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martes, 5 de mayo de 2015

Un ramito de flores cada mañana

Matilde trabaja en la casa donde vivo, llega todos los días a las siete de la mañana a gritar en la ventana de mi recámara que me meta a bañar, es su manera de despertarme. La dueña de la casa es mi tía, es un lugar grande que tenia la mitad del espacio abandonado y que me estoy encargando poco a poco de hacerlo vivir. A pesar de que aquí vivimos solo las dos, la casa siempre esta llena de gente, Doña Felipa lleva veinte años trabajando con mi tía, es la que sabe todo el teje y maneje del lugar, aunque a sus setenta años ya no es lo de antes, ella se encarga de que todo funcione. A Matilde la acaba de contratar mi tía, pero tiene toda la vida conociendola, vive en el mismo barrio, y ha conocido a la familia desde niña, a veces cuenta historias de mi abuelo y yo le entiendo solo la mitad, habla rápido y con el acento muy marcado. Le conmueve que yo le sirva su café en el desayuno, dice que los patrones no le sirven a los ayudantes, yo le explico que es un intercambio porque después me sirve a mí de comer. Se ha enterado de que me gustán las flores y todos los días me trae un ramito de lo que se encuentra en el camino, me gusta porque son flores exoticas y llenas de color que yo no conocía. A veces por el calor le preparo un vaso de agua a media mañana y nos sentamos a platicar un momento. Así me he enterado que tiene sesenta años, con ese cuerpo espigado anda siempre con vestidos playeros y los labios muy pintados, me cuenta orgullosa que solita sacó adelante a sus cinco hijos, todos vivos y casados. Cuando murió su marido y vio a todos esos chiquitos se fue a la cantina a pedir trabajo de mesera, y desde entonces eso fue su oficio, me dice orgullosa que tiene su licencia para meserear y que no es cualquier cosa, también me aclara que nunca se prostituyo, y le creo, considerando lo pequeño de este lugar donde vivo, el chismerio no se hubiera hecho esperar, aún así algunas mujeres la ven con recelo, hablan despacito refiriendose a que siempre ha trabajado en cantinas.
Ayer Matilde me hizo sentir muy bien, me ha ofrecido su casa para irme a vivir con ella cuando no tenga donde hacerlo. Suena sencillo, pero no lo es considerando que todo lo que tiene es su casita de 4x4 mts. Me conmovio, su ofrecimiento, no supe que decir, solo la abrace.

lunes, 10 de febrero de 2014

Acerca de volar



En el sube y baja de la rueda de la fortuna que es la vida, he aprendido a disfrutar el presente, sobre todo cuando es inesperadamente  agradable para mí.
Durante muchos episodios en mi vida he vivido el desprecio de las personas que amé y se suponía debían haberme amado, pero sobre todo protegido, eso me volvió una persona desconfiada e insegura, además de hipersensible. Intentar pertenecer a un grupo de amigos se volvió impensable  en mi vida mucho tiempo. Este fin de semana volví a tomar valor para hacer cosas a las cuales tengo miedo, por ejemplo, tomar mi maleta e ir a visitar a viejos amigos y conocer gente nueva. Si escribiera la cantidad de pretextos que se cruzaban por mi mente para no ir, me llevaría bastante tiempo que no quiero malgastar.  Decidí no pensar y solo ver el paisaje del campo hasta llegar a mi destino.
Quizás a mucha gente le parezca irrelevante lo que me ha dado tanta felicidad, pero para mí haber compartido estos días con gente que admiro, que son creativos, hermosos por dentro y por fuera, propositivos y sobre todo que me tratan bien es algo que hacía mucho no vivía. Ese ánimo que me causó su manera de ser me dio valor para conocer a dos mujeres más que me unieron a su club, si, es raro, pero para mí que me invitarán a comer, se acercarán para ayudarme, el simple hecho de caminar de un lado a otro entre ellas me hacía brincar el corazón.

Estos días fui muy feliz y me siento agradecida por ello, sobre todo porque a todos les gustaron las moscas que dibujé, pues igual que yo, entendieron sin problema que ellas también pueden volar.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Menos es más




Si todavía viera a mi psicoanalista me diría que no hago más que confirmar con mi comportamiento su diagnóstico. A veces lo extraño, creo que es más por el hecho de estar ahí frente a alguien hablando solo de mí, pero la verdad es que le perdí la fe y para mí la terapia no es más que una excusa que tenemos, los que nos creemos excepcionales, para perdonarnos de las cosas que hacemos mal y no sentirnos tan peor.
Después de  vivir en el exilio escondiéndome del mundo, de pronto me ví rodeada de mucha más gente de la que me hubiera gustado saludar en meses. Eso me dio un miedo espantoso en un principio, yo quería regresar mi cabeza debajo de la tierra.
 Ahora vivo en un departamento hippioso en bonito barrio de la ciudad de México, con otra dos personas y un perro, que reciben más visitas en una semana de las que yo tenía en un año.  Mis vecinos son extranjeros a los que les encanta vivir sin cerrar sus cortinas, así que cada día recorro un pasillo intentando no ver todas esas extrañas decoraciones, pero no puedo y siempre me encuentro con los ojos del vecino que se pasea medio desnudo, los de las francesas que trabajan en una eterna tesis  o los de los gatos que funcionan de guardianes.
Camino para llegar al autobús que en diez minutos me deja a una cuadra de mi nueva oficina, la cual se encuentra en el quinto piso de un edificio que no tiene elevador, cuando llego hasta mi rincón cerca del cielo con un casi desmayo, toda la luz que entra por los enormes ventanales no me dejaban abrir bien los ojos en un principio, hasta sentía que me quemaba la piel con toda esa exageración de luminosidad. Lo que veo a través de ellas es el cielo, alguna que otra copa de árbol enorme y los últimos pisos de un enorme hotel de paso. Todo eso alrededor de 10 personas más que trabajan aquí, y yo saludando y sonriendole a todos.

