Conocí a alguien que leyó lo que escribo, me preguntó si lo que había leído era verdad, después pidió le explicará como eravivir siempre en una película. Parece no asustarse de mi, ni considerarme mala o deschabetada, a mi él me pareció encantador. Cuando llegó el mesero mi acompañante ordeno un té de “mujer pecadora” y otro de “mujer acechada”, este último era para él, lo que nos hizo soltar una carcajada al mesero y a mí. Me sentí tan bien que no me daba cuenta que nos sentábamos igual, nos apoyábamos en la misma pierna o hacíamos señas similares; me platico de la chica con la que esta saliendo, su honestidad para mí fue una novedad que me hizo sentir afortunada tan solo por estar sentada en ese momento frente a él, tanto que hasta le confesé que me he propuesto no ser nunca más mala con los hombres…tampoco buena, por supuesto.
Repasemos los hechos, te asustó mi actitud seria después de haber visto mi rostro amable durante un par de meses; leíste lo que escribo y prometiste no asustarte, pero te incomodó que siempre me sentará frente a ti con las manos escondidas entre las piernas cruzadas y te dijera que no me gusta que mis amigos me toquen.
Recordemos, como te emocionaste cuando nos volvimos a ver, de lo frágil que te parecí y de cómo empezaste a hacer planes para cuidarme, a mi, tan indefensa.
En cierta forma me sentí culpable e intenté descubrirte que yo no soy esa, ni tan perfecta ni tan desvalida que te hacía construir ilusiones, entonces comencé a contarte historias, tan terroríficas como solo pueden serlo las verdades.
Aún así llegó el momento inevitable, ya no podías estar sin mí y prometiste que nunca te ibas a ir. Yo, espectadora de este nuevo dejà vu, solo esperé paciente y con el rostro ausente ya de cualquier sonrisa lo que de memoria se que iba a pasar.
Sentada en este café, con las manos escondidas entre las piernas cruzadas, me río del hombre que sentado en la mesa de junto le promete a alguien tras el teléfono que nunca se va a ir.
Desde que era niña uno de mis deseos fue escribir, y aunque nunca me dedique a eso de manera formal el haber comenzado el blog para mí fue en extremo gratificante, sobre todo por toda la gente que he conocido aquí, algunos que incluso puedo ahora mencionar entre mis amigos y todos los que se toman la molestia de venir a leerme y dejarme sus comentarios.
Lo que nunca contemple es que así como llegan buenas vibras iban a llegar comentarios anónimos mal intencionados que la mayoría de las veces se me resbalan, otras me sorprenden por la insistencia de venir a leerme, cuando aparentemente no me soportan.
Su actitud de opinar acerca de mis comportamientos inmorales, me da más a pensar el nivel de ardides que tienen hacia mi vida, lo que indica claramente que no pueden existir sin mi y eso me tiene bastante sin cuidado. Generalmente no borro sus comentarios, pero hace un tiempo que comienzan a ser más especificos, a hacer alusión de si me estuvierón vigilando afuera de mi trabajo, firmar con iniciales de los que están cerca de mí o escribir datos que solo podría saber alguien que me conoce. Hoy hay un comentario donde dejan mi número de teléfono, hay un digito mal, claro, supongo con toda la intención. No lo voy a borrar. Tampoco voy a cerrar mi blog, ni me voy a cambiar de trabajo, ni me voy a mudar de casa, si saben donde estoy que me vengan a buscar, no tengo miedo, seguire escribiendo mis historias y de sexo si se me pega la gana porque este es mi espacio ¿Por qué saben? No soy mala persona, soy atrabancada y no tomo las mejores decisiones para mí, y a veces me llevé entre las patas a los que más quería. Pero tampoco me se quedar con los brazos cruzados, porque si no lo saben hay algo que se llama acoso y delitos informáticos, y eso se castiga, pero eso ya será otra historia. Mientras tanto aquí sigo.
Hace siglos, alguien le dijo que se sentía incomodo con tanto sexo, que prefería caminar y tomar café antes de pasar por la tortura de sentir esas caricias de parte de ella otra vez.
Corrompida y echada a perder pasó una eternidad escondida y dispuesta a no hacer un solo favor sexual más, acudiendo a doctores y gurús expertos en el tema que le diagnosticarán lo que debía hacer.
