jueves, 29 de septiembre de 2011

Del mezcal

No es que no me guste tomar alcohol, creo que el punto es que no sé como emborracharme bien. Pa´ ser sincera creo que lo que no me gusta de embriagarme es que siento que llevo desventaja, la mayoría de las veces hablo hasta por los codos y suelto todas las cosas que no debería decir. Un ejemplo, el día que llegué a vivir a donde resido ahora, me llamó la Doña para decirme que me esperaban con una botellita de mezcal para darme mi bienvenida, lo que empezó con presentaciones leves y timidonas con sus amigos y novio terminaron en la NTQVCA dándoles consejos a todos los presentes…si, la mala copa de mí se pone a dar consejos, quizás hasta ahí hubiera sido tolerable sino fuera porque se me ocurrió recomendarle a mi amiga que valorara a su novio, que era guapo, responsable, que estaba con ella ahí y era guapo, y la cuidaba y era guapo, y que lo viera bien porque era guapo, todo eso frente del guapo, quien cada vez más emocionado me servia mezcal tras mezcal, más porque la novia a quien yo tenia abrazada, para que hubiera más toque paternal en mi consejo, lloraba porque si, lo quería mucho y además, efectivamente, era guapo. Después, laguna mental, de verdad que por más que hago no me acuerdo como fue que terminé sentada en el piso cantando canciones de Luis Miguel con el guapo, cha! Después laguna mental y ya estoy sentada en el comedor con el guapo enfrente diciéndome “pues no estas nada mal, con todo respeto”, yo levanto mi cabeza con los ojos entrecerrados, enfocando el obturador para buscar a mi amiga, y de la amiga nada, solo el guapo y yo en el lugar. Y bueno, en ese punto es cuando uno muy borracho muy borracho pero bien que sabe lo que esta bien y lo que esta mal, así que yo tomé mi pared más próxima y mejor me fui derechita a mi recamara, no fuera a ser que el guapo se me pusiera mas guapo y entonces si vale madre la amista´.

Ah, horas después helicopteritis y llegar a trabajar tarde y todavía ebria, jurando que no lo vuelvo a hacer.

Aún con eso, ahora mismo voy por unos mezcales ¿quién va?

jueves, 22 de septiembre de 2011

martes, 20 de septiembre de 2011

The world is not enough

Estoy aquí, sentada frente a la pantalla escribiendo esto, leyendo aquello, dejando descansar a mi impresora y comiendo con los dedos (porque perdí el tenedor entre los papeles de mi mesa) jicama con pepino y zanahoria rayada. Hago de todo al mismo tiempo por ese sentimiento de que nada me satisface, nada termina por hacerme sentir que al fin lo logré. Leo los blogs favoritos pero no comento nada porque para ser sincera uno no siempre tiene que replicar. Imaginen a ustedes platicándome todo lo que escribieron, yo enfrente, seria y con los ojos bien abiertos, comiendo con los dedos, para cuando terminen seguiré comiendo, solo que les voy a dar la espalda, no por grosera, sino porque ya no es necesario que este más ahí. Es probable que esta situación les dejara una falta de placer por no obtener reciprocidad, entonces comprenderán que eso que a ustedes también les produce falta de alegría no lo van a resolver aquí, quizás entonces encuentren que es mas bonito que alguien te responda a las doce de la noche del otro lado del teléfono; que tu mejor amigo se transforme de la frase chida en el facebook a el que te ofrece el brazo a la salida del trabajo para ir a caminar por un café; que hasta las mordidas en las piernas, aunque las odies, son suficiente pues solo basta que sean de verdad para sentirme viva.

martes, 6 de septiembre de 2011

Del ego

Para beneplácito de mi masoquismo, tengo el ego más elevado de lo que me gustaría, y sufro por eso, con gozo infinito además. Hace días que siento esa cosquillita que recorre el cuerpo y no sé porque, además de todo. Me siento bien y me hacen sentir los demás así de bien para acabarla de fregar, si de fregar, porqué siento como un dejo de culpa de sentirme tan bien de todo y por todo, mi naturaleza dramática pues. Así que me quedo sola, sin hablar con nadie unos días, no sea que mi gusto dependa de falsas compañías, entonces me voy como antes a andar en bicicleta nomás yo y mi sombra, llego a dormir directito a mi recamara evadiendo platicar con la dueña de mis quincenas y del departamento donde vivo ahora (que me lo renta pues), duermo feliz y a pierna suelta, entonces no es por ahí. Me levanto temprano y camino hasta el trabajo la media hora que me separa si voy tonteando y cuando llego me siento igual, con eso grande en el corazón. Entonces voy y busco a los que me caen bien y hasta de rozarlos un poquito siento electricidad recorriendo mis venas. Hasta mis trenzas excéntricas que envuelven mi cabeza se me hacen tan bonitas, tanto como yo, que se hacer cosas bonitas y de buen gusto, como dijeran mis clientes. Y no sé porque, bueno si sé, de ahí que mi ego se eleve tanto, y lo ostento con soberbia y unas gotas de sadismo, aunque sea más de lo que me hubiera gustado.