Hoy me dijeron que soy la más justa, comprensiva y paciente de todas las personas que convivimos durante este fin de semana largo, yo con una dulce sonrisa contesté en voz baja que no me queda de otra. Después de planear estar 4 días de visita, me fui de casa de mis papás un día y medio antes de lo planeado, sigo con esa sensación de no pertenecer a ningún lado y creo que la verdad, haciendo dramas a un lado, ellos están exactamente igual con o sin mi presencia. Mientras iba con mi mochila en la espalda de regreso a la civilización me puse a pensar porque la mitad de la gente que me conoce piensa que soy muy buena, porque la otra parte cree que soy una egoísta de mierda que solo ve por si misma, yo diría que me viene valiendo madres lo que piensan todos, pero no es cierto, porque vivo mortificada siempre a lo puro pendejo por no poder ayudar, corresponder, agradar o al menos reconfortar a todos los que tienen que ver conmigo. Me preocupa hasta el mínimo detalle y ahí estoy yo dándoles vueltas, hasta con sound track y todo, porque soy tan reina del drama que si escucho una canción triste hasta las lágrimas se me salen, y ese condenado ipod que tengo que parece que se encuentra pura gente abandonada que en vez de maldecir, colma en sus sueños a su amado de puras bendiciones. Y ahí es donde me da puro pinche coraje, que los que yo no quiero sean los que se fijen en mí y tenga que ser bien buena persona para no lastimarlos porque si no andan peor que niñas lloronas diciendo que yo los maltraté, y no, no es que odie a los hombres, deseo con todo mi corazón que llegue pronto uno que sea bien pinche hombrecito, que me cuide, que me escuche y me peine el flequito cuando se me despeine, que me ame con locura infinita, que me haga reir, que sea bien chingón porque yo neta que soy bien chingona, y muy importante, que sea flaquito. A los demás sinceramente, con el corazón en la mano les digo, que no puedo colmarlos de bendiciones, al contrario, deseo que les vaya de la chingada y que por cada lágrima que me hicieron soltar les salgan a ellos diez más y sobre todo que me borre de su mente y existencia para evitarnos todos problemas, por aquello de que los hombres siempre regresan, lo sé yo, que estas dos últimas semanas me tuve que despachar a tres “ex” y decirles que yo no soy más que un espejismo que ellos creen felicidad.
Al final no sé si soy justa y comprensiva, pero nomás de lanzar esa maldición me supo bien rica mi paleta de guayaba mientras caminaba sola por Parque México, me cae.