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jueves, 21 de junio de 2012

A mí me gustaban las flores



A mi me gustaban las flores, verlas en un florero, no los claveles porque me parecen muy ordinarios, me gustaban las Iris moradas con el centro amarillo, tenía floreros por todas partes de la casa donde vivía, pero me duraban muy poco. Yo quería ser cantante, no lo fui, siempre le echo la culpa a mi papá que me lo prohibió cuando estaba a punto de entrar a la Escuela Nacional de Música, ahora reconozco que fue porque me daba pavor cantar enfrente de mucha gente. Después quise ser ilustradora, durante muchos años dije que el culpable de que no lo pudiera hacer fue ese señor con el que viví muchos años, un día me gritó que era una mediocre y que no me iba a mantener, asi que me inventé un negocio raro para subsistir y por su culpa no volví a dibujar nada. Ahora acepto que era claro que no estaba segura de lo que quería y solo me deje arrastrar por las circunstancias. Yo quería ser mamá, no se pudo. Ýo quería tener muchas amigas, y con diferencias, pleitos y reconciliaciones, conservo a mi amiga de la primaria. Yo quiero ser bonita, pero hago lo posible por engordar y verme muy mal cuando mejor debería estar. Yo quiero ser sexy, pero voy con cara de odio en el camino para que no me griten “sabrosa”. Yo quiero ser famosa, y me sorprendo cuando las personas que en verdad lo son, intentan ser mis amigos. Yo le digo a mi mejor amigo que tengo algunos pretendientes, pero solo se ríe y no me cree. Yo quiero a mi mejor amigo, pero ahora esta enojado conmigo.  Yo quiero volver a dibujar, así que me cargo todos los días mi cuaderno y mi pluma para crear todas las flores que yo quiera. A mí me gusta cantar, por eso me la paso solita hasta la madrugada jugando al karaoke con mi ipod. Yo quiero todavía muchas cosas, a veces me da miedo, un chingo de miedo más bien, pero ya no tengo a quien más echarle la culpa para no hacerlas.

lunes, 18 de julio de 2011

I know what I know

Miento cuando digo que no me importa que “F” sea gay. Saberlo me dejó peor que si hubiera tenido novia o tuviera una esposa y dos hijitos, simplemente me dejó inmóvil saber que por más esfuerzos que haga él no quiere estar con una mujer. Eso me pone a pensar en el día, en la noche, cuando sueño, me hace inventar estrategias para hablarle, para estar cerca, vanas historias para conquistarlo las cuales nunca concluyo, porque perfecto sé que no voy a llegar a nada más que a terminar hostigándolo y él crea que estoy loca, aún cuando me desconcierta con sus coqueteos. Y no es que quiera casarme con él, menos que este enamorada. Yo imagino con obsesión darle un beso, largo y suavecito, tocar su cara y reconocerlo aunque tenga los ojos cerrados, después acariciar despacio sus manos, sus brazos, su vientre y que nada de lo que conozco de él interfiera para que podamos revolvernos juntos. Toda esta historia me tiene molesta, me enoja, me pone de malas. Y al contrario de alejarlo, solo siento ese piquete que me carcome cuando quiero algo y hago lo imposible por lograrlo. Aunque mi historial en “alcanzaresoquetantoquiero” ha tenido terrible descalabro en los últimos tiempos, yo no quiero quitar el dedo del renglón, por ahora. Me gusta que me guste, y de verdad que me gusta mucho.

Bueno, los amigos también se gustan ¿oh no?... ¡demonios!

lunes, 27 de junio de 2011

Cuando me muera y me tengan que enterrar...

Sé que no voy a morir pronto, sé que voy a festejar con pastel y muy glamorosa mis ochenta y tantos años, ¿cómo lo sé? Eso no importa, solo lo sé. Será por eso que hace más de un año dejé de pensar de una vez por todas en como matarme, suena feo pero así es. Y aunque dejé de preocuparme por la muerte, no dejó de darme mucho miedo lo que me pasó.

