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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Not about love

 
Tengo varios días intentando escribir en este blog, cada vez se me ocurren cosas que en el momento me parecen geniales, luego me quedo en el intento y creo que no quiero dejar aquí la razón número treinta de porque no me enamoro de ningún hombre en los últimos días, de cuando la otra noche me acordé de cuando mis sobrinos eran unos niñitos y corrían con los brazos extendidos hacia mí y parecía que yo era lo más para ellos, y luego entendí que sus papás son lo más importante; también me arrepentí de la idea de explicar como es que mis hermanos y mi madre se portaron tan mal conmigo, tratándome como un mueble, como un algo que no importaba, de cuando salí huyendo de esa casa, de cómo no quiero regresar nunca; de los planes, de empoderarse para cumplirlos; de no olvidarme quien soy, de no abandonarme; de vivir en el mar, de la lluvia en la noche, de la laguna que esta frente a la casa donde vivo; de mis amigas, de los amigos, de la gente que dice que te quiere y se olvidan de ti cuando consideran que ya no eres lo que ellos esperan; de cómo odio el calor y los mosquitos; de pedir perdón, de perdonarme; de soportar los dolores que regresaron; de ganas de estar sola, de sentirme sola; de cómo encontrar las ganas para dibujar.

Up date: ¿qué hoy era otro final de nuestros días? me fallaste otra vez estupido mundo.

lunes, 10 de marzo de 2014

Entonces los Dioses decepcionados de que los mortales fueran no solo ordinarios, sino también predecibles, los expulsaron para que se fueran a vender franquicias a otro lado.




Cañas:
Te respondo  el mail que recién leí mientras desayunaba con un amigo, bastante hilarante por cierto, nos diste tema para reírnos un buen rato. ¿Por qué responder por aquí? Más adelante te lo explico, pero te cuento.

Hace más de un año  alguien nos pasó a varias personas el link de tu blog, yo fui, leí y te seguí, pero nunca me puse en contacto contigo de otra manera, es decir, tú no supiste durante todo ese tiempo que yo era La Chica Canibal. Este diciembre tú me buscaste por Facebook, me mandaste un mensaje y me dio mucho gusto porque tengo buenos recuerdos de ti cuando íbamos juntos a la universidad,  tocamos el tema de las miradas que nos echabamos entonces, nunca fuimos novios y ni siquiera nos dimos un beso. Te conté que entonces me gustabas, pero yo tenía novio bastante formal, que después  mucho tiempo me acordé de ti e incluso te busqué,  que era bueno ver que el tiempo te había vuelto muy bonito (también hoy por la mañana le dije al señor que hace la limpieza en la oficina que se veía muy guapo).  Fue emocionante tener contacto otra vez con el galán del “Cañas”. Luego me pediste que nos comunicáramos por mail y me escribiste algo que yo tardé varios días en contestar, pero persististe,  luego nos contamos muchas cosas de nuestra  vida, aunque de dos o tres mails que me enviabas tú, yo solo te contestaba uno, te expliqué que me costaba trabajo confiar en las personas y que prefería alejarme antes de que me lastimaran, pero insististe, me pediste la oportunidad de volver a conocernos, que te dejara ganar esta vez, y te cito: “Cree en mí cuando te escribo que mi intención no es ser un gandalla al decirte lo que te digo.”
Luego se te ocurrió que hiciéramos juntos un proyecto donde yo escribiría un cuento y tú lo ibas a ilustrar, no lo hice porque, como te expliqué, además de mucho trabajo, tengo otro proyecto antes del tuyo. También me mandaste por correo postal  tres sobres que contenían fanzines y cartas hechas a mano de tu parte, acción que me alegró mucho, ¿a quién no le gusta recibir cartas de verdad? En una de ellas incluso me pediste  que te hiciera una de mis obras en papel y te la enviara de la misma manera. Nunca lo hice, no te escribí ninguna carta, ni te pedí nunca tu número de teléfono para hablarte. Es más ni siquiera te agradecí  el último paquete que me enviaste, no lo he leído, y no porque me caigas mal, es porque así soy.

