a comprarme un sándwich, cuando lo abro no veo más que un poco de mayonesa embarrada con una rebanada de jamón y unas rajitas de chile jalapeño, me recuerda cuando era niña y me llevaban al cine, recorría la vitrina de dulces y siempre pedía un sándwich de jamón, algo tan simple que podría haberlo comido en mi casa, pero ese era justo el punto, nunca nos hacían comidas tan sencillas y creo que por eso me gustaba más. Hoy me trae la misma sensación reconfortante mientras veo  el paisaje, me alargo su sabor a mordidas y suspiro, de puritita felicidad.

Miento cuando digo que no me importa que mi familia me ignore. Sueño que les reclamo llorando que se porten así conmigo. Me pregunto porque ha sido de esa manera mi relación con ellos, sobre todo con mi madre, y eso me atormenta. Me quita el sueño que la gente opine que yo debo olvidar las cosas que hace y la perdone por el simple hecho de ser mi madre. Entonces pienso que voy a hacer si un día se muere y yo no la quise como esperan todos, perdonando porque es la mujer que me dio la vida. Pero yo por más que hago no olvido la manera en la que parece que se alegra cuando me va mal. En las veces que le llamé para pedirle ayuda y solo recibí un “aguántate”. En las ocasiones en que me ha recomendado que me busque ser amante de alguien que me mantenga porque es la única manera que me queda para salir adelante. Cuando los visité para contarles que me acababan de diagnosticar depresión severa y me puso a lavar las trastes sin preguntarme nada. No se me olvida que cuando era niña le platicaba a las personas frente a mi, que cuando yo nací era muy chiquita y me veía muy prieta porque estaba llena de vellos, que parecía una rata y le daba asco. ¿Así son todas las mamás? Porque no entiendo en verdad ese amor incondicional hacia ellas.

jueves, 8 de enero de 2015

La noche me sobra, la luna me estorba, maldita memoria...

 
Me cuesta trabajo adaptarme al clima de este lugar, o a la manera en que las personas se portan con respecto a el.  Vivo en la costa y cuando entran los frentes fríos los vientos son de 80 kilómetros por hora en promedio. A diferencia del D.F. donde solo sacaba mi ropa de frío y continuaba mi rutina, acá la vida se detiene, llevo tres días encerrada haciendo limpieza extrema, viendo películas, dibujando, viendo películas, comiendo, dibujando y viendo películas.  De pronto recordé cuando salía a caminar y me entraba ese frío seco que me recordaba lo sola que me sentía. Acá no me siento de esa manera, ni siquiera siento culpa por no estar en una oficina trabajando con personas importantes. Es más, traigo una sudadera, el short de mi pijama y botas para sentirme abrigada.
De repente me quedo quieta esperando sentir un poco de remordimiento, pero no. Ahora es lo que tengo y lo disfruto, escuchar el sonido del aire moviendo los árboles, las ráfagas de agua que trae la tormenta, asomarme a la ventana y contemplar el verde intenso del paisaje. Ni siquiera recuerdo que a mi familia, es decir mis padres y mis hermanos, les dio exactamente igual que yo me fuera,  ya ni siquiera me molesta no haber recibido ni una llamada de su parte en navidad o año nuevo.
Ahora parece que todo lo que he vivido se quedó atrás, como si hubieran sido historias que yo me inventé. Como si estar parada en una esquina en New York, vivir en Polanco, caminar en Barcelona, sentir el frío extremo en Amsterdam, pasar de un casino a otro en las Vegas, preparar cenas lujosas para diez matrimonios, o llorar esperando que me desalojen de mi departamento hubieran sido sueños de esos borrosos que se van quedando atrás.

domingo, 4 de enero de 2015

No habrá una barrera en el mundo, que mi amor profundo no rompa por ti.

Hace muchos años que yo intenté cantar de manera digamos profesional, era soprano y ostentaba el titulo de la solista del coro, sin embargo hay que considerar que en ese tiempo el que era mi maestro de canto y me alentaba para entrar a la escuela nacional de música, también me confesó que estaba enamorado de mí, lo cual me asustó mucho y fue una de las causas por las que desistí, pero me dejo con la duda si de verdad yo cantaba bien o era una artimaña para conquistarme. Con el tiempo deje el canto para las reuniones, luego para dedicar canciones y al final para el baño. En estas vacaciones de fin de año que tengo oportunidad de cantar con mis primos a diario en nuestro karaoke casero, me dí cuenta que si hicieramos un concurso yo quedaría en decimo lugar de los diez que participamos. No alcanzo las notas, mi voz nomás no despega, se escucha apagada apagada, y el colmo de los males es que se me olvidan las tonadas. Comencé a optar por dejar pasar mi lugar.
Todo esto me recuerda que también creia que sabia escribir y que lo hacia muy bien, asi que decidí aceptar la invitación de un buen amigo y fui a un taller literario que cierto famoso blogstar tiene cada lunes en el Distrito Federal. Me armé de copias del que yo creía mi mejor cuento y me fui a leer frente a todos mi obra maestra. Fue horrible intentar no sonrojarme, aguantar la respiración para poder sostener la mirada de cada uno de los participantes y al final lo terrible de sentir como mi craneo se ponia caliente al escuchar que lo que les leí no tenia ni pies ni cabeza. "No existe una historia en lo que acabas de leer", fue lo menos que escuche. Me fui de ahí con mi amigo quien trato de ser benevolente, y convencerme de que lo podía hacer mejor, pero dias después acepté que ni para hablar se usar la sintaxis y siempre termino siendo una especie de Yoda, que tiene que repetir todo para que se me entienda.
Ahora que dos de las que yo creía mis mejores cualidades no existen creo que no me queda más que reinventarme. Seguir escribiendo este blog igual que los diarios que escribia desde niña, solo para sentirme mejor,  y aprender a cocinar o algo así. Al menos juro que tengo bonita letra.