Hace unos días caminaba como es mi costumbre por la noche, sola y contenta de hacerlo porque me gusta, tomé un taxi en un sitio que siempre uso para recorrer una distancia de 3 cuadras a las 11:00 p.m., no presté atención al chofer que no tendría más de 25 años, hasta que le pedí que se detuviera para bajarme, en lugar de hacer eso aceleró y cuando le dijé que se regresara volteo a verme y sacando una pistola me dijo que le diera la bolsa y el celular. Lo que sentí en ese momento fue como estar en un mal sueño, nunca pasó por mi mente toda mi vida como cuenta mucha gente, lo que mi cerebro aceleró fue pensar como salir de ahí sin recibir un balazo de ese maldito infeliz que me estaba llevando cada vez mas lejos. Lo que me dijo es lo de menos, yo dejé de mirarlo a los ojos y negocié para que me dejara bajar y no me hiciera nada, todavía siento como la piel se pegó a mis costillas en espera de recibir la bala de su pinche pistola y para desgracia mía, con pretexto de buscarme dinero escondido, no me salvé de sentir sus malditas manos, primero en las piernas y después por todos lados, para entonces ya iba despacio manejando en calles oscuras, yo no sé cuanto tiempo pasó pero cuando me pidio que me quitara la chamarra y después la blusa me pregunté si sería capaz de bajarme con el carro en marcha, si lo hicé, abrí la puerta y prácticamente me aventé y corrí, corrí lo más que pudé hasta que encontré a un señor cerrando el portón de su casa, cuando le dijé lo que me pasaba comencé a llorar y me abrazó, supongo para hacerme sentir mejor, pero en ese momento me sentí ridicula de estar llorando con un desconocido, me separé de él y se ofrecio llevarme a mi casa, en el camino me dijo que yo estaba muy bonita...

Veinte minutos después estaba con la policía buscando en el sitio al taxista, obviamente, nadie lo conocía y por supuesto no iba a regresar ahí. Algo peculiar, los policías que iban llegando me preguntaban que cuando me habían asaltado, salvo porque llevaba solo la blusa, no entendían porque me veían tan tranquila.

No volví a llorar, no lo he platicado y me da mucho coraje darme cuenta que tengo miedo, mucho miedo y no sé como solucionarlo, por lo demás no quiero pensar más en lo que me pasó. Total, todavía no me voy a morir.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Y no me baño...

Me hago wey robándole el tiempo a un proyecto que tengo que entregar en la tarde y a un cliente que esta esperando ansioso (y furioso) los cambios a su diseño y a limpiar la mesa de trabajo y a cancelar mi cita con el doctor porque ya me siento mejor y me lo robo porque hace días que solo pienso lo que me gustaría escribir y apenas me da tiempo de dormir y de comer eso si no prometo tiempo para bañarme si ya sé que soy una mugrosa y me vale aunque lo que no me vale es que después de estar tan orgullosa de no tener una sola arruga me encontré con que bastaron los últimos cuatro meses para tener dos tremendos surcos entre las cejas gracias a vivir eternamente con el ceño fruncido pero aún con eso la vanidad no ha muerto del todo y opté por hacer una especie de puchero para concentrar mi mente en la boca y no en mi mirada de enojada esperando con fe que de esa manera desaparezcan las huellas de la amargura puesto que según la persona con la que trabajo soy muy mala con la gente yo digo que nomás soy directa y ahorro mucho tiempo a dar vueltas a los asuntos y cualquiera que lea esto se puede imaginar mi aspecto feo y deplorable pero que sorpresa hasta para mí encontrarme a mi ex mayor y que le diga orgulloso a sus acompañantes después de echarme una ojeada de cuerpo completo: Ella es Idalia.

martes, 8 de febrero de 2011

De la memoria


Diría que mi vida se ha vuelto insoportable desde que olvido gran parte de lo que hago o debo de hacer, la verdad es que no, entre el cinismo y mi irresponsabilidad termino por resignarme cuando después de recorrer una hora de camino me entero de que olvidé las llaves de la casa cuando estoy frente a la puerta. Encuentro indiferente que solo recuerde unos días con aquel que me encontré en una reunión, mientras que él me habla emocionado del regalo que me dio cuando cumplimos un año de novios. Creo que la cosa es ser practico, ¿para que cargar la cabeza y corazón con tantas penas? con tantos giros, con locas vueltas. La clave es la memoria selectiva, recordar lo que uno quiere y nada más, no siempre funciona, claro esta, este cumpleaños que pasó por más que alargue la llamada, no pude reconocer la voz del hombre que me felicito con tanta efusividad, me dio pena preguntarle “¿quien habla?” después de tanta muestra de afecto, nunca supe quien era.

