En el sube y baja de la rueda de la fortuna que es la vida,
he aprendido a disfrutar el presente, sobre todo cuando es inesperadamente agradable para mí.
Durante muchos episodios en mi vida he vivido el desprecio de las personas que amé y se suponía debían haberme amado, pero sobre todo protegido, eso me volvió una persona desconfiada e insegura, además de hipersensible. Intentar pertenecer a un grupo de amigos se volvió impensable en mi vida mucho tiempo. Este fin de semana volví a tomar valor para hacer cosas a las cuales tengo miedo, por ejemplo, tomar mi maleta e ir a visitar a viejos amigos y conocer gente nueva. Si escribiera la cantidad de pretextos que se cruzaban por mi mente para no ir, me llevaría bastante tiempo que no quiero malgastar. Decidí no pensar y solo ver el paisaje del campo hasta llegar a mi destino.
Quizás a mucha gente le parezca irrelevante lo que me ha dado tanta felicidad, pero para mí haber compartido estos días con gente que admiro, que son creativos, hermosos por dentro y por fuera, propositivos y sobre todo que me tratan bien es algo que hacía mucho no vivía. Ese ánimo que me causó su manera de ser me dio valor para conocer a dos mujeres más que me unieron a su club, si, es raro, pero para mí que me invitarán a comer, se acercarán para ayudarme, el simple hecho de caminar de un lado a otro entre ellas me hacía brincar el corazón.
Estos días fui muy feliz y me siento agradecida por ello, sobre todo porque a todos les gustaron las moscas que dibujé, pues igual que yo, entendieron sin problema que ellas también pueden volar.
Durante muchos episodios en mi vida he vivido el desprecio de las personas que amé y se suponía debían haberme amado, pero sobre todo protegido, eso me volvió una persona desconfiada e insegura, además de hipersensible. Intentar pertenecer a un grupo de amigos se volvió impensable en mi vida mucho tiempo. Este fin de semana volví a tomar valor para hacer cosas a las cuales tengo miedo, por ejemplo, tomar mi maleta e ir a visitar a viejos amigos y conocer gente nueva. Si escribiera la cantidad de pretextos que se cruzaban por mi mente para no ir, me llevaría bastante tiempo que no quiero malgastar. Decidí no pensar y solo ver el paisaje del campo hasta llegar a mi destino.
Quizás a mucha gente le parezca irrelevante lo que me ha dado tanta felicidad, pero para mí haber compartido estos días con gente que admiro, que son creativos, hermosos por dentro y por fuera, propositivos y sobre todo que me tratan bien es algo que hacía mucho no vivía. Ese ánimo que me causó su manera de ser me dio valor para conocer a dos mujeres más que me unieron a su club, si, es raro, pero para mí que me invitarán a comer, se acercarán para ayudarme, el simple hecho de caminar de un lado a otro entre ellas me hacía brincar el corazón.
Estos días fui muy feliz y me siento agradecida por ello, sobre todo porque a todos les gustaron las moscas que dibujé, pues igual que yo, entendieron sin problema que ellas también pueden volar.
2 comentarios:
Es que cuando eres feliz sientes que vuelas, correr, andar en bici y nadar me producen esa sensación. Que bueno que la pasaste bien. Chido.
Jova, correr andar en bici y nadar también son actividades que en algún momento en mi vida me provocaron felicidad
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