jueves, 2 de agosto de 2012

Cuarenta días (Día cuarenta)



Estoy extraña, estoy triste, estoy molesta. Subir doce kilos en dos años no esta para brincar de alegría, es más cosa como de pasarse horas despierta en la noche pensando ¿porqué nadie me dijo nada? Ciertamente muchos me lo dijeron, todos creo. Yo contestaba “no me importa” “cuando estuve bien buena no me sirvió de nada” “ni delgada quisiste estar conmigo”. Pero la cuestión es que si me importa, me duele, me da pena verme al espejo, me caga tener ropa guardada que ya no me queda. No falta quien me quiera consolar diciendo que aún así me veo bonita, eso es peor para mí.
No quiero regalarle mi ropa a nadie, me caga que se me acerquen para ofrecerme un tratamiento para bajar de peso, odio que mi mamá me diga que cada vez estoy más gorda y lo peor, ¡que en la calle me griten JLo!.
Lo que subí en dos años no lo voy a bajar en un mes, lo tengo claro, pero no me queda más que aplicarme y recuperar el amor propio perdido.
Prepárese pues usted que lee esto para los siguientes cuarenta días, no se exactamente de qué, pero prepárese…
(Las actualizaciones en este mismo post)

Día uno
Jueves 2 agosto
Salí a correr en mi primer día, lo programado a las siete de la mañana lo logré cuarenta minutos después, no pudé correr más que cinco minutos, es una vergüenza, caminé una hora a toda velocidad y me detuvé a tomar un jugo "Marilyn Monroe" en los Frutos Prohibidos nada más porque estaba comiendo fruta ahí sentadito Michelle Rojkind, que guapo él. Luego ví que una mujer pasó corriendo con un perro que ya estaba muerto, creo, porque tenía las patitas tiesas.  Ya luego me sentí igual de gorda todo el día, ¡puaj!

Día dos
Viernes 3 agosto
No sé que me cuesta más, correr o levantarme temprano, hay que añadir el problema de que si no sé respirar cuando estoy en actividad normal, corriendo la cosa se pone peor. Hoy un amigo me explico la cosa de hacerlo despacio, inhalación profunda y exhalación larga, ya probaré mañana a ver como me sale. El decirle a los amigos lo que estoy haciendo me pone más presión, pero al final creo que es lo que quería. Me duele un musculo en la espalda que ni sabía que existía.

Día tres
Sábado 4 de agosto
Con las recomendaciones de Rainman de caminar-correr y respirar de forma adecuada hoy logré poner cara más de humano y no de "Por Dios creo que voy a morir". Tuvé que aceptar que subí todos esos kilos no solo por mi vida sedentaria, también fue gracias a la manera atascada de comer, a todas horas y sobre todo comida basura. Al mismo tiempo de comenzar a correr decidí también modificar mis comidas, y dejar de ir por chuchulucos a la tienda todas las tardes, adios tortas de tamal en las mañanas y pan de dulce en las noches ¿Cómo no iba a estar tan gorda? Hoy me pusé un vestido que no me quedaba con la esperanza de que en tres días hubiera ocurrido un milagro...eso no pasó. 

Día cuatro
Domingo 5 de agosto
No pude ir a correr temprano, tuve que ir a un lugar donde encontré a personas que me vieron hace tres semanas, ¡todos se soprendieron porque estoy bajando de peso! eso sí, ahora resulta que todos me querían decir que ya hiciera algo. Me van a dar los datos de una nutriologa que definitivamente necesito pues aunque he bajado las porciones sinceramente no sé que debo comer para no descompensarme, ya he hecho dietas rapidas en mis temporadas de anorexia y cuando se me va la inspiración los resultados son peores. Hicé ejercicios para piernas y brazos hace un rato de un video de Tracy Anderson, el compromiso es durante los cuarenta días, para cambiar mi estilo de vida y adelgazar claro. Supongo debería informar el peso con el que comencé para hacer el comparativo al final. ¡Oh Dios, setenta kilos! ¿Pero cómo fue que pasó esto chico?