En las noches cuando regreso a mi “casa”, la mascota me recibe con saltos de alegría y yo, ante la mirada extrañada de mis anfitriones, no puedo evitar emocionarme, abrazo y juego con ese perro, le platico, le reclamo y dejo que se quede  echado junto a mí toda la noche, me cae bien, no sé, como que me recuerda a mí.

Y si, quisiera ver otra vez a mi psicoanalista para decirle, ¿en verdad no hubiera sido más fácil que me recomendara vivir con más gente y tomar el sol? Nos hubiéramos ahorrado meses.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Tampoco eso, por supuesto.


Conocí a alguien que leyó lo que escribo, me preguntó si lo que había leído era verdad, después pidió le explicará como era vivir siempre en una película. Parece no asustarse de mi, ni considerarme mala o deschabetada, a mi él me pareció encantador. Cuando llegó el mesero mi acompañante ordeno un té de “mujer pecadora” y otro de “mujer acechada”, este último era para él, lo que nos hizo soltar una carcajada al mesero y a mí. Me sentí tan bien que no me daba cuenta que nos sentábamos igual, nos apoyábamos en la misma pierna o hacíamos señas similares; me platico de la chica con la que esta saliendo, su honestidad para mí fue una novedad que me hizo sentir afortunada tan solo por estar sentada en ese momento frente a él, tanto que hasta le confesé que me he propuesto no ser nunca más mala con los hombres…tampoco buena, por supuesto.



Afortunado 2010 tengan todos ustedes.

sábado, 20 de junio de 2009

¿No les ha pasado?


¿No les ha pasado? que tienen un amigo, que consideran de los mejores, porque siempre está cuando necesitas hablar con alguien, porque te platica lo que le pasa y confía en ti, porque sabe que no eres perfecta y te levanta los ánimos cuando te deprimes, a esto añadirle que tu amigo te medio gusta y siempre están en el jueguito de que hoy te ves bien guapo y él te repite lo mismo, porque sabes que de ahí no va a pasar, porque además sabes que tiene novia y la quiere mucho, pero como nunca la vez pues haces como que no existe, pero si, para que él vea que si te preocupas por él, y aparte la novia es bonita y buena onda y lo trata muy bien y además de que lo ayudó a salir adelante cuando él ni te conocía, pero eso se te olvida y tú disfrutas platicar todos los días con tu amigo y un día lo vez parado enfrente de ti en el trabajo y salen a comer juntos y platican y caminas y te quedas callada porque te sientes tan bien que no es necesario hablar, nomás sentir que esta ahí a tu lado y se sientan a comer cuando el día esta más bonito y así hablando de que la Condesa es bonito lugar, antes de que des el siguiente bocado de pronto te dice:


"Me voy a casar en diciembre…"


¿Y no les ha pasado? que en lugar de que saltes de gusto y lo abraces de emoción por su felicidad, solo le digas:


“Si me va a dar gusto saberlo, no ahora, pero si me va a dar gusto…”

lunes, 15 de junio de 2009

Personajes

P: Cuando te veo, camino contigo, en la oscuridad, para perder juntos objetos preciosos y darnos cuenta de que no son más importantes que el poder robarle tiempo a la realidad y conversar de lo que sea mientras te puedo ver frente a mi.


I: Cuando descanso, me pongo a pensar en lo fácil que atraigo gente traicionera a mi vida... y en como me voy haciendo desconfiada en el proceso.


M: Cuando te leo, me emociona que te preocupes por mí... y me dan ganas de confiar en el mundo entero.


A: Cuando te das cuenta que estoy triste, e intentas levantarme el ánimo, me haces sentir tan bien, que me recuerdas la rata color gris sucio anticursi y sexosa que soy... y hasta me dan ganas de escribir otra vez.


