En verdad quedé muy decepcionada cuando en diciembre pasado
no se acabó el mundo. Yo quería dormirme, cerrar los ojos y ya no despertar, no
pensé en otra vida después ni en encontrarme con los que hubieran muerto igual
que yo, solamente era apagar el botón y adiós para siempre mundo cruel. Pero
no, no sucedió así, entonces tuve que quedarme sentada viendo desde mi cama la
puerta del departamento esperando no se qué durante un par de días, cuando al fin me
aventuré a salir caminé por el pasillo hacia las escaleras y entonces me
regresé con ese sentimiento de “ya me cargo la chingada”, me pare en la puerta
y volví a repetir el avanzar por el pasillo y al llegar otra vez a las
escaleras acepté que mi bicicleta no estaba, me la robaron el veintiocho de
diciembre pasado, casi lancé una oración al cielo para que fuera todo eso una
mala broma por los santos inocentes pero no, cuando dieron las diez de la noche
acepté que no era un chiste y que en verdad alguien se la había llevado a rodar
por otros lados. Entonces lloré, mucho, por horas, lagrimas gruesas bajando sin
parar por las mejillas, ojos de sapo de tanto hacerlo tiempo después, mojar la
almohada en la que me ahogaba para no hacer ruido, labios hinchados por
apretarlos tanto, lloré más en la madrugada, solté mas lagrimas mientras
pensaba en lo miserable que es mi vida, miré con ojos borrosos llenos de lluvia
a través de la ventana, miré nada mientras pensé como no amé nunca a los
hombres que conocí hace años, pensé como pude casarme con alguien que no me
amaba, pensé en que la persona que yo amaba ahora tampoco quería estar conmigo,
recordé a todos los hombres que me han dicho que yo soy el amor de su vida y
que a mi ni siquiera me importan. Cuando salió el sol me sentí la persona más
sola y miserable del mundo, me dí cuenta que no tenía ningún caso estar aquí
porque en verdad no encontré ninguna razón que me diera ganas de continuar,
entonces me levanté y me puse a dar vueltas rápidamente mientras me estrujaba
las manos, vueltas y vueltas resolviendo de una vez por todas, tomé mis llaves
y me salí con el frío de la mañana, no se porque llevé las llaves pero si pensé
que ponerme algo para cubrirme era una tontería, caminé al metro y en serio
iba muy decidida, pero en el camino imaginé que cuando al fin supieran de quien
era ese cuerpo iban a llamar a mis papas y ellos se iban a hacer cargo de todo,
y no quise hacerles eso. Me regresé y lloré más, todo el día, por ser tan
cobarde, por hacer todo mal, mi teléfono sonó alguna vez pero lo apagué sin ver
la pantalla. En la noche hice una maleta y me fui a la central de autobuses a
comprar un boleto, en ese momento me fui al infierno porque creí que si podía
recordar que ya había sobrevivido una vez a eso, entonces me iba a acordar de
que puedo hacerlo otra vez.
3 comentarios:
Por un momento, tambien pense que hermoso fuera que acabara este mundo cruel. Pero luego me di cuenta, que existe gente que nos estafa y que el susodicho fin, nunca sucedera.
Si dicen que el 31 de junio acabara el mundo, estos no saben que en una parte del mundo es 31 y en otra es el 1º.
Besos
Vaya, vaya, un poco de drama no le hace mal a nadie. Pero llega un momento en que dice uno, ya acabaste? pues ni modo, a seguir chingándole.
Odio a las personas que se suicidan en el metro. Nada más nos hacen esperar horas a que retiren su tiradero y luego increíble, todo continúa igual.
Todos pasamos por esa etapa.
Pero qué bueno que tuviste fuerza para continuar, al fin y al cabo cada vez duele menos.
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