¿Por qué te respondo por aquí? Pues porque en el mail que me enviaste, el cual titulas “mi elección es renuncia”, primero me das una larga explicación que de que ya no eres el mismo que conocí en la universidad, que tú amas a tu mujer, a ninguna otra,  luego que le falté al respeto a ella y la ofendí con el post anterior  de este blog llamándola “ordinaria”,  aquí estas tú para defenderla. Y por último, que entre tu mujer y yo, eliges a tu mujer, y renuncias mí.

Entonces yo te pregunto:
 ¿En algún momento te dije que me gustas? ¿que nos llamáramos para escuchar otra  vez tu voz? ¿Te pedí que nos encontráramos? ¿Qué me gustaría tener una relación contigo? ¿Qué me gustaría besarte? ¿Qué me matan las noches de ardiente deseo por ti? No, nunca. No se equivoque caballero, no tienes idea de lo que soy capaz de hacer cuando alguien me gusta.
No sé quién es tu mujer y no me interesa saberlo, lamento informarte que el post anterior no va dedicado a ella, te explico, conozco a más de un centenar de personas antes que a ti, y me da mucha risa que te haya acomodado tan bien el saco. Aunque no me explico que hace  ella  leyendo mi blog , cuando yo te expliqué que era personal y lo importante que es para mí.
Yo no mando a nadie a que me defienda, yo sola lo puedo hacer y tan no tengo nada de que avergonzarme (como para que tú me repitieras más de una vez que “no me juzgas por mis comportamientos”) que te respondo aquí en mi blog, no hay nada que ocultar, y eso de lo que te espantas con tus prejuicios no me hace menos valiosa como persona.  ¿Esperabas que me quedará callada  con los brazos cruzados?.
Y eso de que eliges a tu mujer sobre mí, ¿de qué hablas? ¿Elegir qué? ¿Renunciar a mí? ¡No mames! entre tú y yo nunca hubo ni hay nada.

¡Tremenda  telenovela que armaste a mis costillas! Por lo que ahora te pido yo,  de la manera más amable y educada, que dejen de estar viniendo a chingar aquí, porque sé que todos los días entran a leerme , ¿cómo lo sé?, pues porque soy bruja y tengo súper poderes... y porque además del lado derecho de la pantalla, hay una casilla que me  muestra de donde vienen a visitarme, ahí me di cuenta de que al menos dos veces al día entran desde el lejano lugar donde vives (si, ni siquiera vivimos en la misma ciudad). ¡Fuera de aquí!

martes, 9 de julio de 2013

Desde aquel día



Desde el primer día que entré a la secundaria no hice ni un solo amigo, así que inventaba mil cosas para hablarle a los compañeros, desde dibujos, regalarles dulces o hasta hacerles las tareas. Todos aceptaban mis obsequios, pero algunos ni siquiera los agradecían, me daban la espalda para terminar el resto de las clases ignorándome. Sin ponerme dramática, me gustaría explicar ese sentimiento de estar en medio de todos dándote la espalda, ellos riéndose y jugando, aventándose o compartiendo sus secretos al oído. Yo en medio, invisible, intentando esbozar una sonrisa que ahora pienso mas bien que era una mueca que mostraba el miedo y las ganas que tenía de desaparecer. El último año me animé a pedirles a las niñas mas ñoñas y feas del grupo que me dejaran juntarme con ellas, les sorprendió mucho pero con cierto orgullo me aceptaron, al siguiente día en el recreo pase a su lado sin voltear a verlas y busque mi banca de siempre para sentarme sola.
El año pasado me buscó un amigo de Nueva York, vino a México y nos quedamos de ver para ponernos al día, ahora que lo recuerdo me costó trabajo sonreír todo el tiempo que estuve con él y cuando quiso tomarme unas fotos en un parque le dije que no me sentía muy a gusto con eso. Hoy vi que vino a México y no me llamó, ahora se que vino por otra chica con la que salio al mismo tiempo, creo que se casan el siguiente invierno. No pude evitar stalkear las fotos de ella y vi que aunque no es muy bonita todo el tiempo esta sonriendo y bailando, bastante cómoda con ella misma parece, ya saben, de esas mujeres que visten con vestidos blancos que se levantan mucho cuando giran. Me quedé pensando un rato y después me fui a mi recamara a delinearme los ojos y a ponerme un vestido negro.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cosas que uno hace, no hizo, piensa y que a los demás en verdad no les importa, pero me gustaria que supieran



