En últimos tiempos he quitado la mayoría de fotos de mi blog para permanecer de manera anónima, tengo algunos contactos de aquí agregados en otras redes sociales, porque somos personas que nos dimos esa confianza, aunque no falto alguno que me pusiera en el muro de facebook “¿Sigues igual de sexosa?” cuando en ese mismo enlace tenía comentarios de mis hermanos, en fin.
El lío es que hace un par de semanas recibí una llamada de alguien, que sinceramente creo que no tiene otra cosa mejor que hacer que meterse en la vida de los demás, para decirme que la gente que antes estuvo conmigo me había encontrado en Internet, que habían leído un blog que escribía y que estaban espantados, “¿Y que exactamente les espanta?” le pregunté, “Que escribes de ellos y hablas de todos tus amores desde que ya no estas con X”…
En ese momento sentí que la sangre se me subía a la cabeza, y no porque se espantarán, ni porque escriba de ellos, jamás lo he hecho, ¡sino por lo pendejos que son al decir que mi blog habla de todos mis amores! ¿Que no leyeron el titulo del blog? ¡"No tiene que ver con el amor"!, me tranquilicé cuando recordé que alguna vez intenté explicarles que ser culto no era tener un libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez.
Aún así no puedo negar que me entró la paranoia, más cuando fuí a la misa del papá de un amigo y en plena ceremonia me pregunta si sigo de sexosa…había encontrado el blog, toda la fila de enfrente volteo a verme y yo me quedé muda.
Y es que resulta que ya me llamó alguien para decirme que si me googleas encuentras lo que escribo.
¿Pero que voy a hacer?, créanme, si alguna vez nos tomamos un café no los voy a seducir ni voy desnudarme frente a todos, es más, yo diría que soy bastante aburrida y hasta ñoña, eso sí, tengo un pinche carácter del demonio, ni modo.
Me han recomendado cerrar el blog y no niego que lo estuve pensando, esta sería la tercera vez que lo planeo, en esas estaba cuando recibí el correo de dos personas que me han invitado a escribir en su espacio, a estas alturas me ha sorprendido y quizás ellos no lo sepan, pero me ha inundado de felicidad que se traduce en ánimos para todo.
Pa´pronto, ya estoy bastante labregona para preocuparme por lo que piensen los demás de mí, me halaga en verdad que me lean todos ustedes y dejen todos sus comentarios, aunque a veces el trabajo no me deja tiempo para visitarlos o contestarles. Los correos que recibo, de igual manera, me hacen sentir muy bien, les doy las gracias por seguirme y si ustedes quieren seguir viniendo, aquí estoy yo para rato.
Gracias totales.