sábado, 22 de diciembre de 2012

viernes, 21 de diciembre de 2012

Arder en las llamas del pecado mientras el planeta Nibiru se dirige a la Tierra para la inminente catástrofe



Soy una ñoña, me acabo de emborrachar con rompope, que manera tan ordinaria de esperar el fin del mundo. Ya me resigne a aceptar que así soy y que puedo parecerle aburrida a mucha gente, sin embargo con el paso del tiempo he encontrado también a quién le guste dibujar, solo caminar o tomar los 12.5 % de alcohol que contiene mi botellita, igual que a mí.
He pensado en todas las cosas que me hubiera gustado hacer antes del fin del mundo, y en realidad no se me ocurren muchas, pero si tengo un par de las cuales estoy segurísima, por ejemplo, si quiero tener un hijo, así que me empeñare para que asi sea, de la manera que tenga que ser.
Pensé también en las amigas a las que tendría que buscar para decirles que las quiero, pero me di cuenta que a mis verdaderas amigas, aunque las tengo lejos, siempre cuido hacerles saber lo importante que son para mí, luego entonces escribirles una carta de despedida no es necesario.
Yo tenía pensado escribir muchas cosas aquí hoy, pero ahora mismo solo tengo la cabeza dando vueltas y las mejillas rojísimas, feliz porque más rápido de lo que pensaba mi mejor amigo me ha buscado y en una horas vendrá por mi para ir a bailar, aunque eso a él no le gusta,  vamos a ir porque sabe lo feliz que me hace a mí. Por eso me alegra el lugar importante que le he dado en mi vida, por estar aquí siempre
Lo que si creo es que me hubiera gustado ser más perversa hasta el final, sin duda.  Así ponerle un poco de picante a mi embriaguez, maldita sea mi suerte si me toma por sorpresa el fin del mundo estando bien caliente. Arderé aún más en las llamas que lanzarán los ovnis cuando sea la alineación de los planetas.

Si tuviera que publicar una lista de las diez cosas que más me gusta hacer seria esta



1.- Sexo
2.- Dormir
3.-Sexo
4.- Comer
5.-Sexo
6.-Andar en bicicleta
7.-Dibujar
8.-Sexo
9.-Bailar
10.-¿Ya puse sexo?

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cosas que uno hace, no hizo, piensa y que a los demás en verdad no les importa, pero me gustaria que supieran



Esta navidad voy a cocinar como antes, horneare una pierna a la ciruela, ya tengo listo mi fruit cake y espero comer mucha ensalada con rompope el 25 de diciembre, ya no voy a ver la película de  “El Diario de Bridget Jones” encerrada en una habitación de hotel escondiéndome de todos, tengo una cita con dos personas en lugar del otro panorama oscuro. Ya compré mi boleto para irme al día siguiente a explorar el sur del país. Le he llamado a la gente que me interesa y los voy a ver a todos, para mi sorpresa han resultado ser muchos más de los creía, y me da mucho gusto ver la alegría que les da que los haya buscado.
También he recordado personas que estuvieron conmigo y a los que no se si  la vida nos vuelva a poner frente a frente, sin embargo en algún momento me hubiera gustado decirte cosas como “en verdad apreció los tiempos que la vida nos hizo que estuvieramos juntos, que hayas sido mi primer novio cuando eramos adolescentes, que hayas encontrado siempre la forma de que nos encontraramos en todos estos años, siempre en las epocas que necesitaba ser salvada, me ayudaste de manera incondicional y me enseñaste lo que es sentirse amada y apoyada, que me he arrepentido más veces de las que crees por no haberme casado contigo, y que hubiera querido ser más fuerte para haberte apoyado a tí cuando lo necesitabas. Gracias”
Este año resulto en extremo caótico, siento que toqué fondo en muchas cosas y ahora que escribo esto recuerdo todo como una pesadilla y con un poco de orgullo de haber sido capaz de resolver al final las cosas, como siempre. Que sí, pasó por mi cabeza de plano tirarme al metro, si pasó, pero siempre pensé que los que iban a pagar los platos rotos eran los que se quedaban y entonces me parecía el gesto más egoísta de mi existencia. Ahora aquí estoy, con la mitad de las cosas resueltas y con dolor en la espalda de tanto trabajar, pero estoy.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Se busca un amigo para el fin del mundo, indispensable que sea bailaor



Hace miles de años tuve un novio cubano, negro, atlético y que me llevaba veinte años.  Siempre me ha gustado presumir esto aunque no sea relevante…no, si lo es, era negro y muy grande…bueno el punto es que cuando él se enojaba o sorprendía lanzaba al aire una frase que iba más o menos así: “¿Pero qué haces mujer? ¡Se acabó el mundo!” A mí me daba mucha risa y aunque nunca intenté mencionarla yo, siempre me pasa por la cabeza junto con ese tonito que tenía y su manera de abrir los ojos grandes y el mover los brazos mientras me lo decía.