Esta navidad voy a cocinar como antes, horneare una pierna a la ciruela, ya tengo listo mi fruit cake y espero comer mucha ensalada con rompope el 25 de diciembre, ya no voy a ver la película de  “El Diario de Bridget Jones” encerrada en una habitación de hotel escondiéndome de todos, tengo una cita con dos personas en lugar del otro panorama oscuro. Ya compré mi boleto para irme al día siguiente a explorar el sur del país. Le he llamado a la gente que me interesa y los voy a ver a todos, para mi sorpresa han resultado ser muchos más de los creía, y me da mucho gusto ver la alegría que les da que los haya buscado.
También he recordado personas que estuvieron conmigo y a los que no se si  la vida nos vuelva a poner frente a frente, sin embargo en algún momento me hubiera gustado decirte cosas como “en verdad apreció los tiempos que la vida nos hizo que estuvieramos juntos, que hayas sido mi primer novio cuando eramos adolescentes, que hayas encontrado siempre la forma de que nos encontraramos en todos estos años, siempre en las epocas que necesitaba ser salvada, me ayudaste de manera incondicional y me enseñaste lo que es sentirse amada y apoyada, que me he arrepentido más veces de las que crees por no haberme casado contigo, y que hubiera querido ser más fuerte para haberte apoyado a tí cuando lo necesitabas. Gracias”
Este año resulto en extremo caótico, siento que toqué fondo en muchas cosas y ahora que escribo esto recuerdo todo como una pesadilla y con un poco de orgullo de haber sido capaz de resolver al final las cosas, como siempre. Que sí, pasó por mi cabeza de plano tirarme al metro, si pasó, pero siempre pensé que los que iban a pagar los platos rotos eran los que se quedaban y entonces me parecía el gesto más egoísta de mi existencia. Ahora aquí estoy, con la mitad de las cosas resueltas y con dolor en la espalda de tanto trabajar, pero estoy.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Common people


En mi condición de peatón, gracias a no tener carro desde hace dos años, me he resignado a viajar en transporte publico, y menciono “resignar” porque realmente me fastidia bastante todo eso de subir, bajar, caminar, ir parada, chocar con la gente, tener encima otras más y sobre todo, realizar la peligrosa proeza de bajarte de un microbús si al chofer se le ocurre no parar por completo por más que le pongas cara de angustia para que vea que traes tacones; a eso añadirle que se me olvida que no debo mirar a las personas como si estuviera viendo un cuadro, es decir, si alguien me llama la atención pues me parece normal verlos a los ojos, a las cejas, a las orejas, a los anillos, al dobladillo descocido, a la bolsa enorme, a los zapatos sucios, a los tacones altísimos; eso aplica igual a una anciana, a una adolescente, a un hombre guapo, a una señora con sus hijos; a mi me parecía normal, hasta que un día una mujer, que quizás tuvo un mal día, me cuestionó que qué chingados la veía, yo con mis orejas rojas le dije que me recordaba a alguien, falso por completo pero tenía que salvarme de morir en sus manos y salir al otro día en el periódico anunciando “lucha de mujeres en el metro, una pierde la cabellera”, eso sin contar los galanes que piensan que si los miras más de 3 segundos ya quieres algo y te van siguiendo todo el transborde preguntándote si estudias o trabajas, cuando es claro que ya tengo cara de maestra. Claro que cuando puedo tomar un taxi me trae la misma felicidad que cuando me voy a peinar al salón el cabello, pero como es algo que me gusta mucho, no quiero que me hablen, solo quiero disfrutar ir viendo las calles y la gente, ¡pero no! apenas te subes al taxi, das las instrucciones del lugar del destino y una ruta probable y ahí van, “que guapa estas amiga, ¿como te llamas?”, ¡pero si hoy ni me peine!, y ahí van a echarte a perder el viaje, ¿porqué hacen eso?, señores limítense a hacer su trabajo, claro que pasa por mi cabeza el bajarme, pero eso implica un dinero adicional y sobre todo luchar con 2 o 3 más para abordar el siguiente carro que pase libre. Al principio contestaba sus preguntas con la verdad, pero si decía que no tengo novio me pedían el celular y me invitaban a bailar, es más ni me cobraban el servicio argumentando que yo invitaba el café cuando nos viéramos, y ahí estaba yo de tonta intentando explicarles que no podía aceptar. ¿Ahora que hago?, bien rápido, “que guapa esta amiga”, a lo que yo contesto, “Lo mismo piensa mi marido, bájeme en la siguiente esquina”…que tengo que caminar más, pues si, pero a la larga eso te ayuda a tener buena pierna.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Lágrimas negras

