viernes, 25 de marzo de 2011

Que sube que baja que no se que pasa que a la reina le duele el coração

Que me duele la cabeza y me duele todo el cuerpo y de tanto querer hacer nomás hago la mitad y resuelvo poco menos de lo que quisiera resolver, la razón de tanto sube y baja es nomás porque así soy yo y que se le va a hacer. Lo que si me caga es ver como con el tiempo se va haciendo uno más de todo menos de lo que debería, pudiera parecer más inteligente pero en realidad soy más mañosa, quisiera ser más valiente pero por miedosa nomas soy más aventada y ese es el punto que me esta matando, el pinche miedo que me da de todo y resulta que ahora lucho no porque no me crea capaz de hacer las cosas, es porque me da temor terrible que no pasen como yo quiero y aunque de sobra sé que eso me aplasta más que ayudarme, me paso horas sin dormir intentando matar esos pensamientos horribles que me inundan la cabeza, que no el alma. Pinches noticias de narcos, pinche descalabro económico, pinche gente que no entiende mi trabajo, pinches pretendientes pendejos que no me sirven para nada y bien pinche yo que cada vez tolero menos a los mensos, más que yo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Inocuo abismo de la indeferencia

La verdad es que he estado pensando seriamente en todo lo que ha pasado y si me pongo dramática, es claro que me esta lloviendo sobre mojado; por otro lado mi espíritu depresivo, por más que lo he buscado, nomás ya no aparece por ningún lado, por lo tanto he decidido tomar la inocua resolución de aventarme al abismo de la indiferencia y no hacer ya nada por ese hombre; buscar a Daniel, darle un beso a mi ma y un abrazo a Ser y ya, sin una sola palabra acerca de anteriores reclamos.

¿Parece mediocre mi decisión de no ir corriendo a decirle que es el amor de mi vida? No, no lo creo...

sábado, 5 de marzo de 2011

Todo chueco

A uno a veces le salen las cosas todas chuecas así sin pensarlo y de repente estoy en la mitad de un montón de revueltas que no esperaba y que la verdad me dan tristeza y luego coraje y luego arrebato de reclamos y al final no hago nada esperando que igual que empezaron se terminen así nada más. Pero ahí estoy en una cantina contándole a Daniel que bla bla bla, de inmediato vi su cara de enfado cuando me dijo, “ahí vas otra vez”, eso fue hace unas 3 semanas y desde entonces no me habla, sin poder evitarlo voy a meterme a su facebook a ver por cual nueva amiga me ha cambiado y la verdad que la muchacha se ve bastante divertida y luce muy bien con bikini, cosa que yo no me atrevería a hacer. Mi madre por otro lado se la ha pasado dándome veinte sermones de porque no me convienen algunos hombres, que diablos, la escuché pacientemente hasta que tuve que decirle que ya me deje en paz, con cara de reproche me dijo que nunca me volvía a dar un consejo, ahora no me habla. Y por el otro lado Ser, que todas las tardes se la pasa conmigo, que desayunamos juntos, que siempre me ayuda, que se ríe conmigo, que me abraza cuando lloro, que me acompaña en las desveladas, que me pone “me gusta” en todas las tarugadas que subo al facebook, que platica conmigo horas, que entiende mi trabajo, que me regaña cuando no tengo razón, que escucha todos mis chismes, que se ha aguantado todas las veces que me enojo cuando llega 10 minutos tarde y en cambio él me ha esperado hasta dos horas…todo eso es él para mí y también esta enojado conmigo, aún cuando muchas veces me dijo que esperaba que encontrara a un hombre en mi vida que me quisiera mucho, pues ahora esta enojado y me duele verlo así conmigo, porque lo extraño mucho.

De hecho extraño a Daniel, extraño a mi mamá, extraño a Ser, pero también me provoca un lío pensar que todos me están reclamando algo que ni siquiera es, cada uno me ha dicho que prefieren verme con cualquiera menos con él, pero no entienden y me da mucha rabia eso, ¡no entienden que él ni siquiera esta!

miércoles, 2 de marzo de 2011

We should


Deberías prolongar tu conversación cuando te sientas frente a mí, añadir puntos a todas esas explicaciones que te has molestado en darme, yo puedo estar atenta escuchándote toda la noche, puedo sentarme con la espalda erguida frente a ti y sonrojarme de repente, ver de reojo tu espalda ancha y luego tu cintura, bajar los ojos por tus caderas e imaginarme tu piel bajo el pantalón. Puedo levantarme nerviosa y tu pasar a mi lado rozándome las piernas, debería confirmar lo que eres y escucharte más seguro que nunca de lo que no vas a ser. Quiero olerte, sentarme quieta a tu lado sin hablar, reconocerte. Tu sudadera tan estorbosa que se atora en mi pulsera…llevamos horas así y no sé que es lo que tú quieres y sigo pasando a un lado, rozándote las piernas. Finalmente me acerco y mis dedos acarician despacito tu brazo, ¿has notado lo curioso que es que tus besos sepan igual que hace años? Tan calientitos, tan suavecitos, ¿has notado lo diferente que tus manos toman ahora mi cintura? Deberíamos probar alguna vez si somos capaces de conformarnos solo con darnos besos, beberíamos.