lunes, 28 de junio de 2010

Por algo me lo estas diciendo


Mis amigos se parecen a mí, supongo por eso lo son, ambiciosos tras de un sueño, viven solos sin familia y sin hijos. Compartimos sentirnos extraños en esas reuniones donde se habla de colegiaturas y de la ultima camioneta familiar, pero podemos caminar por horas en la noche sin angustia de que alguien nos esta esperando.

Los últimos meses me dedique a vivir en una rutina que me tenía sin cuidado, de la casa al trabajo y de regreso, sin muchas ganas de salir de eso. Aún en mi encierro conocí gente nueva que, insisto, me sorprende se interesen en ser mis amigos. Más allá de un saludo nos hace descubrir similitudes, el punto es, ¿hasta donde seguimos estando solos por verdadero gusto o porque el destino ya nos impuso tremenda soledad?

Aceptar conocer gente me llevó sin querer al mismo lugar tres días seguidos, “La mezcalería” de Orizaba en la Roma me hizo conocer tres historias; con un añejo y dos victorias escuché a dos mujeres y un viejo amigo, entre risas que se convertían en lagrimas y canciones contagiosas, de manera diferente me enseñaron sus vidas, presumiendo primero sus logros y conquistas, continuando con sus anhelos y sus amores perdidos, lo raro fue como cada uno al final intentó convencerme de que si viviamos juntos me resolverían la vida y seríamos felices por los años venideros. Con una libreta, un tour por la colonia Condesa y un disco de Massive Attack me dieron las razones por las cuales me consideran tan buena compañera, aunque luciera media punketa (lo dijo una de ellas).

No recuerdo bien las excusas que dí para levantarme lentamente y salir de ese lugar tan chiquito, “aquí se siente mucho calor” creo que le dije a uno. No encontré algo mejor para no lastimar o herir susceptibilidades.

Ahora aquí sentada en mi cama, con la recamara a oscuras me dan ganas de guardarme otro ratito, no sea que alguien más me vea y le den ganas de llevarme al bullicio, yo que tan a gusto estoy aquí calladita…con todo y mi look de punketa.

martes, 22 de junio de 2010

Que qué se toman!

Pues andaba yo en un curso, y que ni sabes que aquel que te había platicado que me gustaba y que me dijo que yo a él también era ni más ni menos que mi compañero, yo me hice la sorprendida para ocultar la emoción, eso si, cuando lo veía llegar le sostenía la mirada hasta el final, no fuera a pensar que le tengo miedo, y ahí estaba él con esa sonrisa que me mata, con la mirada bien fija hasta estar uno enfrente del otro, y eso si, bien formal como desde el día en que lo conocí.

Pero bueno, a lo que iba, vez que te dije que la cagué, si, todavía me envuelvo la cabeza con los brazos para esconderla cada que me acuerdo de lo que hice.

Intercambiamos teléfonos todos por aquello de poner la fecha de la ultima clase, yo le doy mi número a él y por alguna razón le recomiendo un lugar donde puede comprar algo que busca. Un par de horas después me envía un mensajito haciéndome alguna pregunta y yo pienso “seguro porque le gusto aprovecha cualquier pretexto para mandarme mensajes”, le regreso igual añadiéndole alguna flor, solo recordarle que es bueno en lo que hace. Él me escribe, “Gracias por la flor…que te tomas”. Lo leo hasta “flor”, como ando en friega atendiendo a un cliente no leo lo demás, una hora más tarde me siento y vuelvo a leer el mensaje con una sonrisota y me doy cuenta que al final dice: “que te tomas”. Entons me pongo roja hasta el ultimo cabello erizado de la humedad y tomo eso como un “te invito a salir”, sin pensarlo le contesto:

“Si quieres un café, algo leve porque no tomo alcohol”

Ja!

Imbecil yo, que una frase común la tomé como una invitación. Tardó un par de horas en volverse a comunicar, hasta creí que estaba eligiendo el lugar, ya por la tarde me dijo que pasaba por mí. Claro yo feliz, platicamos, me puse roja como diez veces más y eso si, como ahí todavía no caía en mi error disfrute ese café como nunca, de verdad no se donde se había metido este hombre antes, yo me preguntaba porque ni siquiera intentaba darme un beso, sería que solo quiere que seamos amigos…

¿Qué quieres saber como me enteré del mal entendido? Él me lo dijo, cuando nos despedimos me miro a los ojos y aclaró:

.-Por cierto, me gusto mucho hablar contigo, pero no te había invitado a tomar algo, solo era una frase de “gracias, que te tomas”.