Hoy me dijeron que soy la más justa, comprensiva y paciente de todas las personas que convivimos durante este fin de semana largo, yo con una dulce sonrisa contesté en voz baja que no me queda de otra. Después de planear estar 4 días de visita, me fui de casa de mis papás un día y medio antes de lo planeado, sigo con esa sensación de no pertenecer a ningún lado y creo que la verdad, haciendo dramas a un lado, ellos están exactamente igual con o sin mi presencia. Mientras iba con mi mochila en la espalda de regreso a la civilización me puse a pensar porque la mitad de la gente que me conoce piensa que soy muy buena, porque la otra parte cree que soy una egoísta de mierda que solo ve por si misma, yo diría que me viene valiendo madres lo que piensan todos, pero no es cierto, porque vivo mortificada siempre a lo puro pendejo por no poder ayudar, corresponder, agradar o al menos reconfortar a todos los que tienen que ver conmigo. Me preocupa hasta el mínimo detalle y ahí estoy yo dándoles vueltas, hasta con sound track y todo, porque soy tan reina del drama que si escucho una canción triste hasta las lágrimas se me salen, y ese condenado ipod que tengo que parece que se encuentra pura gente abandonada que en vez de maldecir, colma en sus sueños a su amado de puras bendiciones. Y ahí es donde me da puro pinche coraje, que los que yo no quiero sean los que se fijen en mí y tenga que ser bien buena persona para no lastimarlos porque si no andan peor que niñas lloronas diciendo que yo los maltraté, y no, no es que odie a los hombres, deseo con todo mi corazón que llegue pronto uno que sea bien pinche hombrecito, que me cuide, que me escuche y me peine el flequito cuando se me despeine, que me ame con locura infinita, que me haga reir, que sea bien chingón porque yo neta que soy bien chingona, y muy importante, que sea flaquito. A los demás sinceramente, con el corazón en la mano les digo, que no puedo colmarlos de bendiciones, al contrario, deseo que les vaya de la chingada y que por cada lágrima que me hicieron soltar les salgan a ellos diez más y sobre todo que me borre de su mente y existencia para evitarnos todos problemas, por aquello de que los hombres siempre regresan, lo sé yo, que estas dos últimas semanas me tuve que despachar a tres “ex” y decirles que yo no soy más que un espejismo que ellos creen felicidad.

Al final no sé si soy justa y comprensiva, pero nomás de lanzar esa maldición me supo bien rica mi paleta de guayaba mientras caminaba sola por Parque México, me cae.

miércoles, 14 de julio de 2010

Los amigos de mis amigas son mis amigos, o a las jetonas novias de mis amigos no les caigo bien.


Cada vez que veía a Daniel, a quien yo proclamaba como mejor amigo, el rito era ir al cine, comer, beber, caminar, bailar durante horas mientras yo no dejaba de hablarle de todos los hombres que me pretendían o con los que salía, “de aquel tonto que te presente en la fiesta y que no entiende que no quiero que sea ni mi amigo; me da pena decirte pero terminé liandome con el otro feo que te platiqué y lo peor, se lo presenté a mi familia; ¿te acuerdas de aquel fuertote?, pues ya andamos”…

Yo creo que me quería mucho porque se aventaba todas mis historias y además opinaba, se reía o se enojaba, dependiendo de mi hazaña.

Bien, pues mi amigo aquel que estaba siempre dispuesto para mí, cualquier día y a cualquier hora, pues ya no esta más; con trabajos logramos vernos después de 3 meses y ni siquiera solos, me invitó a una reunión donde llegué sola pensando que él era mi acompañante seguro de toda la vida. Y si, ahí estaba medio ebrio, con un brillito inusual en los ojos y abrazando a una chica, estoy segura, unos diez años menor que él, para mi consuelo la solto en cuanto llegué y se dirigió a mí para darme tremendo abrazo, lo que provocó que me lanzaran una mirada de ira desde atrás, pensando que era su novia me adelante a saludarla, y hasta platiqué un poco con ella, al poco rato termino yéndose con otro grupo de personas. ¡Pero que tal, que a la media hora se me desaparece Daniel y cuando lo busqué ya andaba brindándole cariño a otra! ¿En que se convirtió ese amigo que solo veía a las mujeres de lejos y no sé a atrevía a hablarle a ninguna esperando que Scarlett Johanson apareciera en su vida?


