jueves, 29 de marzo de 2012

Chingaderas


¿Alguna vez te ha pasado que te dan una noticia y de golpe no entiendes bien lo que pasa?, entonces conforme van pasando las horas te vas dando cuenta de lo que realmente significa lo que te explicaron y se te van hundiendo los ojos igual que se te va enterrando la tristeza en el corazón. Es probable que esa cosa en la mirada se quite con los años, también el tiempo ayuda a que te convenzas de que en realidad no importa que te haya pasado a ti. Es más, en esa fiesta familiar que evadiste por años, les contestas a todos muy fresca que tu vida es así porque tú quieres que así sea, lo demás que se vaya al carajo. Entonces evades siempre el tema, aunque cuando conoces a alguien que piensas que podrías amar toda tu vida le presentas de inmediato tus referencias encabezando el tema antes que nada, no vaya ser que se enteren después y salgan huyendo. Piensas en todas las alternativas posibles, por ejemplo, irte en un barco a Venus y olvidarte de ese aguijón en el alma. Terminas volviéndote un zombie cuando tienes que vivir cerca de las cosas que te recuerdan todo eso, nada de voltear a martirizarse con visiones.

Y si llevo tanto tiempo intentando aceptar la noticia que tuvieron a bien darme hace exactamente ocho años ¿no son chingaderas que a estas alturas se me hundan los ojos de tristeza cuando recuerdo de golpe que a mí me toco no poder tener hijos?

jueves, 15 de marzo de 2012

Incondicional


Mi vida no es perfecta, de hecho tengo mil broncas encima que hacen que de verdad me preocupe por mi salud, sigo sin tener tiempo para pensar en ir al doctor, menos para ver a la gente que me interesa a no ser porque me caen en el trabajo cuando menos lo espero, entonces intento regalarles dos minutos de verdadera atención, no más, si estan mas tiempo ya me hacen creer que me estreso y deben irse de inmediato. Aún así cuando se van me hacen soltar un suspiro por saber que hay gente que me cuida y se preocupa por mí. También me dí cuenta que antes cuando decía “estuve con mi mejor amigo” todos sabían que sin duda hablaba de Daniel. El punto ahora es que eso ya no es así, en este momento puedo ver mi mano llena de dedos para contar: Mis amigos.

Y es así donde me pongo a pensar ¿qué fue lo que pasó de un tiempo para acá? en que todas las cosas van mejorando. Insisto, no soy una tonta optimista de las que a todo le ven el lado bueno, pero ahora me duele el estomago por reírme todos los días en el trabajo de las ocurrencias que hacemos, mis colaboradores me caen bien y hasta hacen que me den ganas de peinarme, que eso ya es bastante, disfruto venir al trabajo en bicicleta, siento como me inyecto de ganas de todo, y lo de los amigos ¿cómo no puedo sentirme bendecida si tengo a esta gente que admiro y que quiero a mi lado incondicionalmente? Y lo mejor, los últimos días aún con toda la presión del trabajo, tuve la oportunidad de demostrarle a uno de ellos mi lealtad, no me importo salirme del trabajo para acompañarlo en un momento difícil y decirle “yo estoy aquí para ti y no debes dudarlo”, y es verdad, porque yo puedo ser todo lo mala que pueden imaginarse, pero cuando quiero a alguien de verdad entonces si, que se acabe el mundo, yo estaré ahí sin juzgar para defenderlos de lo que sea. Para eso tiene uno en la vida la oportunidad de elegir a su familia, o a sus amigos, como sea, lo que importa es que ahora que los tengo no dudaré en conservarlos.