Querido pinche Universo:
¿Realmente es mucho pedir que me mandes a un Pablo, que tenga treinta y cuatro años, que sea creativo y que además sea maravillosamente inteligente? ¡Deja de reírte de mí y mándamelo ya!
¡Me lo merezco maldita sea!
Al menos por un fin de semana, no seas malito.