No voy a negar que los celos me picaban la panza en cada nueva historia, pero solo para darme cuenta con gusto, que fui yo ahora quien lo escuchó y me reí y me enojé, todo dependía de lo fea que hubiera sido la mujer en cuestión.

martes, 22 de junio de 2010

Que qué se toman!

Pues andaba yo en un curso, y que ni sabes que aquel que te había platicado que me gustaba y que me dijo que yo a él también era ni más ni menos que mi compañero, yo me hice la sorprendida para ocultar la emoción, eso si, cuando lo veía llegar le sostenía la mirada hasta el final, no fuera a pensar que le tengo miedo, y ahí estaba él con esa sonrisa que me mata, con la mirada bien fija hasta estar uno enfrente del otro, y eso si, bien formal como desde el día en que lo conocí.

Pero bueno, a lo que iba, vez que te dije que la cagué, si, todavía me envuelvo la cabeza con los brazos para esconderla cada que me acuerdo de lo que hice.

Intercambiamos teléfonos todos por aquello de poner la fecha de la ultima clase, yo le doy mi número a él y por alguna razón le recomiendo un lugar donde puede comprar algo que busca. Un par de horas después me envía un mensajito haciéndome alguna pregunta y yo pienso “seguro porque le gusto aprovecha cualquier pretexto para mandarme mensajes”, le regreso igual añadiéndole alguna flor, solo recordarle que es bueno en lo que hace. Él me escribe, “Gracias por la flor…que te tomas”. Lo leo hasta “flor”, como ando en friega atendiendo a un cliente no leo lo demás, una hora más tarde me siento y vuelvo a leer el mensaje con una sonrisota y me doy cuenta que al final dice: “que te tomas”. Entons me pongo roja hasta el ultimo cabello erizado de la humedad y tomo eso como un “te invito a salir”, sin pensarlo le contesto:

“Si quieres un café, algo leve porque no tomo alcohol”

Ja!

Imbecil yo, que una frase común la tomé como una invitación. Tardó un par de horas en volverse a comunicar, hasta creí que estaba eligiendo el lugar, ya por la tarde me dijo que pasaba por mí. Claro yo feliz, platicamos, me puse roja como diez veces más y eso si, como ahí todavía no caía en mi error disfrute ese café como nunca, de verdad no se donde se había metido este hombre antes, yo me preguntaba porque ni siquiera intentaba darme un beso, sería que solo quiere que seamos amigos…

¿Qué quieres saber como me enteré del mal entendido? Él me lo dijo, cuando nos despedimos me miro a los ojos y aclaró:

.-Por cierto, me gusto mucho hablar contigo, pero no te había invitado a tomar algo, solo era una frase de “gracias, que te tomas”.

Que bien que era muy noche porque ya no me puse roja, creo que era como color negro.

Te digo, ya lo decidí, yo le voy a dar un beso.

