viernes, 26 de julio de 2013

Just lonely, longing

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Cierro los ojos y me imagino flotando boca arriba en una alberca, es el atardecer y el sol rojizo se ve protagonista en este lugar donde no hay gente, extrañamente estoy vestida con ropa que no me gustaría usar, llevo una blusa de manga larga beige con olanes en el pecho y una falda larga azul claro, me voy sumergiendo poco a poco,  con los ojos abiertos veo los rayos del sol que entran a la alberca como si me fueran soltando, dejándome ir despacito hasta el fondo, mi ropa se vuelve más vaporosa, como si en lugar de hundirme estuviera suspendida  mi cabello se vuelve más largo y mas oscuro con el agua, me gusta como se ve mi piel tan blanca en contraste con ese negro. Mis brazos y piernas se van quedando un poco más arriba como cuando te relajas por completo, pero la sensación de tranquilidad es increible, ver como mis manos flotan a un lado de mí, y ese ruido hueco de cuando estas dentro del agua. Luego abro los ojos y debo resolver lo que estaba haciendo en el trabajo o bajarme en la siguiente parada del metrobús.
No se hace cuanto tiempo me pasa que pienso esto al menos dos veces al día, siempre la misma escena y solo hasta ese momento, como un deseo, como un escape, como un anhelo.

martes, 16 de julio de 2013

Libérame, dejame fuera de todo lo que intentes hacer y ya no me busques más

 
Me inscribí a sesiones de zumba, tardé dos semanas en decidirme a ir, cuando al fin lo logré llegué al salón y saludé con un “buenas tardes” al piso, pero me formé en la segunda fila para seguir al pie de la letra a la maestra. Seis clases después, o sea hoy, me atreví a hacerle platica a la mujer que baila siempre a un lado de mí. Me cayó bien y me reí mucho en la clase, me gusta mucho bailar y de tan contenta que estaba hasta la esperé a la salida y caminamos juntas algunas calles. Hacia mucho que no hacia eso con una persona extraña.  Sonreía tanto que encontré a unos conocidos de camino a casa y cuando los saludé no me reconocieron,  no sabían bien que era pero me dijeron que no me parecia a la persona de siempre, horas después no puedo dejar de sonreír.

Hace unos meses alguien me dijo que si no me gustaría "portarme mal con él", yo lo pensé unos segundos y dije "si, creo que me gustaría", entonces me preguntó que cuando y yo respondí "no lo sé, ahora no, quizas luego", después no volví a aceptar una invitación de su parte. Entiendo que aunque fuera verdad, él no va a entender que a mí me gusta la idea, pero no quiero que suceda, no quiero verlo y no quiero ser su amiga, lo lamento, un poco, pero lo lamento. Ayer me llamo y decidí finalmente salir a tomar algo con él, entonces yo le aclare que no es que me molestara su amistad, solo que si solo quiere "portarse mal" conmigo, no me parece ofensivo que nunca lo busque, él tomo aire y me contestó "no te preocupes, yo no andaría nunca con alguien que tiene mal la cabeza y el corazón", ¿que hice yo? ¡sonreí! ¿no es algo extraño?, pero en verdad me dio gusto estar tan fuera del alcance de una persona tan ordinaria.


Por cierto, un mes después me voy enterando que las clases que tomo no son de zumba, estoy pagando un club de baile sin saberlo…eso sí, que bien se me esta dando el Cha cha cha.

martes, 9 de julio de 2013

Desde aquel día



Desde el primer día que entré a la secundaria no hice ni un solo amigo, así que inventaba mil cosas para hablarle a los compañeros, desde dibujos, regalarles dulces o hasta hacerles las tareas. Todos aceptaban mis obsequios, pero algunos ni siquiera los agradecían, me daban la espalda para terminar el resto de las clases ignorándome. Sin ponerme dramática, me gustaría explicar ese sentimiento de estar en medio de todos dándote la espalda, ellos riéndose y jugando, aventándose o compartiendo sus secretos al oído. Yo en medio, invisible, intentando esbozar una sonrisa que ahora pienso mas bien que era una mueca que mostraba el miedo y las ganas que tenía de desaparecer. El último año me animé a pedirles a las niñas mas ñoñas y feas del grupo que me dejaran juntarme con ellas, les sorprendió mucho pero con cierto orgullo me aceptaron, al siguiente día en el recreo pase a su lado sin voltear a verlas y busque mi banca de siempre para sentarme sola.
El año pasado me buscó un amigo de Nueva York, vino a México y nos quedamos de ver para ponernos al día, ahora que lo recuerdo me costó trabajo sonreír todo el tiempo que estuve con él y cuando quiso tomarme unas fotos en un parque le dije que no me sentía muy a gusto con eso. Hoy vi que vino a México y no me llamó, ahora se que vino por otra chica con la que salio al mismo tiempo, creo que se casan el siguiente invierno. No pude evitar stalkear las fotos de ella y vi que aunque no es muy bonita todo el tiempo esta sonriendo y bailando, bastante cómoda con ella misma parece, ya saben, de esas mujeres que visten con vestidos blancos que se levantan mucho cuando giran. Me quedé pensando un rato y después me fui a mi recamara a delinearme los ojos y a ponerme un vestido negro.

lunes, 8 de julio de 2013

Toc toc

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Estoy en el punto en el que no sé si seguir hurgando en mi cabeza o tomar los puntos en los que me veo mal y atacarlos directamente. Si me pongo a pensar en la persona que era hace cuatro años, pues poco queda, repaso un poco como se fueron convirtiendo las cosas en esta cosa extraña que ahora soy, y en lo que me atormenta ser así. Entonces creo que una vez puestas las cartas sobre la mesa pues debo regresar poco a poco, así como hacerme manicure otra vez, que puede parecer una tontería, pero si no me atrevía a salir de mi casa, pues menos entrar a un lugar donde tuviera que estar sentada frente a una persona que no conozco y tener que sostener una conversación que no quería tener.
Puede ser que el universo de alguna manera me ha mandado de pronto gente nueva o me regresa a esas personas que aprecié de manera infinita y que en verdad me gustaba tener en la vida, me hace muy bien sentirme apreciada, aunque todavía me falla y me escondo, menos pero lo hago.  Me cuesta trabajo confiar en la gente, pero poco a poco, algo se puede lograr.

Ahora se que mi impulso de mover los muebles de todos los lugares en donde vivo, de manera arrebatada, no importa la hora que sea (pueden ser las doce de la noche y no lo dejo hasta que no termine por completo, así sean las cinco de la mañana) y de manera periódica, no era tanto el espíritu de decoradora que tenía, después del cambio vienen días de felicidad y estabilidad, semanas después me entra una desesperación y siento que todo esta mal, y de pronto se me ocurre que si cambio todo de lugar todo va a ser mejor, va a ser perfecto. Toc, Trastorno obsesivo compulsivo.