Eso fue hasta hoy por la mañana, que decidió buscar a un hombre a quien le guste el sexo tanto o más que a ella y asi poder susurrarle mentiras al oído: “es demasiado para mi, pero sigue”.
“Lo pasado se tiene que quedar en el pasado”, eso me lo dijo mi sobrina de 7 años hoy a las 12:00 mientras tomábamos café, claro, si me lo hubiera dicho hace una semana no hubiera provocado la serie de sucesos que me hicierón considerarla una sabia.
Yo en la prepa tuve un novio, era delgado, alto, tenía el cabello castaño claro y estaba en el equipo de basketbol, me daba tanta pena hablar con él que después de dos semanas decidí que lo mejor era dejar de hablarle. Y me la pasé un año penando y pensando que hubiera pasado si hubiéramos seguido juntos. Él que se enteró de lo que yo sentía, me buscó antes de que nos graduáramos, y cuando lo ví frente a mi confesándome su amor me dí cuenta que en realidad no me gustaba y le dije adiós.
La semana pasada lo encontré en Face book, mandamos mensajes, acordamos vernos, y me cancelo la cita 3 veces. Comencé a imaginarme que se había pasado estos 8 días vomitando para estar en forma el día que nos viéramos, pero no. Llegué a la cita 10 días después del primer contacto, para encontrarme con el mismo adolescente, despreocupado, sin planes, sin rumbo, sin sentido y con 30 kilos más…me arrepentí de haberlo visto, mejor me hubiera quedado con su recuerdo.
Mi sobrina es una erudita y yo ahora hago planes mientras me pongo a dieta.
Algo que no deja de sorprenderme es como cambia tu vida cuando decides dejar las cosas atrás y cerrar de una vez por todas los círculos.
De pronto mi intención de tirarme a la depresión se ha visto olvidada por la ajetreada vida social, gente que aunque estaba alrededor no eran los más cercanos, me hablan todo el día, me visitan, me invitan a sus casas, me llevan a sus amigos, me integran a sus proyectos y yo sube y baja con ellos no he tenido tiempo de acordarme de mi meta, o sea tirarme al dolor.
Susy, Daniel, Alberto y Lalo tienen un enorme atractivo para mí: los admiro. Son efervescentes, crean, hablan, bailan, pelan naranjas con las manos, pintan y escriben conmigo y todos los papeles no nos alcanzan; me dicen que estoy loca, que soy depresiva, que soy la más rara, encantadora, que no me entienden, se burlan de mí y nos contamos chistes juntos. Lo mejor de todo, son mis amigos.
Hace un par de días mientras caminabamos por un parque a la 1 de la mañana, quería explicarle a uno de ellos porque estoy deprimida, llegamos a la conclusión de que me gusta sufrir porque se me olvido como estar feliz, algo hicimos que me provocó una risa larga como del lindo pulgoso, no podíamos parar de reír y nos acordamos de cuando íbamos en la preparatoria, hicimos planes y abrimos apuestas, se nos olvidó de que estabamos hablando.
¿El azul es puro? / el azul es pusde barriga vacía
¿el verde es vivo? / el verde es virus de barriga vacía
¿el amarillo es bello? / el amarillo es bilis de barriga vacía
(Haroldo Do campos)
Las heroínas trágicas aparte de no peinarse, también tienen amigos, amigos que se ríen, que se burlan de sus fotos y que toman cervezas, amigos que soportan sus depresiones, y amigos que deciden dejarte de hablar cansados de tuslloriqueos.
“¿Cual es el tiempo reglamentario para estar oficialmente deprimido con los amigos?” le pregunto a Adrián, “No hay tiempo”. Supongo porque es mi amigo. Pero, pasan los días y empiezo a poner tierra y espacio de por medio, me refugio en mi guarida, reviso los mensajes y me encuentro con el de un anti-héroe intelectual que lleva dos meses invitándome a salir, me sorprende su insistencia; decido contestarle y me convence llevándome al cine a ver una película Noruega acerca de amor y locura, con eso se salva la salida, pero cuando termina la película depresiva y en blanco y negro me invita a tomar un café. Lleva 25 minutos quejándose de su antigua novia, yo le entiendo porque acaba de terminar con ella y se que solo quiere hablar del tema aunque diga que no la quiere más, lo escucho paciente, hago una que otra pregunta y no me atrevo a aconsejarle nada, las heroínas no siempre salvan a la gente.15 minutos caminando mientras me habla de libros y de planes acerca de comenzar una relación con otra persona, alguien que sea inteligente, independiente, bonita, que le disfrute el cine tanto como él. 20 minutos se me hacen una eternidad hasta estar frente a mi casa, 2 minutos pensando si es buena idea invitarlo a pasar, 2 segundos para confirmar que es feo, 10 segundos en decir “¿quieres pasar?”, 1 segundo en ver como se ilumina su cara.
