Estoy acostada en una plancha fría con la mitad del trasero
descubierto por esas batas tan incomodas que te dan en los hospitales. Ya hace
un par de meses que recorro estos lugares y me hubiera quedado en el primero
esperando que me quitarán el diez por ciento de mi cuerpo, pero me entró un
coraje que no conocía cuando escuché al doctor decirme que “ya para que quiero
eso”. Ese sentimiento me ha hecho
moverme, actuar rápido, no conformarme. Y contrario a lo que se pensaría de mi,
no me siento triste, esto me trajo una marejada de apoyo por parte de la gente
que esta conmigo y me siento apoyada y segura de que todo va a salir bien y no
como esperan esos tres primeros doctores. Ahora espero que la inyección para el
dolor que me puso hace un momento la enfermera haga efecto, entonces vendrá un
doctor a preguntarme que si no soporto el procedimiento paramos todo. ¡Claro que
soporto el dolor doctor! Soy experta en eso.
El ir y venir de los estudios que me piden los doctores, decidí tomarlo como una actividad social. Me alacio el cabello con calma y luego me maquillo meticulosamente. Mientras esperaba leyendo en la recepción a que me entregaran un resultado se me acerco un hombre a preguntar la ubicación de algún lugar, respondí que no sabía porque no soy de esta ciudad y continúe leyendo. Cuando tenía lo mío me levanté para retirarme y se acercó otra vez para extender su mano y decirme que le había dado mucho gusto conocerme, fue cuando me pareció que se parecia mucho a un actor de la televisión, pero yo tranquila, le di la mano y me despedí amable. Me alcanzó nuevamente en la puerta y fue cuando me pidió mi Facebook para contactarme, me dijo que le encantaría conocerme. Di gracias otra vez y me fui sin darle datos. Cuando llegué a mi casa ya tenía un mensaje de él disculpándose por haberle pedido mis datos a la enfermera. Entré con curiosidad a su página y si, es ese actor de la televisión. En el mensaje me pide una cita para conocerme. Mientras veía sus fotos con tres mil quinientos likes en promedio me comenzó a entrar un estrés terrible, los comentarios de todas sus admiradoras, no puedo entender que fue exactamente lo que le atrajo de mí. No acepté la solicitud de amistad, me acosté y apague la luz. Eso me estreso más que cualquier enfermedad.
El ir y venir de los estudios que me piden los doctores, decidí tomarlo como una actividad social. Me alacio el cabello con calma y luego me maquillo meticulosamente. Mientras esperaba leyendo en la recepción a que me entregaran un resultado se me acerco un hombre a preguntar la ubicación de algún lugar, respondí que no sabía porque no soy de esta ciudad y continúe leyendo. Cuando tenía lo mío me levanté para retirarme y se acercó otra vez para extender su mano y decirme que le había dado mucho gusto conocerme, fue cuando me pareció que se parecia mucho a un actor de la televisión, pero yo tranquila, le di la mano y me despedí amable. Me alcanzó nuevamente en la puerta y fue cuando me pidió mi Facebook para contactarme, me dijo que le encantaría conocerme. Di gracias otra vez y me fui sin darle datos. Cuando llegué a mi casa ya tenía un mensaje de él disculpándose por haberle pedido mis datos a la enfermera. Entré con curiosidad a su página y si, es ese actor de la televisión. En el mensaje me pide una cita para conocerme. Mientras veía sus fotos con tres mil quinientos likes en promedio me comenzó a entrar un estrés terrible, los comentarios de todas sus admiradoras, no puedo entender que fue exactamente lo que le atrajo de mí. No acepté la solicitud de amistad, me acosté y apague la luz. Eso me estreso más que cualquier enfermedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario