El domingo por la noche encendí la computadora y leí los mails, ahí me encontré con el suyo, impersonal, solo me invita a comer. Ni me lo pensé, conteste rapidamente y le di una cita 5 días después.
Tuve 5 días para pensar que es lo que le hizo buscarme otra vez.
5 días para tomar mucha agua y hacer mucho ejercicio.
Casi una semana para arreglarme las uñas y escoger la ropa que me iba a poner.
De lunes a viernes para pensar que respuesta le iba a dar, dependiendo de la razón por la que me esta buscando otra vez.
Y es que de ahí yo me fui, un día me canse y le dije “ya no quiero estar más aquí”, me puse mi mejor vestido, me peine, pinte los labios para recoger todas mis cosas y salirme a sentir el aire pegarme en la cara otra vez (una de las veinte mil veces que lo he hecho)
Y ahora ahí estaba nuevamente.
Mientras fui hoy a que me peinaran pensaba que a final de cuentas me estaba vendiendo otra vez, quería que viera que me esta yendo bien, gracias a lo que soy.
¿Y al final, que no todos nos vendemos?, ¿no debo demostrarle a Daniel y a Andrés que puedo ser buena amiga?, ¿A Paola que puede tener una amiga creativa e interesante?, ¿A el próximo que me guste que se puede sentir a gusto por caminar conmigo en la calle? ¿A mi Forrest de que si puedo portarme bien?, les estoy vendiendo la idea de que crean en mi.
Después de varios meses de insistir y no recibir respuesta me volvió a buscar.
Entre al restaurante con la postura erguida, con sonrisa colgate y con la actitud de “yolaspuedotodasporquesoychingona” y ahí en el almuerzo, después de un whisky, acepte regresar.
Con mis condiciones, sobre todo con la promesa de ser libre para que no me vuelva a sentir como antes y con la certeza de que va a entender que ya tengo mis propios planes.
Por supuesto, y como siempre, esto no tiene nada que ver con el amor, estoy hablando de negocios.
Si yo fuera de veraz chingona para negociar, hubiera convencido a quien yo quiero para que se quedara conmigo. El problema fue que en ese caso no me di a desear, solte emocionada un "te amo" de inmediato y mientras corria con ojos de amor me tope de frente con un muro que me despedazo la cabeza, no tanto el corazón.
Y todo esto me caga tanto que me voy a dar unas vueltas hasta dejarlo atras.