P: Cuando me reclamas que solo te veo como objeto sexual, no quiero que te molestes conmigo, así que trato de poner atenciòn a tus palabras unos minutos más...y me gusta tanto escucharte, que no pasa mucho antes de lanzarme encima de ti.

martes, 5 de mayo de 2009

Y la verdad es que si intento ser una persona común


Me pasaron el rumor hace unos días acerca del comportamiento inmoral del hermano de uno de mis más queridos amigos. Quien me contó, estaba segurísima de que era verdad, a pesar de que se lo contó una amiga que tiene una prima que trabaja en el mismo corporativo donde él trabaja. Acordaron entre todas hacerle la ley del hielo y encargarse de que todos supieran, porque era imperdonable que este sujeto nos engañara a todos haciéndose pasar por una persona decente, en lugar de haberse descubierto desde un principio, o sea, ¿esperaban que se besuqueara frente a todos a una mujer que seguramente no sufrió tanto cuando lo acepto?

Cuando vamos por la vida hablando de la gente, criticando su comportamiento, sorprendiéndonos de lo que hicieron y santurreándonos de que jamás haríamos eso, ¿estamos consientes también que andar difamando a las personas es igual o peor de maligno? ¿Comprenden lo que ocasiona el calumniar a alguien cuando no conocen el transfondo de lo que sucede?



Punto a parte, he pensado en lo que provoca permitir que personas que conozco lean mi blog. Eso de alguna manera a mermado la libertad para escribir lo que quiero, como por ejemplo no volver a exhibir un “todavía te amo y no se cuando se va a terminar” o un “eres un maldito traicionero y lo que te pasa es solo lo que te mereces” o “Nunca vas a aprender a confiar en mi” y hasta un “hoy me siento tremendamente feliz, aunque no se bien porque”

Por fortuna, NTQVCA, nuestra súper heroína trágica tiene la capacidad de ser y hacer más, pero mucho más de lo que se cuenta en este blog. Y que mas ejemplo que esta pandemia de influenza para comprobar que la realidad supera la ficción.

Lean lo que gusten y crean lo que les plazca, que todavía tengo el poder de elegir y decidir cuando esto se acabó.
Por cierto, ayer me di cuenta que hacia años que no reía tanto y esta semana lo he hecho a tal grado, que me siento especialmente feliz

jueves, 30 de abril de 2009

Querido vecino:


Hoy volví temprano a casa, la epidemia de influenza humana hace que las calles estén muertas y regresemos más pronto que de costumbre. Cuando llegue a la esquina donde esta el edificio mire hacia tu ventana, buscando la sombra de tu figura, pero las ventanas estaban cerradas, contrario a lo que siempre veía y la luz roja que asomaba entre las cortinas esta vez estaba apagada.

Entre al departamento y me senté en el sillón. Ví las velas sobre la mesa y no pude más que acordarme del día de nuestra cita. No habíamos quedado en ninguna hora y además había un apagón, ya había oscurecido y sin pensarlo dos veces tomé mis llaves y subí a tocarte. Sin luz, subir las escaleras fue un triunfo, me abriste al primer toquido y para no ponerme nerviosa hable rápidamente. Acordamos vernos en mi casa y unos minutos después bajaste con mac en mano para escuchar música. Es trillado decir “hablamos como si ya nos hubiéramos conocido”, sin falsas posturas intelectualoides y a la luz de las velas hablamos y hablamos de tus planes, de los míos, de nuestra gente, de los que se han ido, de los que están, de los que me costo trabajo soltar, de los anhelos, de la fe. No estuvimos en todo de acuerdo y hasta me sorprendiste diciéndome teta o exagerada, te diste el lujo de regañarme por manipuladora y hasta me dijiste que me gusta hacerme la víctima cuando en realidad me encanta andar por ahí.

Cantaste tus canciones favoritas mientras soltabas el humo del cigarro en mi cara, te puse mis canciones favoritas mientras te hacia bailar unos pasos de salsa. Querido vecino, me convertí en tu sombra y cuando di la vuelta me di cuenta que estabas ahí para cacharme si me caia. Me hiciste reír como el lindo pulgoso con tus tonterías y hasta te seguí la corriente hablando como “La guayaba y la Tostada” seduciendo a “Pepe el Toro”, te compre un patito de plástico amarillo y lo apretabas haciendo ese ruidito al mismo tiempo que me apretabas mi impertinente "llanta".
Y en algún momento, cuando caminabamos, me tomaste de la mano y me hiciste sentir querida.

Mientras pasaba todo esto me dedique a observarte, te guarde lo mejor que pude en la mente, para un día como hoy, poder cerrar los ojos y pensar que sigues aquí sentado. Y me encontré con que la vida, cuando menos lo esperaba, me presentó a este hombre, tan guapo, que sentado frente a mi, me escuchó atento, me analizó, se confesó y me reclamó que le hablaba de tonterías cuando le dije que ya no creo en el amor.

Mejor cantamos a Timbiriche y después nos quedamos callados viéndonos a los ojos.

Al quinto día nos despedimos, con un “me dio gusto conocerte” y se acabó.

Pero sentada aquí en mi sillón mientras te “veo” caminando, acostado en el sofa viendo las noticias o riéndote con esa playera blanca entallada por todo el departamento, no aguante y subí corriendo las escaleras para buscarte, toque tu puerta en el momento en que uno de tus vecinos salía.

.-El departamento esta vacío, no vive nadie ahí.


Ahora, sentada en mi sala otra vez, pienso que eras demasiado perfecto para ser verdad.