No hay tiempos reglamentarios para poner música, sentarse lejos de tu visita, servirle coca al tiempo y sin gas, sentarse frente a él y decirle sin la menor intención de hacerlo sentir mal, “me la pase bien pero te recomiendo que ya te vayas a tu casa”.
Ese día la superheroína se durmió temprano y confirmo que no hay tiempos reglamentarios para sanar los corazones rotos.
Sigo escapando de mi casa, pero ya llego; ayer lo hice tarde, prendí la luz y después la televisión para no dar mas pasos que los cuatro que me llevan al sillón. Cuando me senté escuche un ruido en la sotehuela y me imaginé a mis vecinos aventando basura a sabiendas que ahí casi no vive nadie, corrí a la cocina sin prender la luz para encontrarlos in fraganti, pero lo que vi ahí afuera era lo último que hubiera podido imaginar: Un perro.
Imaginé al perro, que termino siendo perra, intentando escapar de su vacía e intermitente vida, cansada de conformarse con las migajas de su amo quien por las noches quizás llega y solo le acaricia la cabeza un segundo, con cierto remordimiento por haberlo comprado, para después olvidarse del animal y concentrarse en su vida; y esta pobre, engañada por el resplandor de las luces en la ventana, decidió saltar y dejar atrás de una vez por todas a ese amo inútil y falso que no tuvo los huevos para darla mejor en adopción. Y asi saltó…
Supongo mientras caía deseo despertar mañanas amotinadas de olores a deliciosas comidas, de besos y de abrazos, de paseos y corretizas, de canciones alegres y de amor…
Pero no, su viaje se detuvo en mi patio de servicio, lleno de plantas olvidadas y de bolsas de basura acumuladas, y después yo, ahí frente a ella con miedo de que me fuera a morder, juzgándola sin siquiera saber que no es mala, solo sabe morder.
Decidí ir a tocar a todos los vecinos que tuvieran ventana hacia mi patio, todos excepto el vecino de a lado, que no estaba, me dijeron que no era de ella, fascinados eso si por la larga y teñida historia que les contaba a cada uno, casi terminaban agradeciéndome la visita.
Regresé con mi perra, la acaricie un rato mientras nos veíamos a los ojos, le amarré un listón largo y salí a pasear con ella. A la 1 de la mañana estábamos caminando en la calle mientras movíamos la cola de felicidad, regresamos y vimos un programa completo en la televisión, recostada a mis pies, tan bonita volteaba a verme de reojo e hice planes de todo lo que podríamos hacer juntas, hasta me la iba a llevar al trabajo, y fuimos felices.
Hasta que escuché llegar a mi vecino y llamar a su …, Salí a la ventana de la sotehuela y hasta entonces me di cuenta que faltaba un cristal de la ventana, se asomo el vecino y nos vio a las dos con ojos de asombro “¿Cómo?”.
Se la llevó de regreso, con todo y su listón amarillo…ya esta salvada.
La foto es de mi visita y ni se inmutaba con los flashasos.
Y todavía es septiembre, y hoy tampoco me dio hambre pero si me tomé unas cervezas, caminé ya tarde a mi casa mientras llovía, desperté en la madrugada y no se que día es, pero es Septiembre, creo que no he comido, tengo tanta fiebre que me voy a ir a la casa de mis papás, mi hermana me regaña mientras intenta bajarme la temperatura dos días después, mejor me regreso a mi casa, se me olvidó comer otra vez y aquí hace mucho frío, siento que no puedorespirar, le toco a una vecina para pedirle ayuda y no me deja regresar a mi casa hasta que no llegue alguien por mí, cuando entro a la sala de urgencias se va la luz en el hospital, me da un ataque de risa que se escucha por todo el pasillo, dos días internada viendo enfermeras y no encontrar al Dr. House me hacen sentir terriblemente aburrida, veo programas de decoración por cable tres días continuos en casa de mis papás, ya se como tapizar un sillón y la paleta de colores adecuada a la temporada, hoy regresé a mi casa, cuando entré olía muy mal, abrí el refrigerador y lo que hay adentro tiene vida propia, y ya casi se termina septiembre, ya casi.