lunes, 1 de marzo de 2010

Y ya no me acuerdo si te lo platique porque ya vez que todo se me olvida


Evidentemente no soy muy inteligente, si lo fuera no insistiría en venir con tremendos tacones usando transporte publico, no creo que pueda crear una resistencia antipena para soportar que la gente me vea cuando me caigo bajándome del microbús, por lo menos alguien me ayudó a levantarme, era mujer creo. Lo que me recuerda que tengo pocas amigas inteligentes, hablo de esas que leen cosas bien complejas, lucen intelectuales, usan lentes con los cristales eternamente sucios y hablan tan maravillosamente que me voy haciendo chiquita pensando “oh, yo jamás podría articular esa compleja frase”, que atractivas para mí, tengo una que así es, no le digo que la idolatro porque sino yo perdería la gracia que tengo hacia ella, que dice que soy chistosisima, cuando me lo dice intento recordar que cosas chistosas hago con ella, pero luego me detengo si no además de perder mi virtud y frescura me volveria predecible. También cuando caminaba con mi tobillo adolorido por la caída del micro me acordé que una vez un cuate que leía mi blog me contactó para conocerme y pensó que yo era una mujer fatal que solo se tomaba un café contigo y en lugar de postre te hacía el amor, no fui lo que esperaba, ni hermosa ni rica ni pobre ni nada, aunque sinceramente después del postre si me gusta mucho hacer el amor, que me lo hagan y yo hacerlo, o yo hacerlo sola o yo solo hacerlo. Lo que yo recuerdo de él es que si era muy feo, hasta le mande una foto a un amigo donde decía “checa, es feo, pero me cae re bien”, pensé que podríamos ser buenos amigos y en lugar de eso él escribió un tratado acerca de sus preferencias hacia las mujeres que usan tenis y no por las falsas que usamos tacones. Lo que me llevó a pensar en lo intolerante que nos volvemos, alguien que dice que me quiere, por ejemplo, odia que yo escriba, le avergüenza que la gente me lea y me pregunta si no me da pena lo que van a pensar de mí, todas mis desgracias, según él, se las debo a este blog, no me deja dinero y me quita el tiempo, por todo eso amenaza con contratar un hacker para que lo desaparezca, yo en lugar de hacerle caso sigo escribiendo, lo que me recuerda, invariablemente, que a veces no soy muy inteligente.

jueves, 27 de agosto de 2009

De cómo dar el pésame o huir en el intento


Yo vivía de niña en una colonia donde todos se conocían y se saludaban, te enterabas cuando tenían su primer novio las adolescentes o cuando llegaba a vivir un primo nuevo, si salías con honores de la escuela o si reprobabas los finales; había eventos más importantes como ver salir a tu vecina con una gran vestido blanco, y los que nadie quería ver, cuando se moría un vecino.


Cuando murió mi abuela, por ejemplo, recuerdo que todos viajamos a Veracruz para que la enterrarán allá y yo iba bien feliz todo el viaje y mi mamá me jalaba las patillas para que llorará, pero bueno, ese no era el tema.


Lo que mas me llamaba la atención de los velorios era que la gente llegará al velatorio y después a los rosarios aún cuando no llevará buena relación con los de la casa, como si lo acontecido fuera una especie de tregua y pudieran entrar a dar unas palabras de afecto o de ánimo. Palabras que yo nunca di o escuche porque siempre veía todo de lejos y no se me ocurría acercarme para oír que decían, yo sentada veía como llegaban los “invitados”, algunos con charolas enormes de pan o galletas, hasta con jarras de café que ellos mismos repartían.


La semana pasada llegue al trabajo, había una ambulancia y una patrulla en la puerta, lo que hizo que me asustará, pero cuando me acerque vi que el lío era en la casa de a lado, al parecer murió un señor que yo ni sabia que existía.

Pasaron dos días en los que me hice tonta pensando que era lo que debía decirle a mi vecina, hasta que finalmente me la tope de frente, vestida de negro y con los ojos hinchados de tanto llorar, pasó por mi mente un programa tonto que me hizo reír mucho donde a la gente le vendían un libro y un video de cómo dar el pésame y evitarse el decir frases como: “Muchos días de estos”.

“Señora si necesita cualquier cosa sabe donde encontrarme”

Fue lo que atine a decirle y camine hacia el lado contrario; soy mala para esto, ¿pero hay alguien que sea bueno para dar condolencias?

jueves, 20 de agosto de 2009

La Mosca



Que habitual despertar pensando en la piel suave de tus caderas,

imaginar el lunar a un lado de tu ombligo subiendo y bajando mientras respiras.

Que ordinario querer lamer el puntito aloja clavos debajo de tu corazón.

Obligarme a sentir aversión para valuar lo ridículo, idiota e irónico que es este amor.


Y aquí estoy otra vez sintiendo tus ojos cerrados, invocando cuando te besaba el cuello.

Me cubro para engañarme y solo escucho tu respiración profunda.

Supongo que ya no te acuerdas, supongo que si,

fatídicamente mediocre te entierro y te desentierro.


Tanta histeria por dolor lo único que hace es traerme lucidez.