Gracias a que mi objetivo de bajar de peso sigue en proceso, ahora puedo usar toda la ropa que tenía almacenada pues me la compraba más chica “para cuando adelgace”. Es extraño que yo no noto estar más delgada, incluso cuando tengo frente a mí ese pantalón que no me quedaba durante años, creo que no me va a entrar ni siquiera en una pierna, pero no, me queda y me re queda. Me paro frente al espejo y reconozco a esa persona de hace muchos años y me gusto, ¿se puede uno gustar?
Mientras tanto en mi lista de cosas por hacer antes de que se acabe el mundo, decidí dejar ir a mi mejor amigo, hace meses que no nos vemos y ahora él tiene  un trio de amigas de esas que toman mucho (igual que él) hablan muchas groserías (igual que él) fuman mariguana (igual que a veces él) y pueden seguirle el paso de antro en antro sin que les de sueño a las once de la noche (igual que a mí me da). Veía sus fotos en Facebook de todas sus fiestas y trasnochadas con ese grupito de amigas que sin preocupación se pasea en bikini. Ya dejé de hacerlo,  tuvimos nuestro tiempo y si en verdad me quiere como yo a él ya el tiempo nos regresara a platicar por horas y a bailar yo sola frente a él mientras se ríe y se ríe.
Eso me recuerda que a mí me gusta mucho bailar, mucho. Ahora he dejado de escribir mientras pensé porque sigo aquí encerrada esperando nada y todo. Y nunca llegó nada ni todo. Así que he tomado mi teléfono y revisé despacio la lista de mis contactos, le llamé a alguien para ver si quiere ir conmigo a danzonear, se sorprendió mucho, me dio un poco de risa que me dijera “¿solamente a bailar?”, Pues si, solo a bailar hasta que los pies o el mareo me lo permitan, o hasta que se acabe el mundo.

si llorara cuando debo hacerlo no sería una bomba a punto de estallar



Cuando era niña mi papá me compró un pastel para celebrar mis cinco años, tenía un carrusel de adorno, eran caballos alargados  en colores pastel  y tenían su carpa con banderillas rosa y azul. No había invitados, solo mis papás y mis tres hermanos, yo tenía un suéter rojo y mi peinado de príncipe valiente, lo sé por las fotografías, me veía bonita y hasta contenta, y si, era muy feliz escuchando la música que mi papá ponía, la que a él le gustaba y yo me quedaba sentada contemplando todo y me entraba un sentimiento grande en el corazón que se iba hasta la garganta y me daban muchas ganas de llorar, pero me la pasaba luchando para no hacerlo.
Cuando tenía unos dieciséis años una señora me leyó la mano, me dijo que iba a haber dos hombres en mi vida y yo me quedé pensando eso el resto de mi existencia, creo que por eso cuando me casé, aun cuando amaba infinitamente a ese hombre, sabía que tenía que llegar el segundo. Lo que aprendí mientras estuve casada fue a confirmar lo aferrada y necia que soy, estar con un hombre ambicioso y exitoso que te dice que tú no eres nadie me hizo luchar años y años para demostrarle que si era capaz de estar a su altura. Entonces un día me di cuenta que ya no lo admiraba ni lo amaba y que además no estábamos al mismo nivel, entonces dejó de interesarme esa lucha y me fui.
A veces todavía me dan ganas de llorar cuando escucho la música de mi papá; y a veces escucho el ruido que hacía mi ex  marido cuando entraba a la casa en las noches y me da mucho miedo, pero me aguanto y no lloro.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Silencio





Silencio, que están durmiendo los nardos y las azucenas. No quiero que sepan mis penas, porque si me ven llorando morirán.

Si hiciera un libro con la terrible y cándida historia de mi vida y la gente desalmada que permití entrar, ganaría un concurso por ser la historia más triste; eso si quisiera ponerme mi disfraz de víctima. Si contara el tiempo que tolero situaciones incorrectas hacía mí, me darían un premio por ser la mayor pendeja. Si escribiera un libro acerca de como de repente un día me decepciona eso que me tiene tirada en el piso, con un pie en el cuello, y de pronto me levanto sin el menor problema y sencillamente me voy sin jamás mirar atrás, me volvería millonaria. No puedo hacer esto último, porque sencillamente no sé como ocurre, solo un día pasa y ya.
Estos días de silencio estoy planeando mi escape, he hecho intentos y obtenido algunos logros durante este año, sin embargo no han sido suficientes para cambiar mi vida y sigo con la misma desilusión. Pero ahora tengo todo el plan armado, solo es cuestión de un par de meses y listo. A veces me detengo a pensar si habrá más personas como yo, si estará bien que yo sea así, no lo sé y a esta alturas ya que importa si está decidido. Lo cierto es que la incertidumbre va quedando atrás a cambio de una ligera adrenalina por el futuro próximo.
Yo tan calladita, es porque estoy soñando con flores.