Hay que sufrir con gusto, regocijarse en el dolor, cortarse las ganas mientras escurren las lágrimas por las mejillas, festejar ser tan pendejo y cercenarse la garganta con alcohol.
No dejar de asistir a los sociales, llegar a desayunos con lente oscuro y contagiar a tus amigas, mientras te cuentan de su último crucero y no se explican porque terminan llorando.
Ir abeber a la cantina con tu mejor amigo y hablar con los ojos hinchados de dolor, gimoteando incoherencias, entretanto todos lo ven a él con reproche.
Revolcarte en la sala la noche entera huyéndole con horror a la recamara; apuñalarse el alma con Debussy, mientras te taladras la mente una y otra y otra vez recordando:
Septiembre siempre me ha dado miedo, las hojas de los árboles que empiezan a caer, caminar por las noches mientras llueve, el frío de las madrugadas, el presentimiento de que algo va a salir muy mal, pormás que intento pensar que todo esta bien.
Hace un año, un 16 de septiembre comencé a escribir en este blog, el dolor por haber perdido a la persona que amaba nunca se acabó, solo se transformó durante este tiempo; a veces tan mediocre, por no pedir nada a cambio y conformarme con las migajas; otras en esperanza y las más en redención; estas dos ultimas me mantuvieron “viva", intentando incluso ser buena, con la fe de alcanzar al fin estar con él, manteniendo la ilusión por el hecho de que me aceptaba que nos siguiéramos viendo.
Pero el viento helado y los planes para empezar a cerrar el año me invocaron que ya era tiempo de ajustar las cosas que no estuvieran bien. Así, me voy con el corazón lleno de optimismo a confesarle a Pablo que todavía lo amo, y ahí bajo la lluvia, a las 11:00 de la noche del 16 de septiembre me topé con el descubrimiento de que lo que hizo mantenerme durante todos estos meses nunca existió. Pablo, también se reveló,en realidad pasaba que era muy malo para decirme que “no” cada vez que le pedí que nos vieramos.
Bajo el chipi chipi mi cuento de hadas se volvió eso, un pinche cuento, se me cayó el teatro y no sirvió de nada el intento de ser “digna” de ese amor.
Algo me dijo Pablo antes de irme, algo así como no volver a presentarme como mala, o no volver a serlo, yo que se, no me importa.
Ahora a las 6 de la mañana que escribo esto, después de llorar toda la noche, me pregunto como voy a reconstruir mi vida, otra vez.
El Blog de Xhabyra es uno de los que leo desde que comencé el mío, ¿porque lo cerrarón? no entiendo, pues no atenta contra ninguna politica de uso, excepto que el ultimo de sus post se llamaba "No a la censura".
"Respetamos la propiedad que ejercen nuestros usuarios así como su responsabilidad ante el contenido que desean compartir. Consideramos que censurar este contenido es contrario a un servicio que se basa en la libertad de expresión." ¡Les recordamos eso señores!
En la vida conozco gente “bonita”, hombres que son tan atractivos que cuando me están hablando, solo pienso si se notará que estoy nerviosa y termino por no entenderles nada; mujeres de 1.80 con quienes hago negocios que bien podrían haber estado en el Miss Universo. También gente como el flaquito de la esquina que tiene unos ojos enormes, vidriosos como los de Remi, o mi amiga la flaquita, que sin gota de maquillaje hace voltear a mas de uno mientras camina con su enorme y china cabellera. Ah, y yo.
Yo que me pongo a pensar que siendo tan común, ¿como es que le llamo la atención a gente que ni imagino?. Con el cabello eternamente despeinado, con pecas y desorganizada. Concluyo que más tiene que ver que me invento y a veces hasta me la creo, y el flaquito de la esquina ya se la creyó.