Que bien que era muy noche porque ya no me puse roja, creo que era como color negro.

Te digo, ya lo decidí, yo le voy a dar un beso.

viernes, 18 de junio de 2010

Y que importa que no haya sol


Un día perdí el interés a demasiadas cosas, un ejemplo hoy, por casualidad escuché a alguien hablar de una buena sesión de películas porno, me pareció hasta extraño; ya no recordaba ni esa bolsita rosa guardada en un compartimiento oculto de mi maleta. Imaginé ahí en la oscuridad al pobre dildo abandonado, atormentado por el olvido de su dueña, tantos tiempos vacíos de sana diversión, día tras día se fueron llenando hasta desaparecer los momentos de mirar el techo por horas, con o sin mi objeto sexual.

Decidí al tiempo dejar las píldoras de la felicidad, que no se bien si me hacían feliz porque siempre tenía ganas de dormir y mi lengua aletargada sacaba un sonido parecido a “tengo mucho sueño”.

Arriesgarse a cambiar, dejar y jalar duele, jode, mata; pero si sobrevives naces otra vez. Hoy corriendo entre tanto trabajo detuve un momento los pensamientos, descubrí algo en extremo importante, tanto que tuve que sentarme y voltear a todos lados, revisar si en este día nublado no era que estaba soñando. Porque si señoras y señores, descubrí que habiendo sobrepasado lo que un día pretendí de mí, hoy con lo que tengo, que es bastante mínimo y austero, soy feliz.

jueves, 3 de junio de 2010

Shhhhhhh!

Estoy re wey me cae, tengo una cantidad de trabajo que hacía bastante crisis no me llegaba, en mi desesperación por no quedar mal y en mi estupido afán de querer salvar a todos los clientes (si, todos llegan pidiendo que les salve la vida) tengo una lista de producción interminable, así que en mi animo de avanzar en el trabajo se me ocurrió quedarme a dormir en la oficina-tienda, que no es mas que un local que hay que cerrar con una puerta de cristal y después con cortinas metálicas, entons le pedí a la persona que más confianza le tengo que me encerrará por fuera, ya que solo así se pueden poner los candados y cerrar, yo bien fregona quesque para trabajar toda la noche. A la media hora de estar acá bien chicha me habla un amigo para decirme que esta en la esquina del trabajo, que donde estoy pa´ que salga a recoger las flores que me trajó…

Para ser sincera me pareció increíble que me creyera que estaba encerrada y no podía salir, suena como a pretexto malisimo, pero le pedí que dejara el ramo en la tienda de la esquina que cierra más tarde pa´ poder vender chelas. Ahora son las 4:29 y ya no se que hacer para aguantar el encierro, ni siquiera tolero la música y lo peor, no se me ocurre gran cosa para resolver los pendientes que tenía, tengo gripa y aquí estoy posteando en lugar de intentar encuadernar unos manuales. Hasta las 9 de la mañana vienen a rescatarme.

Ahora le pido al universo: ¡Quiero un abrazo! Largo, fuerte y en silencio, shhhhh, sin hablar, 5 minutos después se van por favor.

martes, 1 de junio de 2010

Rodar y rodar y rodar y rodar...

Tengo que vagar por la gran ciudad
la gente se espanta al verme pasar
tengo que rodar, y rodar,
y rodar, y rodar
no tengo conciencia ni tengo edad.

(Perro negro y callejero TRI)

Me apena que la gente llegue ilusionada y emocionada a pedirme sueños, a mí, que los tengo muertos.

Me sorprendo fingiendo, con amplía sonrisa, mientras llena de apatía interna les doy la razón y todavía me doy el lujo de hacer las recomendaciones de acuerdo a mi buen gusto (ellos lo dicen, yo no).

Me desgracia hacer cosas bonitas, tiernas y llenas de color cuando en realidad yo quiero hacer todo negro, para que brinque, para que exalte y para que ausente, claro, nadie las quiere.

Me traiciono, cuando me hincho de orgullo al escuchar “Eres una creativa”

Me tomo mi píldora diaría, que ayuda a desmembrarme mientras veo caras que aparecen frente a mí intentando descifrar lo que mi lengua trabada logra decirles, aún con eso contestan: “No entendí, pero confío en ti”

Chales, ¿Qué hago aquí?


La canción me gusta, nomás por eso la puse.