Y no consuela, solo logra arrastrarme iracunda,

presintiendo y aceptando la mísera verdad,

que trasladarte aquí a cada momento me mata y me agota,

igual que la mosca que logró atravesar el cristal.

jueves, 4 de junio de 2009

Evidente


Hace mucho y no tanto tiempo, alguien al ver mi firma me dijo que era tal cual como yo: “Demasiado evidente”


Hoy me topé con la conserje del edificio, no la soporto, no deje de mirarla con el ceño fruncido, me pareció raro que no me saludará hasta que pasos después noté mi rostro reflejado en un espejo.


Mi hermano me platico que sale con una chica hace tiempo, pero que no la quiere presentar a nadie, le gusta pero…”si ya sé, no te quieres comprometer”


Mi sobrina de 6 años me dijo hace un par de semanas que con las llantas que me habían salido podía aventarme a una alberca y flotar sin problemas. Hoy que me vio mi hermano me dijo que no puede creer que sea tan vanidosa, ya bajé 4 kilos.


No, aunque pareciera, hoy no voy a terminar hablando de sexo, mejor lo voy a hacer...
era evidente.

jueves, 21 de mayo de 2009

¡Anónimos del mundo, oíd!


La primera vez que recibí una notita de un amigo secreto fue en la primaria, Yo tenía 5 años y el “anónimo” se pulía con las cartitas y los dulces que dejaba en mi mesa. Lo mejor fue cuando llego el día en que me dijo: “Oye tú NTQVCA, soy yo tu amigo secreto” al otro día nos hicimos novios, se llamaba Adolfo, de rizos rubios tenia la cara llena de pecas, nuestro romance fue un cúmulo de empujones y jalones de pelo, hasta que un día que fue a jugar a mi casa, después de cortarle la cabeza a mi Barbie, se quedo callado un momento y ese pecoso me dio mi primer beso.

Lo bonito aquí fue el valor de pararse frente a mi y decir: fuí yo”.


Deshabilite los anónimos del blog porque me desgastaba pensar ¿Quién es?, porque no tiene los pantalones para poner su nombre ahí en lugar de agredirme detrás de la pantalla, vengan hijos de su madre, que yo si se me defender. Pero no, preferí quitarles la entrada.

Yo que por arrebatada y cabeza caliente, la he cagado mil veces en la vida por gritar improperios y después me arrepiento de lo que hice, intentando enmendarme con la vida, me he vuelto sutil y tolerante. Así que a pesar de recibir mensajes bien manchados en el teléfono y anónimos en el blog, preferí dejarlo pasar antes que darles entrada.

Además me daba pena que Forrest viera los mensajes o que Pablo pensara que sigo siendo conflictiva.


Pero resulta que después de ver tanto programas de CSI, La Ley y el Orden y demás jaladas que encantan, di con uno de esos “anónimos”, le seguí las pistas, encontré más de uno de sus comentarios en varios blogs, ya se quien es, le deje un comentario detrás de una de sus mamadas y me busco por la tarde en el messenger, aventándome un chorote que me dio más risa que coraje. Dio tantas vueltas y explicaciones y además involucro a tanta gente que hasta me acorde de mi cuando digo mentiras. Lo que no sabe es que como buena detective ya corroboré la información, ¡y mientes con todos tus dientes!

Adoro el poder de la información.

Entonces pensé, por este anónimo estúpido estaba yo preocupada. Pobre imbecil, tiene su propio blog y se la pasa creando pleitos en los ajenos para cubrir su aburrida vida, que además tiene que inventar. ¡Me das risa!

Así que en adelante, esas anónimas fanses que alguna vez me comentaron, lo pueden hacer otra vez para hacerme saber que están de acuerdo con que los amigos de Andrés están guapos o nomás pa´ saludar, los demás anónimos, váyanse a la mierda y púdranse en la envidia, invéntense una vida que puedan publicar en su propio blog.

¡He dicho!

miércoles, 22 de abril de 2009

Demasiada importancia


Tener vecinos guapos tiene ventajas y desventajas.


Empezando por el lado malo, la probabilidad de encontrarte con alguien que es atractivo y tal pareciera que se acuesta arreglado, no me permite salir en pijama a sacar la basura por ejemplo, o salir a barrer mi patio en chones, bueno eso ni aunque estuviera feo, pero la cuestión es que me estresa ligeramente encontrármelo.

Las ventajas, pues que lo visitan más amigos guapos.