Me acaricio en las mañanas la piel suavesita todavía con los ojos cerrados y pienso en ese de ojotes de Remi, más tirandole a mamón, que viene a regañarme en las mañanas si es que no desayune, que se porta atento y se ve buena persona. A veces uno se hace como que no ve las cosas, pero creo que ayer que me invito a comer podría ser que la situación se fuera por otro rumbo.
Y me acuerdo de él y de su risa pronta que a veces creo es mas como de nervios, y estoy segura de que es guapo, pero mas segura de que por mas maromas y teatros que me haga yo no quiero estar con él. Yo solo quiero estar contigo.
Que alguien me de un balazo ya de una vez por todas por favor.
Yo vivía de niña en una colonia donde todos se conocían y se saludaban, te enterabas cuando tenían su primer novio las adolescentes o cuando llegaba a vivir un primo nuevo, si salías con honores de la escuela o si reprobabas los finales; había eventos más importantes como ver salir a tu vecina con una gran vestido blanco, y los que nadie quería ver, cuando se moría un vecino.
Cuando murió mi abuela, por ejemplo, recuerdo que todos viajamos a Veracruz para que la enterrarán allá y yo iba bien feliz todo el viaje y mi mamá me jalaba las patillas para que llorará, pero bueno, ese no era el tema.
Lo que mas me llamaba la atención de los velorios era que la gente llegará al velatorio y después a los rosarios aún cuando no llevará buena relación con los de la casa, como si lo acontecido fuera una especie de tregua y pudieran entrar a dar unas palabras de afecto o de ánimo. Palabras que yo nunca di o escuche porque siempre veía todo de lejos y no se me ocurría acercarme para oír que decían, yo sentada veía como llegaban los “invitados”, algunos con charolas enormes de pan o galletas, hasta con jarras de café que ellos mismos repartían.
La semana pasada llegue al trabajo, había una ambulancia y una patrulla en la puerta, lo que hizo que me asustará, pero cuando me acerque vi que el lío era en la casa de a lado, al parecer murió un señor que yo ni sabia que existía.
Pasaron dos días en los que me hice tonta pensando que era lo que debía decirle a mi vecina, hasta que finalmente me la tope de frente, vestida de negro y con los ojos hinchados de tanto llorar, pasó por mi mente un programa tonto que me hizo reír mucho donde a la gente le vendían un libro y un video de cómo dar el pésame y evitarse el decir frases como: “Muchos días de estos”.
“Señora si necesita cualquier cosa sabe donde encontrarme”
Fue lo que atine a decirle y camine hacia el lado contrario; soy mala para esto, ¿pero hay alguien que sea bueno para dar condolencias?
A veces uno es medio wey, y si a eso se le añade que le gusta sufrir también a lo puro menso, el resultado es hacer una bola de barbaridades que por suerte me hacen recapacitar y un día despertarme y darme cuenta que si, que estoy bien wey.
Llega un día un cuate que me hizo la vida más infeliz, ruin y surrealista que uno se pueda imaginar (si llegó a contar las cosas que pasaba con este cuate piensan que lo estoy inventando), y con la mano en la cintura me vuelva a manipular y yo me la creo, y le digo “Si, tienes razón, en dos años no la hice, acepto regresar contigo”, y ya con todo el plan armado, por él por supuesto, comienzo a empacar para mi nueva vida con un terror que no sentía desde hace años, así me voy a dormir con terribles pesadillas acerca de cocinar con dos chamacos jalándome el mandil.
Cuando desperté pensé en el porque de que ese plan sea pesadilla y no un sueño bonito y placentero, ahí me di cuenta que prefiero dormir sola y levantarme en chones al baño sin cerrar la puerta y regresar para acostarme a la mitad de la cama, sola si, pero tranquilita, y no atarme a nadie nomás porque me venga a decir que no hice nada en dos años.
Me puse mis mejores galas y fui a ver al señor con el que viví muchos años para decirle que mi mamá dijo que siempre no.
Durante estos días por alguna razón del universo que aún desconozco, me han buscado mis amigos, amigas, ex galanes, nuevos pretendientes y hasta mis vecinos argentinos se vinieron a presentar y a invitarme a cenar a su casa. No he parado de compromisos sociales.
