miércoles, 19 de diciembre de 2012

Se busca un amigo para el fin del mundo, indispensable que sea bailaor



Hace miles de años tuve un novio cubano, negro, atlético y que me llevaba veinte años.  Siempre me ha gustado presumir esto aunque no sea relevante…no, si lo es, era negro y muy grande…bueno el punto es que cuando él se enojaba o sorprendía lanzaba al aire una frase que iba más o menos así: “¿Pero qué haces mujer? ¡Se acabó el mundo!” A mí me daba mucha risa y aunque nunca intenté mencionarla yo, siempre me pasa por la cabeza junto con ese tonito que tenía y su manera de abrir los ojos grandes y el mover los brazos mientras me lo decía.

Gracias a que mi objetivo de bajar de peso sigue en proceso, ahora puedo usar toda la ropa que tenía almacenada pues me la compraba más chica “para cuando adelgace”. Es extraño que yo no noto estar más delgada, incluso cuando tengo frente a mí ese pantalón que no me quedaba durante años, creo que no me va a entrar ni siquiera en una pierna, pero no, me queda y me re queda. Me paro frente al espejo y reconozco a esa persona de hace muchos años y me gusto, ¿se puede uno gustar?
Mientras tanto en mi lista de cosas por hacer antes de que se acabe el mundo, decidí dejar ir a mi mejor amigo, hace meses que no nos vemos y ahora él tiene  un trio de amigas de esas que toman mucho (igual que él) hablan muchas groserías (igual que él) fuman mariguana (igual que a veces él) y pueden seguirle el paso de antro en antro sin que les de sueño a las once de la noche (igual que a mí me da). Veía sus fotos en Facebook de todas sus fiestas y trasnochadas con ese grupito de amigas que sin preocupación se pasea en bikini. Ya dejé de hacerlo,  tuvimos nuestro tiempo y si en verdad me quiere como yo a él ya el tiempo nos regresara a platicar por horas y a bailar yo sola frente a él mientras se ríe y se ríe.
Eso me recuerda que a mí me gusta mucho bailar, mucho. Ahora he dejado de escribir mientras pensé porque sigo aquí encerrada esperando nada y todo. Y nunca llegó nada ni todo. Así que he tomado mi teléfono y revisé despacio la lista de mis contactos, le llamé a alguien para ver si quiere ir conmigo a danzonear, se sorprendió mucho, me dio un poco de risa que me dijera “¿solamente a bailar?”, Pues si, solo a bailar hasta que los pies o el mareo me lo permitan, o hasta que se acabe el mundo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lástima que perdí tu número... resultaba padre que no supieras quien te felicitaba en tu cumpleaños y que, de todas maneras, respondieras...

Chaly Vera dijo...

A mi tambien me gusta bailar sin compromisos posteriores.


Besos