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viernes, 26 de julio de 2013

Just lonely, longing

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Cierro los ojos y me imagino flotando boca arriba en una alberca, es el atardecer y el sol rojizo se ve protagonista en este lugar donde no hay gente, extrañamente estoy vestida con ropa que no me gustaría usar, llevo una blusa de manga larga beige con olanes en el pecho y una falda larga azul claro, me voy sumergiendo poco a poco,  con los ojos abiertos veo los rayos del sol que entran a la alberca como si me fueran soltando, dejándome ir despacito hasta el fondo, mi ropa se vuelve más vaporosa, como si en lugar de hundirme estuviera suspendida  mi cabello se vuelve más largo y mas oscuro con el agua, me gusta como se ve mi piel tan blanca en contraste con ese negro. Mis brazos y piernas se van quedando un poco más arriba como cuando te relajas por completo, pero la sensación de tranquilidad es increible, ver como mis manos flotan a un lado de mí, y ese ruido hueco de cuando estas dentro del agua. Luego abro los ojos y debo resolver lo que estaba haciendo en el trabajo o bajarme en la siguiente parada del metrobús.
No se hace cuanto tiempo me pasa que pienso esto al menos dos veces al día, siempre la misma escena y solo hasta ese momento, como un deseo, como un escape, como un anhelo.

viernes, 29 de junio de 2012

Acerca de la traición




Soñé que estaba en medio de una batalla, todo lo veía en blanco y negro, cosa que no me desagradaba, hasta me gustaba estar en alto contraste. Tenía dos pistolitas grises muy bonitas, las disparaba con las dos manos y me sentía muy orgullosa de eso, así que solo me dedicaba a ver la manera en que salían las balas sin ver hacia donde iban dirigidas. De pronto me quedé sin municiones y fue hasta entonces que me percaté de mis enemigos, apenas a unos metros de mí. Frente a mi trinchera ví como el jefe se levantaba con su uniforme impecable y sin perderme de vista le llamó a uno de sus soldados, se levantó un hombre delgado y guapo, con su chaqueta llena de insignias, tan negra que me hubiera terminado muchos cartuchos de tinta de mi pluma fuente para dibujarlo. Tenia unos ojos hermosos y oscuros debajo de sus cejas tupidas y delineadas, caminaba despacio hacía mí y yo comenzaba a sentir mucho miedo, primero por ser descubierta y después por la incertidumbre acerca de lo que me iba a pasar. Mientras se acercaba noté que ya no me podía mover y así paralizada lo vi ya de frente.
Mirándonos a los ojos se acerco y pasó su brazo alrededor de mí,  algo susurró en mi oído que no alcancé a entender y así con ese abrazo comenzó a enterrarme un puñal muy lentamente. Yo sentía ese dolor terrible pero no podía hacer nada, más que desear con todas mis fuerzas desmayarme para no sentir esa tortura, pero no paró hasta enterrarlo por completo. Después me inclinó delicadamente y me dejo tirada en el piso, me miro un momento y luego se fue.
Cuando desperté el dolor era una prolongación de la realidad.

jueves, 14 de julio de 2011

Deberían


L
as tiendas de ropa y zapatos deberían estar abiertas las veinticuatro horas. Uno nunca sabe cuando va a tener un ataque de tristeza.

lunes, 27 de junio de 2011

Cuando me muera y me tengan que enterrar...

Sé que no voy a morir pronto, sé que voy a festejar con pastel y muy glamorosa mis ochenta y tantos años, ¿cómo lo sé? Eso no importa, solo lo sé. Será por eso que hace más de un año dejé de pensar de una vez por todas en como matarme, suena feo pero así es. Y aunque dejé de preocuparme por la muerte, no dejó de darme mucho miedo lo que me pasó.

Hace unos días caminaba como es mi costumbre por la noche, sola y contenta de hacerlo porque me gusta, tomé un taxi en un sitio que siempre uso para recorrer una distancia de 3 cuadras a las 11:00 p.m., no presté atención al chofer que no tendría más de 25 años, hasta que le pedí que se detuviera para bajarme, en lugar de hacer eso aceleró y cuando le dijé que se regresara volteo a verme y sacando una pistola me dijo que le diera la bolsa y el celular. Lo que sentí en ese momento fue como estar en un mal sueño, nunca pasó por mi mente toda mi vida como cuenta mucha gente, lo que mi cerebro aceleró fue pensar como salir de ahí sin recibir un balazo de ese maldito infeliz que me estaba llevando cada vez mas lejos. Lo que me dijo es lo de menos, yo dejé de mirarlo a los ojos y negocié para que me dejara bajar y no me hiciera nada, todavía siento como la piel se pegó a mis costillas en espera de recibir la bala de su pinche pistola y para desgracia mía, con pretexto de buscarme dinero escondido, no me salvé de sentir sus malditas manos, primero en las piernas y después por todos lados, para entonces ya iba despacio manejando en calles oscuras, yo no sé cuanto tiempo pasó pero cuando me pidio que me quitara la chamarra y después la blusa me pregunté si sería capaz de bajarme con el carro en marcha, si lo hicé, abrí la puerta y prácticamente me aventé y corrí, corrí lo más que pudé hasta que encontré a un señor cerrando el portón de su casa, cuando le dijé lo que me pasaba comencé a llorar y me abrazó, supongo para hacerme sentir mejor, pero en ese momento me sentí ridicula de estar llorando con un desconocido, me separé de él y se ofrecio llevarme a mi casa, en el camino me dijo que yo estaba muy bonita...

