jueves, 5 de julio de 2012
La terrible decisión de "dejar ir"
viernes, 29 de junio de 2012
Acerca de la traición
jueves, 21 de junio de 2012
A mí me gustaban las flores
sábado, 14 de agosto de 2010
Vigencia
La caducidad de mi interés hacía cosas, afectos o situaciones ha terminado por valerme nada.
En un tiempo, después de recapacitar la manera en la que había desperdiciado mi vida durante años, decidí llevarla al máximo, de manera equivocada pienso ahora, es decir, enfoqué toda mi energía en los gustos carnales; si un hombre me gustaba llegaba se lo decía, le plantaba un beso y hasta le hacía el amor si así me apetecía,. ¿Pero que le sucede a un maniaco de pasteles si lo dejas en una calle llena de pastelerías?, a la mano todos los sabores, tamaños y estilos, día a día probando postres diferentes, y lo peor, con esa sensación de insatisfacción que le provoca probar más y más sin terminar de encontrar el que de verdad le gusta. Hasta terminar hastiado y con la decisión de no volver a comer un solo pastel en su vida.
Bien, algo así me ha pasado a mí, sin embargo las ansias locas de vivir siguen ahí haciéndose un enorme remolino dentro del corazón. Intentando desahogarlo fue como me di cuenta que solo había que cambiar de intereses, de pronto ha surgido una capacidad creadora que entre más descubro más me sorprende, me excita y me hace querer más y más. Lo comparto con mis amigos y se entusiasman; planes y proyectos que me dejan agotada, pero que no hacen más que darme más hambre por descubrir nuevas cosas.
He decidido volver a vivir como si fueran mis últimos días, aprendiendo, planeando, creando y produciendo. Claro, este frasco tampoco tiene vigencia.
Por cierto, ahora prefiero las galletas marías, ¡son tan ricas, firmes y sencillas!
miércoles, 10 de marzo de 2010
Rebeca
Rebeca padece de vértigo, cada noche de las últimas semanas se despierta cientos de veces intentando finalmente aterrizar, su mente le asegura que el cuarto da vueltas, ella se aferra a las paredes que inmóviles le ayudan a estabilizar la conciencia.
Cada mañana de esta etapa sale desvelada a paso veloz, cada saltito es como viajar por un elevador, con la misma sensación de la inercia que la lleva en el sube y baja, intenta disimular con audaces andares los síntomas que la gente termina confundiendo con loca coquetería. Recuerda cuando paseaba acompañada de aquel o de aquella, mal interpretaban los choques continuos por la intención de querer rozar los cuerpos, siempre era un lío que se tenía que aclarar antes de verse acorralada frente a miradas de inesperadas percepciones.
“Un desorden en el órgano del equilibrio” le ha dicho el doctor; “¿Qué más da?” Piensa ella, ha optado por usar tremendos tacones para afianzarse a la gravedad; quizás continúen absorbiéndola y obligándola a mantener los pies en la tierra, o un día de estos simplemente fallen, igual que su estabilidad y finalmente logre salir volando.
Siempre me quise llamar Rebeca, por cierto.
jueves, 18 de febrero de 2010
Cada día pienso en tí, pienso un poco más en tí

por eso los dementes entienden
tan bien a los que sueñan.
Yo: sueño y entiendo