No sé bien si esto es bueno o malo, no me asusta, porque recuerdo perfecto el sabor del Goulash que comí en Praga; aún siento en mi boca el aliento de los labios que amé; la canción que me recuerda caminar por la tarde, con las lucecitas entrando entre las ramas de los árboles, el aire llevando el cabello sobre mi cara y yo cruzando los brazos, caminando rápido para salvarme del frío. Que más da que este fin de semana haya recordado la cita que tenía con el muchacho ese que no me gusta (y al que había planeado cancelar un día antes con tal de no decirle que “no” en su cara), hasta que me llamó para preguntarme si me iba a tardar más, ¡lo olvidé! Obvio nunca llegué. ¿Pero eso a quien le importa? Mientras no lo recuerde, él no existe para mí.

viernes, 14 de enero de 2011

Del infierno


Una vez hace un año, sin copas encima que pudieran excusar mi comportamiento, le confesé a alguien la manera en la que había tratado a algunos hombres, cuando ví como se abrían sus ojos por asombro me arrepentí, como es normal en mí, sobre todo porque después me lanzó un sermón acerca de lo mal que me iba en la vida por desagradar a Dios con mi comportamiento pecaminoso. Si me hizo soñar unos días en como me iba derechito al infierno por perdída y pecadora, pero más peso tuvo en ella mi confesión que a partir de entonces no solo no me volvió a invitar a sus reuniones, sino que me aparto de cualquier contacto con sus hermanos; a tal grado llego su nuevo concepto acerca de mí que piensa que soy peor que un conocido mutuo que esta en la cárcel, por haber robado para poder comprar más droga, él tiene perdón pues cayó en desgracia por cosas del destino mientras que yo, mala mujer, he hecho todo por placer y soberbia; pecadillos más a la lista que me envía directito hasta abajo, a un lado de Elvis.

Intentando seguir por el camino amarillo acepto, si, que intenté hacer las cosas bien, así no volver a escuchar nunca más “yo andaba con una vieja que esta re loca”, pero para ser sinceros me aburro, me da sueño la gente que se porta bien, me desagradan los ñoños, prefiero al que me dice que se quedo tirado en el piso por borracho a aquel de doble moral que jura que es el hombre más tolerante del mundo.

Estos días me han ofrecido un proyecto que dejaría buen pago a cambio de maquilar un trabajo ñoño, no solo que no me convence sino que además no aparece mi crédito por ningún lado. Decido no aceptarlo porque aunque podría ser lo correcto es algo que no me hace feliz, si tengo la capacidad de crear ¿porque debo resignarme a estar con los brazos cruzados? Si la vida es tan corta ¿Por qué no voy a deslizar mis dedos por los labios del hombre que me guste? Porque verán ustedes, me encanta el sexo, y cuando me gusta el muchacho, se hacerlo muy bien…Elvis, espérame que al rato voy.