Día cinco
Lunes 6 de agosto
Hoy me costó mucho trabajo salir, intentaba ponerme los leggings y me dormía otro rato sentada en la cama. Media hora después salí y ya el sol me quemaba y hacía mucho calor y el sudor me picaba y las agujetas se me desabrochaban y estaba bien lejos a donde voy a correr ¡y odio correr!

Día seis
Martes 7 de agosto
Odio correr 

Día siete
Miercoles 8 de agosto
El odio desapareció cuando caminaba a toda velocidad con el aire de la mañana, por alguna razón que aún no sé ese sentimiento se convirtió en placer. Hoy descubrí que mis piernas no se mueven para nada, ¡bonito bonito! 

Día ocho
Jueves 9 de agosto
Aumenté la distancia de mi recorrido y en verdad me sentía muy orgullosa, hasta que ví que dos señoras de sesenta años aproximadamente me rebasaban en la última vuelta ¡puaj!


Día nueve y diez
Viernes 10 y Sábado 11 de agosto

Realmente estoy soprendida de que en solo diez días mi cuerpo este teniendo estos cambios, cuando uno sube de peso termina perdiendo la dimensión de su cuerpo, es decir, donde antes había cintura se toca y resulta que ahora hay dos lonjas horribles, asi que opta por no mirarse más al espejo. Claro, siempre aparece un cristalote en el camino que te enseña esa persona que ahora eres y no reconoces. Pues lo que esta sucediendo hoy es una cosa muy extraña, yo siento como mi piel se esta pegando a los huesos, cuando voy corriendo siento de que manera mi estomago se contrae involuntariamente como si con eso estuviera haciendo el esfuerzo. Y eso es una sensación muy buena en verdad. Lo mejor de la semana fue el descubrimiento siguiente: Cuando engordé tanto, puede ser que por ese detalle y la autoestima en los suelos ya no me veian en la calle, era muy triste ir caminando en la calle detrás de una mujer guapa y ver como los hombres la volteaban a ver, cuando llegaba mi turno de pasar por ahí ellos simplemente volvian a sus actividades. En los últimos días he recuperado ese toque, ¡si señor!


Día once
Domingo 12 de agosto
Cross Training. Leí acerca de entrenamientos para correr y dejar descansar los musculos al menos dos veces por semana, podría tomarme un descanso o realizar una actividad a la que no este acostumbrado mi cuerpo. Decidí hacer bicicleta ayer, de la Roma Sur a la Villa y de regreso, dos horas para probar que mi respiración ha mejorado considerablemente. Quizás lo malo del recorrido es que debo pararme cada tres altos aproximadamente y pierde uno el ritmo del pedaleo, luego tienes que invertir más energía para volver a arrancar, pero lo hicé sin problema, claro, llegué bañada en sudor. El punto es que mi objetivo es adelgazar, aunque ver como mis piernas se esta metamorfoseando es un verdadero placer. Me motiva bastante que la gente me haga recomendaciones y recibí la de Pelusa de hacer ejercicios más aerobicos durante una hora. Después de lo que he averiguado creo que tiene razón, así que voy a alternar mis días de correr con lo que me recomendo Pelusita y los domingos serán de bicicleta. Por cierto, mi mamá me vino a visitar ayer y me dijo que estoy igual de gorda, gracias ma, yo también te quiero.

Día doce y trece
Lunes 13 de agosto, martes 14 de agosto
Corrí y corrí y corrí hasta que tiré la casa del cerdito...
ahora si estoy muy cansada


Día catorce
Miercoles 15 de agosto
¿En verdad tengo que hacer ejercicio?...
todavía no termina el día, denme una oportunidad, deveritas.

