¿Alguna vez te ha pasado que te dan una noticia y de golpe no entiendes bien lo que pasa?, entonces conforme van pasando las horas te vas dando cuenta de lo que realmente significa lo que te explicaron y se te van hundiendo los ojos igual que se te va enterrando la tristeza en el corazón. Es probable que esa cosa en la mirada se quite con los años, también el tiempo ayuda a que te convenzas de que en realidad no importa que te haya pasado a ti. Es más, en esa fiesta familiar que evadiste por años, les contestas a todos muy fresca que tu vida es así porque tú quieres que así sea, lo demás que se vaya al carajo. Entonces evades siempre el tema, aunque cuando conoces a alguien que piensas que podrías amar toda tu vida le presentas de inmediato tus referencias encabezando el tema antes que nada, no vaya ser que se enteren después y salgan huyendo. Piensas en todas las alternativas posibles, por ejemplo, irte en un barco a Venus y olvidarte de ese aguijón en el alma. Terminas volviéndote un zombie cuando tienes que vivir cerca de las cosas que te recuerdan todo eso, nada de voltear a martirizarse con visiones.
Y si llevo tanto tiempo intentando aceptar la noticia que tuvieron a bien darme hace exactamente ocho años ¿no son chingaderas que a estas alturas se me hundan los ojos de tristeza cuando recuerdo de golpe que a mí me toco no poder tener hijos?