martes, 30 de noviembre de 2010

Tócame otra vez

Estoy segura, en verdad no tengo duda, me gustan los hombres, acepto haber sido sorprendida alguna vez viendo de reojo el trasero de alguno; haberme deleitado, sentada junto a otro, solo viendo sus piernas; cerrar los ojos embriagándome con el aroma del de enfrente; ver unos labios gruesos y olvidarme de lo que hablan mientras los recorro despacito con la vista; todo eso lo acepto. Mi pinche problema (porque si, la verdad es que es muy pinche) es que ya no me gusta estar cerca de ellos, eso también lo acepto. Puedo caminar del brazo por horas con mi mejor amigo, esto esta muy bien, ya hasta me ha tomado el ritmo de ir chocando conmigo o de que me cargue cuando me tropiezo que es bastante frecuente. Pero ayer mientras mi mente olvidadiza se lamentaba de no sentir una caricia en un buen rato, recordé que si hay tres hombres ahora que pretenden apretar mis huesitos, ¿Por qué lo olvidé? Los imagino como a tres perros, dos pequeños, uno flaco y otro regordete que solo brincan alrededor hostigándome sin dejarme seguir mi camino, el otro un perro grande que lo que hace es encimarse en mí para que no siga caminando. Los tres durante la semana pasada tuvieron oportunidad de verme, no porque hubiéramos quedado sino porque tuvieron la terrible idea de sorprenderme con su visitas, en algún momento a los tres se les ocurrió que si me tocaban la mano mientras me veían fijamente a los ojos yo quizás caería a sus pies rendida de amor o yo que chingados se que pensarían, lo que provocaron fue una sensación horrible que todavía conserva mi manita de tener encima otra mano que no esperaba y una caricia que no quería, el rechazo fue instantáneo y mi cara no pudo disimular la angustia de sentir rodeada mi cintura o esos dedos acariciando los míos, aquella sonrisa cómplice que llegue a tener alguna día mientras algún hombre me demostraba sus intenciones desapareció para ver pasar el terrible sentimiento de rechazo.

Por la tarde mientras caminaba al trabajo ví de lejos a aquel vecino que me gustaba por flaquito, cuando noté que me había visto preferí cruzarme la calle antes de tener que saludarlo y sentir otra vez una mano. Que pinche.

martes, 23 de noviembre de 2010

Up date a las 4:35 de la mañana

Como mis tiempos libres se convirtieron en los tiempos para sacar pendientes aproveché que me despierto en las madrugadas para postear, esto o dejar que los ataques de ansiedad que me están torturando se apoderen de mí, eso no se lo he dicho a nadie (no se lo cuenten ustedes a otros), pero es que ¿a quien se lo puedo platicar si lo que espera de mí la mayoría es que yo resuelva las cosas?. El otro día estaba yo tranquilita, hasta que vi y leí algo y me acordé y extrañé y confirmé que me gusta un chingo el sexo y yo ahí arrumbada, me estoy volviendo workaholic y mi vida se limita a planear el trabajo, y a trabajar, claro esta; debería tener un instruccionario llamado “Como conocer, seducir, conquistar y lograr echarse a ese buenon que le gusta en cinco pasos sin pasar por una hija de la chingada”, pero hasta eso se me ha olvidado. Hace unas semanas un amigo muy guapo me dijo que acababa de terminar con su novia porque no estaba seguro de si ella era conveniente para él, platicamos, nos tomamos algo, coqueteamos, al final le dije “¿qué es conveniente?, si encontraste el amor en ella no la dejes ir!”. Ayer me enteré que se van a casar, ¡pedazo de tonta!

viernes, 23 de abril de 2010

En el final de la historia ella le dijo que si…


Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si nos falta la primera, estamos perdidos.”


Gustave Flaubert




viernes, 26 de marzo de 2010

Lo que espero de mí


Lo que esperan de la conducta sexual esta tan regularizado que solo hay dos o tres sopas para catalogar lo que eres, el problema de decir lo que pienso es que etiqueta mi proceder y si además le añadimos el tabú hacia el comportamiento femenino tenemos que todo esto termina volviéndose falto de espontaneidad.

“Oh por Dios, ahí esta pensando otra vez en lo mismo”, “yo jamás hablaría de eso”, no me importa lo que digan de mí, igual que hoy en el semáforo, mientras estaba el alto, en lugar de cruzar la calle saqué mi espejo y me pinté los labios frente a todos, si me vierón o no, no me importa, lo hago porque me pega una gana enorme hacerlo, pero ahora no me pega la gana tener sexo. Con tal de no tener que pasar por ese terrible muro de la definición, de que me digan palabras sucias al oído pensando que eso me excita, de que hagan malabares mientras veo aburrida la pared, “¿no que eras muy buena?”, no lo soy, solo me gusta el sexo.

Sin embargo, esto ha terminado inhibiéndome concientemente y he caído en una abstinencia que no veo para cuando terminar. Necesito un escenario que me haga recordar el deseo inmenso de intentar lanzarme hacía unos brazos y devolverme las ansias de sexo, pero no con el aburrido y premeditado “te quiero coger”, ¡no por favor!, quiero pararme frente a él y tener ganas de pelearme tan solo por la tensión sexual que me provoca su presencia, quiero caminar drogada por la sensación de haber sentido el contacto de su brazo junto al mío, quiero mirarlo de reojo y soñar toda la noche que se sentirá morder sus labios. Quiero.

jueves, 18 de febrero de 2010

Cada día pienso en tí, pienso un poco más en tí




Los sueños son para los locos,
por eso los dementes entienden
tan bien a los que sueñan.