Al final solo hicé ejercicio para brazos

Día quince
Jueves 16 de agosto
Estoy frutrada. No conté con el hecho de tener exceso de trabajo y he tenido que desvelarme para sacar los compromisos, es obvio que no puedo dejar de trabajar para ponerme a hacer ejercicio. Además un cansancio enorme me ha invadido aunado con colitis y un repentino aumento de volumen, pa´pronto, me siento gorda y tengo un animo que solo me pone de malas. Es probable entonces que este premestrual porque a eso le añadimos que cuando hablo con mis amigos se me quieren salir las lagrimas. No tengo más remedio que aceptar que sola no puedo bajar de peso asi que hicé la cita este sábado con la nutriologa.
Son las once cuarenta y cinco de la noche asi que ahora lo haré al revez, primero escribo el post y terminando esto procedo a hacer ejercicios de brazo y piernas. 

Día dieciseis
Viernes 17 de agosto 2012
Corren y corren y vuelven a correr
los peces en el río por ver a...
¿no verdad?


Día diecisiete
Sábado 18 de agosto
¿Caminar no es suficiente? (Malditas sean las horas que le faltan al día).
Mariana me recomendó una nutriologa y convencida de que necesito ayuda fuí hoy. Después de la consulta no se si aventarme debajo del metrobus o seguir con mi misión. Ella dice que debo bajar dieciseis kilos, no los doce que yo pretendía, con esto como no se va uno a convertir en una anorexica. ¡Dieciseis kilos! además no bajé más que un misero kilo en estos diecisiete días, tal como lo escribio Rain man. Es verdad, mi cuerpo ha tomado otra consistencia y se nota la diferencia, entonces me dijo que debí haber bajado una talla, pero no kilos. Para echarle más leña al fuego no soy candidata a tomar algún medicamento para disminuir mi sobrepeso pues presento una ligera depresión. ¿Esta es la razón de que todas las noches me den ganas de llorar? gracias Doctora, ahora puedo irme al infierno en paz.


Día dieciocho
Domingo 19 de agosto
Escuchen malditos kilos, ya estoy en esto y no me voy a echar para atrás.
Nuevamente dos horas en bicicleta continuos sin pausas, litros y litros de sudor y ese dolorcito en todo el cuerpo que te hace sentir tan bien. Regalo abrazos antes de meterme a bañar, hagan filas.



Día diecinueve
Lunes 20 de agosto
Comencé oficialmente mi dieta, en realidad es bastante facil y hasta creo que como mucho, siempre y cuando no llegue la noche que son mis momentos dificiles, quiero cortarme las venas o de plano me conformo con comerme toda la despensa.
Tuvé que hacer ejercicio en mi casa gracias a la lluvia.



Día veinte
Martes 21 de agosto
Otra vez ejercicios en la casa por la lluvia, me pregunto si seré capaz de salir a correr mientras llueve, como esas mujeres en los comerciales de Nike, ¿me sentiré poderosa?
Ya vamos a la mitad


Día veintiuno
Miercoles 22 de agosto
Sigo haciendo ejercicios en mi casa, estoy estancada con el ejercicio, pero emocionada con la dieta pues resulta que tengo que comer porciones pequeñas pero muchas veces la día, entonces yo encantada, pero ¿esto no me va a hacer engordar más?


Día veintidos
Jueves 23 de agosto 
No quiero correr, solo quiero comer. Hoy tuvé que asistir a una cita importante y con mi vestido ajustado no veo ni un maldito kilo menos.

Día veintitres
Viernes 24 de agosto
Yo creo que si hiciera el amor todos los días...no, yo creo que si cogiera dos veces al día, esta cosa funcionaría diferente.

Día veinticuatro
Sábado 25 de agosto
La felicidad
¿Hay algo más maravilloso que probarse un pantalón que ni siquiera me quedaba y ahora me queda flojo? ¿Existe mayor satisfacción que pararse frente a un espejo y no ver esa horrible panza que me cargaba todo este tiempo? ¿Entonces porqué quiero llorar todas las tardes? La nutriologa me mando un triangulito de chocolate abuelita por las tardes, porque es chocolate amargo, no tiene mucha azúcar y me levanta el anímo, aún así hoy corrí, caminé, comí, hicé un jardín en mi baño, pinté unas repisas, llamé a varios amigos y al final lloré. Ahora recuerdo a mi ex mayor cuando triunfal me confesó que su terapeuta le dijo que la culpa de toda nuestra terrible relación fue porque yo soy bipolar. ¡Que mi puta suerte! 

