sábado, 25 de septiembre de 2010

No sé porque me acordé

Una vez, hace un tiempo, me gustó besar a alguien, lo llevé despacio hasta la cama y tuvimos sexo, recuerdo ver su sonrisa mientras lo hacíamos, como si no se creyera lo que pasaba.

Unas semanas después me confesó que le parecía que yo era la mujer más perversa que había conocido, solo por el hecho de arrastrarlo a la recámara. Reflexioné un momento lo relevante que había sido para él mi acción.


Ese día lo abandoné.



sábado, 18 de septiembre de 2010

Lágrimas negras

Hoy me dijeron que soy la más justa, comprensiva y paciente de todas las personas que convivimos durante este fin de semana largo, yo con una dulce sonrisa contesté en voz baja que no me queda de otra. Después de planear estar 4 días de visita, me fui de casa de mis papás un día y medio antes de lo planeado, sigo con esa sensación de no pertenecer a ningún lado y creo que la verdad, haciendo dramas a un lado, ellos están exactamente igual con o sin mi presencia. Mientras iba con mi mochila en la espalda de regreso a la civilización me puse a pensar porque la mitad de la gente que me conoce piensa que soy muy buena, porque la otra parte cree que soy una egoísta de mierda que solo ve por si misma, yo diría que me viene valiendo madres lo que piensan todos, pero no es cierto, porque vivo mortificada siempre a lo puro pendejo por no poder ayudar, corresponder, agradar o al menos reconfortar a todos los que tienen que ver conmigo. Me preocupa hasta el mínimo detalle y ahí estoy yo dándoles vueltas, hasta con sound track y todo, porque soy tan reina del drama que si escucho una canción triste hasta las lágrimas se me salen, y ese condenado ipod que tengo que parece que se encuentra pura gente abandonada que en vez de maldecir, colma en sus sueños a su amado de puras bendiciones. Y ahí es donde me da puro pinche coraje, que los que yo no quiero sean los que se fijen en mí y tenga que ser bien buena persona para no lastimarlos porque si no andan peor que niñas lloronas diciendo que yo los maltraté, y no, no es que odie a los hombres, deseo con todo mi corazón que llegue pronto uno que sea bien pinche hombrecito, que me cuide, que me escuche y me peine el flequito cuando se me despeine, que me ame con locura infinita, que me haga reir, que sea bien chingón porque yo neta que soy bien chingona, y muy importante, que sea flaquito. A los demás sinceramente, con el corazón en la mano les digo, que no puedo colmarlos de bendiciones, al contrario, deseo que les vaya de la chingada y que por cada lágrima que me hicieron soltar les salgan a ellos diez más y sobre todo que me borre de su mente y existencia para evitarnos todos problemas, por aquello de que los hombres siempre regresan, lo sé yo, que estas dos últimas semanas me tuve que despachar a tres “ex” y decirles que yo no soy más que un espejismo que ellos creen felicidad.

Al final no sé si soy justa y comprensiva, pero nomás de lanzar esa maldición me supo bien rica mi paleta de guayaba mientras caminaba sola por Parque México, me cae.

viernes, 3 de septiembre de 2010

‘Para qué vas a mirar a alguien que no te aprecia en tu totalidad’


Imagina, un hombre frente a tí tipo Jeremi Irons, guapo, de edad avanzada, con mancuernillas de oro y la camisa blanca impecable con sus iniciales bordadas, los ojos negros y profundos; durante la conversación de manera inesperada te dice “vamos ahora mismo a mi casa para que entienda lo que le digo”; te vez caminando a su lado sin entender bien porque aceptaste, un par de cuadras adelante su “casa” es ese palacete que durante años admirabas cuando pasabas por la Colonia Roma, te parece surrealista caminar por los pasillos mientras él te explica el porque de cada escultura y de cada cuadro colgado en esos muros de 4 metros de altura. Por más que hago no logro ponerle atención porque sigo sin entender que fue lo que le llamó la atención para invitarme a algo que no termina de explicarme, me pongo nerviosa y me despido, salgo casi corriendo ante su cara de risa por ver mi tonta huida.

Tardo en ponerme en contacto un par de días más de lo acordado y termina llamándome “¿porqué no viene para acá después de comer? quiero pedirle consejo de algo”. Ahí estoy otra vez frente a la reja enorme que me deja ver la gran puerta de madera. La ama de llaves me abre la puerta y me deja esperando en el lobby de la casa, una enorme mesa con un jarrón y la escultura de una mujer desnuda me consuelan un momento hasta que escucho que se acerca cantando, me recibe muy alegre y me explica que quiere un nuevo cuadro para su despacho, yo me pregunto porque diablos piensa que yo lo puedo resolver, para cuando me doy cuenta ya me tiene envuelta en una conversación donde definitivamente no estoy saliendo bien librada, de cine hablamos, no logro contestar nada brillante y solo alzo mi ceja estilo María Felix hasta que me dice que deje de hacer eso y le de mi opinión. Pero no puedo opinar porque ahora esta dándome su diagnostico, que dejo de hacer cosas porque me da miedo que me juzguen…Y ahí estoy yo soltando mi enorme boca para decir:”es que a veces me siento sola”.

Su cara se transformó de tal manera que no puede ocultar su satisfacción. Soltó una carcajada que retumbó en la habitación llena de jarrones, cuadros, esculturas y enormes muebles clásicos. Me levanté como un resorte y creo que solo dije “me tengo que ir”, la mujer que me abrió la puerta ya estaba esperándome en la entrada para ayudarme a salir y yo, como en un sueño, no sabía si él se seguía riendo o solo se quedaron grabadas en mi cerebro sus carcajadas. No quiero regresar ahí.