Yo: sueño y entiendo

lunes, 25 de enero de 2010

Todo el mundo tiene que aprender alguna vez


Cambia tu corazón, mira a tu alrededor,
cambia tu corazón, te sorprenderás.


Necesito tu amar
como a la luz del sol…


Encuentro significados errados en cosas que al resto de la gente le parecen comunes, si esta bien o mal es cosa que me vale madres. He encontrado un gusto particular a caminar sola durante horas y horas, mientras lo hacia sobre Madero e Isabel la Católica en el Centro Histórico, me encontré la cosa más hermosa que haya visto, ahí solito, esperándome, listo para mí, hechos el uno para el otro, porque bastó vernos para comprender que somos iguales.

Ni siquiera lo probé, lo pagué y salí a la calle con cara de infinita felicidad.


Llevó una semana durmiendo en mi nueva casa. A veces cuando despierto en las noche no recuerdo donde estoy, pero cuando lo veo sobre la silla a lado mío me recuerda que soy yo y no importa donde este, aunque me tardé bastante al fín lo aprendí.


Hoy es mi cumpleaños, asi que saque las zapatillas más altas, me puse las medias negras para estar a su altura. Mi vestido nuevo, ceñido, gris rata, de manga larga y de falda extra corta me hizo recordar quien soy, y hacía mucho no me sentía tan sexy.


Feliz cumpleaños a mí.

lunes, 18 de enero de 2010

Consideraciones a tener cuando se decide lanzarse al abismo miserable del drama y el dolor presuntuoso


Lo que sucede mientras…no hay mucho que comprender, ni es tan difícil dar por hecho que si uno decide hundirse, ni las plantas le sobreviven; puedes tener ideas maravillosas acerca de cómo monetizar el lapso “Yo-contra-mí”, pero solo te dejas caer y con eso se va alejando, además del dinero no trabajado, la ultima gota de confianza de la gente que te rodea. Y quedarse sin lana para cubrir los gastos y además abrigarse en el cobijo de los que se atreven a cuidarte esta de la real fregada, sobre todo cuando despiertas y vez que tu independencia valió un carajo.

Y hay que soplarse veinte mil sermones, volverte intolerablemente alegre ante las visitas e intentar explicar “si, es que me enferme y estuve un tiempo en el hospital y deje de trabajar un tiempo…pero ya estoy aquí”. Hay caras de lastima que tragarse. Hay cambios, hay veinte mil mentadas de madre preguntándote como demonios dejaste que todo esto llegará aquí. Y un día vez caminar a alguien por las calles donde antes solías pasear, que te recuerda a ti y cuando te vez en el espejo dices “¿Pero quien diablos es esta?”. Y hay recuento de lo que tienes, que no sirve para madres y decides venderlo. Y hay dinero que llega y con todo el pinche miedo del mundo hay alas y billetes gastados (de señoras que compran todos tus juegos de té y la colección de cucharas de plata que llevaban años guardados) y esos te llevan a otro lugar. Y hay días, que se vuelve a despertar en una cama bonita, con el aroma más embriagante que has olido en tu vida y entonces…hay esperanzas.

domingo, 3 de enero de 2010

¡Bienvenidos!


Me gustaría ser una historia de Bukoswski, asi no tendría que excusar el dolor permanente en el alma y las ganas de mandar todo a la mierda; de antemano aceptarían que odio el blanco y las historias rosas; tendría pretexto para maldecir y llorar cuando se me venga en gana, resignarme a que las depresiones son un lujo que no me puedo dar en estos días y el alcohol me causa más malestar que olvido.

Entenderían que soy un caso incurable, solo un maldito show con las butacas vacías que no espero que nadie entienda.

¡Bienvenidos sean al show de los subnormales! en donde puntuales maldecimos por los sueños y sin falta lloramos los domingos.