Día veinticinco
Domingo 26 de agosto
Cuando le conté a una amiga que estaba haciendo ejercicio, me inscribió a una carrera de tres kilometros, eso fue hace dos semanas y confieso que me dio terror pues para entonces con trabajos lograba dar unos pasos sin apenas lograr coordinar el respirar al mismo tiempo. Pues hoy fue mi primer cosa oficial y ahora con medalla y obsequios para los corredores en la mano no puedo creer que esos tres kilometros se me hayan hecho tan tranquilos, llegar a la meta sudando y sentir ahora este dolor en todo el cuerpo es una cosa masoquista y chingona, ¡oh si! 

Día veintiseis
Lunes 27 de agosto
Basta de sentirme superman por mis  tres kilometros de ayer, la dieta valió madres este domingo y ya hoy me puse al corriente. Ya todo mundo me pregunta que cuando es la próxima carrera, pero yo creo que debo enfocarme en mis cuarenta días y no en convertirme en maratonista, así que el próximo reto es la visita a la nutriologa este sábado que viene, no quiero llegar y que me diga que bajé medio kilo.
Amanecí con el cuerpo doliendome horrores, enton´s hagamos solo ejercicios de brazos y piernas.
Una cosa bonita sentir mis piernas tan duras, una chulada. 

Día veintisiete
Martes 28 de agosto
Usted querido lector no podría creer de que manera se ejercita la cintura, los brazos, el cuello y hasta las piernas con horas y horas de maravilloso sexo ¡si señor!

Día treinta y cinco
Miercoles 5 de septiembre

El resumen de los días anteriores se resumen a estres laboral, una voluntad de hierro hacía mi dieta que me sorprende, no solo por llevarla a cabo, sino porque realmente le he tomado gusto. Además de eso, la felicidad que provoca detenerme en cada espejo para ver como se me ven esos pantalones que ya no usaba, con todo y cinturón, ja! 



Día cuarenta
Domingo 10 septiembre 
"No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague" me decía mi papá. Y finalmente llegué a los cuarenta días, para celebrarlo hicé un recorrido de dos horas y media en bicicleta, me cansé mucho, pero uno llega al final con la satisfacción de hacer lo que quiere, porque puede.
El resultado: me queda mi ropa nuevamente, solo baje cinco kilos, pero la nutriologa ha dicho que necesitamos dos meses al menos para llegar a los doce kilos menos. Mi sonrisa señores, ¡mi sonrisa regreso! Y disfrutar el sexo, horas y horas de sexo, tan bonito que es digo yo.
Realmente me sorprendio el interes de quienes leyeron esto, de los que se tomaron el tiempo de aconsejarme, y claro que fue una presión que cada vez que me veía alguien me preguntara: "¿Como va el ejercicio?", pero con gusto siempre pude responder algo nuevo a lo largo de este tiempo.

¿Qué sigue? al final le tomé gusto a correr, nada seria más satisfactorio para mí que poder correr una carrera de cinco kilometros, así que sigo entrenando. Sigue ir cada domingo a andar en bicicleta a toda velocidad. Sigue llegar a la meta de los doce kilos menos, ¿y porque no? si me convence la nutriologa nos aventamos los dieciseis, que si lo vemos de otra manera ya son solo siete de mi primer objetivo. Sigue comer de la manera que me han enseñado, en verdad a uno le cambia hasta la textura de la piel. Y yo, pues por supuesto tomé las fotos del antes y después para que puedan ver lo bien que me ha sentado estar estos cuarenta días empeñada en un objetivo: Vivir mejor.



Gracias