domingo, 2 de agosto de 2015

¿Porqué debería llorar por tí?


La vida sigue sin ser fácil, aunque a veces así lo esperara. Sigo deseando cosas y en el camino o al final me cuesta trabajo no caer de rodillas sintiéndome ridícula por el solo hecho de haberlas deseado. A veces insisto tanto que llega el momento en que tengo que detener todo para darme cuenta que quizás soy una egoísta por intentar que las personas funcionen en mis deseos. O es algo tan sencillo como el simple hecho de seguir siendo la misma ingenua que piensa que por portarme bien un día se van a borrar todos los errores cometidos antes.
Hoy para mi desgracia, por primera vez en mucho tiempo me encontré arrepintiéndome de las cosas que he hecho en los últimos años, y no sé bien como enmendarlo. En mi intento por cambiar las cosas tomé unas tijeras y me corté un fleco que quiso recordarme alguna época en la que fui feliz. He sacado una de mis libretas favoritas para trazar un nuevo plan maestro, en el que confío exista otra vez el glamour, olores bonitos y tacones altos. En ese plan me encontré de pronto lo que no esperé volvería a pasar. Flashasos en mi mente de eso que amé un día y de pronto cayó sobre mí aplastándome sin remedio y de lo que salí huyendo sin haberlo extrañado en estos diez meses. Hoy extrañé a la ciudad de México, y para ser sincera, no sé que hacer.