Veinte minutos después estaba con la policía buscando en el sitio al taxista, obviamente, nadie lo conocía y por supuesto no iba a regresar ahí. Algo peculiar, los policías que iban llegando me preguntaban que cuando me habían asaltado, salvo porque llevaba solo la blusa, no entendían porque me veían tan tranquila.

No volví a llorar, no lo he platicado y me da mucho coraje darme cuenta que tengo miedo, mucho miedo y no sé como solucionarlo, por lo demás no quiero pensar más en lo que me pasó. Total, todavía no me voy a morir.

sábado, 20 de junio de 2009

¿No les ha pasado?


¿No les ha pasado? que tienen un amigo, que consideran de los mejores, porque siempre está cuando necesitas hablar con alguien, porque te platica lo que le pasa y confía en ti, porque sabe que no eres perfecta y te levanta los ánimos cuando te deprimes, a esto añadirle que tu amigo te medio gusta y siempre están en el jueguito de que hoy te ves bien guapo y él te repite lo mismo, porque sabes que de ahí no va a pasar, porque además sabes que tiene novia y la quiere mucho, pero como nunca la vez pues haces como que no existe, pero si, para que él vea que si te preocupas por él, y aparte la novia es bonita y buena onda y lo trata muy bien y además de que lo ayudó a salir adelante cuando él ni te conocía, pero eso se te olvida y tú disfrutas platicar todos los días con tu amigo y un día lo vez parado enfrente de ti en el trabajo y salen a comer juntos y platican y caminas y te quedas callada porque te sientes tan bien que no es necesario hablar, nomás sentir que esta ahí a tu lado y se sientan a comer cuando el día esta más bonito y así hablando de que la Condesa es bonito lugar, antes de que des el siguiente bocado de pronto te dice:


"Me voy a casar en diciembre…"


¿Y no les ha pasado? que en lugar de que saltes de gusto y lo abraces de emoción por su felicidad, solo le digas:


“Si me va a dar gusto saberlo, no ahora, pero si me va a dar gusto…”

viernes, 8 de mayo de 2009

“Lo siento mami, no pude”



Mi mamá trato de que yo fuera una mujer como los personajes de las películas de Sara García, en lugar de eso, termine siendo una heroína trágica.


Cuando yo tenía dieciocho años se entero de que ya tenía sexo con mi novio, iba en la universidad, se puso a llorar y me dijo que había perdido mi “virtud”, ya nadie se iba a querer casar conmigo y no era digna de recibir el amor de mi familia; esto además me lo dijo aderezado con lágrimas y lamentos mientras mi papá me decía que no iba a contar más con su apoyo y que terminará la universidad como pudiera, por cierto, él me dejo de hablar dos años por ser la vergüenza de la familia.

Me cuesta trabajo conocer gente nueva y creer que en verdad les agrada como soy, muchas veces saco mi lado más interesante y no dejo que pasen más allá de lo básico.

Mis dos mejores amigos pasaron por esa etapa, aprender a confiar que si un día estoy llorona y ellos me van a escuchar y no van a salir huyendo pensando “pinche vieja depresiva” costo mucho tiempo. Lo bueno de aguantar esos detalles es que podemos llegar al minuto en que sale el sol y son más que los momentos malos. Asi que las risas, las bromas y las payasadas llenan más nuestros recuerdos, eso creo que es porque no me da miedo estar con ellos, porque se que no me juzgan.


Forrest se fue a Madrid unas semanas y regreso este lunes. Decidió no hablarme más, porque no soy ni nunca voy a ser esa mujer que él quiere creer que soy. Eso es algo que me angustia mucho, porque creo que él es bueno y yo no puedo serlo, pero insiste en “crear” algo que no voy a ser. Y querido Forrest, eso me da mucha tristeza.

Fíjate nada más, nunca voy a lograr peinarme ni verme impecable como esa mujeres de negocios y de grandes corporativos con las que trabajas. Soy extremadamente desordenada, si, aunque mi casa intente parecer de abuelita, no sé nunca donde dejo el recibo del teléfono y muchas veces me acuerdo de buscarlo cuando ya me lo cortaron. Ya sabes que depresiva siempre he sido y eso me hace valorar más los recuerdos de los ramos de flores llenos de color que me regalabas en la universidad.

Soy descuidada, siempre olvido todo y me tengo que regresar a medio camino por mi monedero o el celular. No soy detallista, cada desayuno que tuvimos lo tuve que planear exageradamente y además siempre llegue tarde. No soy decente, ya vez hasta fotos de mis piernas exhibo. Ah por cierto, nunca me baño los domingos, soy una mugrosa desde mucho antes que Shakira lo dijera.

Lo siento mucho, pero ni siquiera puedo ser alguien que te provoque una pizca de confianza, Forrest ¿porque no entiendes quien soy?

Hoy fui al super, hice compras para una persona, Salí sola y caminando en la noche vi la luna y me gusto tanto que me detuve un momento a disfrutarla. No había nadie a mi lado, pero eso no impidio que me hiciera suspirar, solo por el hecho de poderla ver. Y me di cuenta que aunque hay situaciones que todavía me duelen, ya entendí que dejar de amar no se puede, solo tenemos que dejar que suceda. Esa soy yo ahora y ya no me da pena.


Lo siento mucho mamá, no puedo ser un personaje de las películas de Sara García.

sábado, 11 de abril de 2009