Soy una ñoña, me acabo de emborrachar con rompope, que
manera tan ordinaria de esperar el fin del mundo. Ya me resigne a aceptar que
así soy y que puedo parecerle aburrida a mucha gente, sin embargo con el paso
del tiempo he encontrado también a quién le guste dibujar, solo caminar o tomar
los 12.5 % de alcohol que contiene mi botellita, igual que a mí.
He pensado en todas las cosas que me hubiera gustado hacer
antes del fin del mundo, y en realidad no se me ocurren muchas, pero si tengo
un par de las cuales estoy segurísima, por ejemplo, si quiero tener un hijo, así
que me empeñare para que asi sea, de la manera que tenga que ser.
Pensé también en las amigas a las que tendría que buscar
para decirles que las quiero, pero me di cuenta que a mis verdaderas amigas,
aunque las tengo lejos, siempre cuido hacerles saber lo importante que son para
mí, luego entonces escribirles una carta de despedida no es necesario.
Yo tenía pensado escribir muchas cosas aquí hoy, pero ahora
mismo solo tengo la cabeza dando vueltas y las mejillas rojísimas, feliz porque
más rápido de lo que pensaba mi mejor amigo me ha buscado y en una horas vendrá
por mi para ir a bailar, aunque eso a él no le gusta, vamos a ir porque sabe lo feliz que me hace a
mí. Por eso me alegra el lugar importante que le he dado en mi vida, por estar
aquí siempre
Lo que si creo es que me hubiera gustado ser más perversa
hasta el final, sin duda. Así ponerle un
poco de picante a mi embriaguez, maldita sea mi suerte si me toma por sorpresa
el fin del mundo estando bien caliente. Arderé aún más en las llamas que
lanzarán los ovnis cuando sea la alineación de los planetas.