Y yo, me siento tan feliz que me di cuenta que hasta me quiere la escoba y el recojedor, mi lavadora ( yo la amo) y las cucarachas que andan en mi casa, descubri que adoro a las relledonas y el muchacho de la basura me dijo que me veia bonita, ah también vi al Pablo y me lo agarre a besos, lo demás que le hice no lo cuento porque me censuran, pero estuvo bonito.
La chica del blog negro con letras rosas, quien presuntuosamente se cree super heroína trágica, no termino de graduarse...
Con ánimo pusilánime ve a la gente correr estas tardes lluviosas, después de una semana
de hacer un resumen de los dos años que fue libre.
Intentó pegar los pedazos rotos de su corazón, pero faltaban piezas y el resto quedo unido de manera inadecuada. El armatoste dañado irreparablemente valió para puras madres cuando bailoteo desesperadas y ridículas muestras de afecto.
Y no lo logró, durante dos años no supo hacer que alguien la amara…
La chica del blog negro con letras rosas que no es ninguna heroína, no término de graduarse… y ha decidido con total seriedad y determinación que es hora de regresar a la cárcel, mientras ve con miedo y nefasta resignación al carcelero que regresó y le tiende la mano con el nuevo y brillante grillete.
En vista de que hay quien insiste que este blog tiene muchos comentarios porque solo escribimos situaciones sexosas, hoy vamos a demostrar que no es verdad.
Una tormenta (del germánico común sturmaz que viene a significar "ruido" o "tumulto") es un fenómeno atmosférico caracterizado por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Este contraste asociado a los efectos físicos implicados desemboca en una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, truenos y ocasionalmente granizos entre otros fenómenos meteorológicos.
Como en este blog además consentimos a nuestros agradables lectores, les damos mayores referencias del tema en
¿Porque siempre que termino una relación me tengo que quedar con todos los pendientes?,o sea, si me enoje con mi amiga Chuchis y se quedo con la muñeca que le preste, yo espero que ella, que es la persona decente que creía yo, me la regrese sin necesidad de que yo tenga que pedírselo ahora que no somos amigas.
Pero eso no sucede, voy perdiendo diez mil cosas en el camino cada vez que decido irme o dejo que finalmente se vayan.
Más de una persona me ha dicho también que deje y olvide, pero ¡hey!, ya son muchos olvidos ¿no?
Así saque mi lista de las treinta cosas pendientes yperdidas, le mande un mail a las 8 personas que se quedaron con cosas mías y de las que yo conserve otras, de ínfimo valor para mí y por lo mismo no deseo conservar.
A cada uno le escribí no más de dos líneas, solo negociando lo pendiente, intentando no ser agresiva, y que quede claro que no me interesa verlos o renovar situaciones.
Para mi sorpresa, la mitad me contestaron en menos de una hora, pero lo que me hizo abrir los ojos desorbitadamente fue el mail extenso que recibí a las dos horas, en el que se leían cosas como esto:
Por que tu me faltas Quiero darle al alma El consuelo que le falta Por que el pensamiento No le gane al tiempo Y sentirlo que me MATA
El mail fue del señor con el que viví muchos años, y que no veo desde hace dos, me ha enviado 10 mails durante la noche explicándome como se dio cuenta que fue un error dejarme ir y acepto finalmente que yo era su felicidad.
Yo no conteste.
Y me quede pensando…
Y pensando…
Y pensando…
Que los muertos están muertos y en sus tumbas es donde se tienen que quedar, que un abogado es mejor para negociar ciertas cosas, y que NUNCA vuelvo a intentar revivir a un muerto.
Aún así, estaría chido que los demás me regresen mis cosas, snif.
No es que me gustara ser perdida, pasa que para no pensar me gustaba ir y regresar.
Entre tanto viaje un día se me ocurrió voltear y vi como se había derramado el tonto amor que le lanzaba a alguien que ni siquiera se tomaba la molestia de mirar.
Tuve que desenamorarme para poder salir de mi y reírme a carcajadas de lo ridículo, idiota e irónico que es el amor, cuando ya no estas en él.
Tanta histeria por dolor no hizo más que traerme lucidez.
No consuela, pero una vez que se esta afuera, te dan ganas de estar otra vez adentro.