Jack se presento conmigo hace aproximadamente dos meses, ya lo había encontrado en la puerta y saludado como la gente decente que soy. Pero él un día se me acerco y me pidió disculpas por el ruido que hace cuando lo visitan sus amigos. Aparte de agradarme que se presentará, me extraño que se pusiera tan nervioso, no se si empezó a sudar por hablar conmigo o porque estaba haciendo un frío tremendo ese día. No lo volví a ver en un par de semanas más, aunque sabemos que estamos aquí por los ruidos normales que hace un vecino, vive exactamente arriba de mi departamento.


Un día mi querido Andrés me comento lo fácil que es entrar a mi edificio y que eso le preocupaba un poco, me alentó a visitar a mis vecinos para que en cualquier momento pudiera acudir a ellos, mientras hablábamos por teléfono escribí una nota:

Vecino, te dejo mi correo electrónico por si necesitas algo, todo menos una taza de azúcar porque no tengo.
Tu vecina NTQVCA

Salí del depa y subí las escaleras, al mismo tiempo que le explicaba a Andrés lo que estaba haciendo
-¿Vas a tocarle?
-Nop, solo voy a deslizar la tarjeta por debajo de la puerta, soy muy cobarde
Lo hice y baje corriendo como niño después de hacer tocado el timbre.


Y me senté a esperar.

La verdad no se que esperaba considerando que era domingo a las 11:00 de la noche cuando hice eso, asi que mejor me fui a dormir.
Y paso el lunes, y después el martes, el miércoles ya se me empezaba a olvidar, pero, normal en mi, de pronto empecé a pensar que si había estado bien que hubiera hecho eso, a la mejor va a pensar que le estoy coqueteando y yo solo quiero a alguien a quien de repente le puedas decir, ¿subo por un café? ¿Bajas a desayunar?

Todo el miércoles pensando eso, el jueves me fui a trabajar, a la hora de la comida salí sola, pensaba y pensaba como se hace para tener nuevos amigos, que siempre he sido mala para eso y hasta me extraña tener a Daniel y a Andrés. Fui caminando hacia la tienda cuando vi a alguien pasar frente a esta, se detuvo en el aparador, supongo le llamo la atención, y cuando noto que lo miraba puso cara de extrañeza. Era mi vecino, sorprendidos nos saludamos de beso (como siempre en la ciudad mas grande del mundo me pasan estas cosas a mi), le pregunte que hacia ahí pero no lo deje terminar, me despedí antes de que tocará el tema de la nota y salí huyendo.

Buscar amigos me parece más difícil que buscar a alguien para agarrarmelo a besos. A los amigos debes de parecerles de entrada interesante, cuando son niña-niño tienes que pasar por el proceso de “solo somos amigos ¿verdad?”, y superado eso demostrar que si eres de verdad alguien en quien pueden confiar y estas ahí pase lo que pase.

No sé como hacer para que mi vecino sea mi amigo, tonto ¿no?

Al siguiente día, recibí un correo:


Vecina, soy Jack, te dejo mi correo por si necesitas algo, no estaría mal que un día conversáramos


Vecino, gracias por tu correo, es bueno qu
e como vecinos podamos un día pedirnos una taza de café. Aprovechando te pregunto ¿porque tienes luces rojas en tu departamento?


Vecina, ja ja, loco ¿no?, me inspira para trabajar, mientras veo las ramas del árbol por la ventana, la luz, las velas…¿vino y queso para platicar?


Vecino, ¿vino?, ok.


Vecina, Ya estas ¿el fin de semana?


Vecino, Confirmado


Charros, no se que hacer, ¿tengo que preguntar si en mi casa o en la suya? ¿No sería mejor un cafecito en la esquina?, ¿Y si me enfermo y no voy? ¿Se dará cuenta de que estoy en mi casa? ¿Y si piensa que es una cita en lugar de una demostración de tuperware? ¿Y si nos peleamos y cuando nos topemos en la entrada de edificio nos miramos siempre con mirada de odio? ¿Y si es narco? ¿Y si es extraterrestre?


El problema es que le doy demasiada importancia a las cosas y subestimo a gente que es bien x pero yo los enaltezco y pienso que son lo máximo en la vida.


Es decir, vecino, estarás muy guapo, pero yo estoy más.