martes, 30 de septiembre de 2008

Le dicen distancia a eso



Me gusta salir en bicicleta los sábados en la mañana a recorrer la ciclopista que va paralela al periférico, es de las cosas que he aprendido a hacer sola. Cargar mi baika negra para cruzar el periférico, en ese puente de subida imposible (jamás he visto que nadie la haya podido subir pedaleando), pasar rapidísimo en un tramo donde tengo cruzar una bodega o basurero del departamento del distrito a la altura de Chapultepec, no sé que sea porque siempre voy hecha un bólido por tanto trailero que hay (bien por los que planearon el recorrido); hacer un esfuerzo sobrehumano para subir el primer puente y después pasar a un lado de la montaña rusa satisfecha por haberlo logrado.

Los domingos me voy al ciclotón, la distancia son 32 kilómetros para recorrer esa parte de la ciudad. Solamente le vi un problema la primera vez que me enteré: “Cicloton familiar”.

Cuando decidí no vivir con mis papás me envalentone para aventarme a una situación que no conocía y que pensé que iba a ser más fácil. Me imaginaba teniendo aventuras como Carry Bradshow en Nueva York, que iba a encontrar a mi anhelado Mr. Big en la ciudad, me veía invitando a mis amigos a veladas glamorosas e interesantes, y que libre iba a poder llevar una vida, no de libertinaje, pero si bastante amena. Nunca cruzo por mi mente que un día se me iba a apagar el boiler (a mi, que no cocino en el horno porque me da pavor el gas), que se iba a fundir la lámpara del baño que tiene 3 metros de altura; que detrás de las cajas de mudanza que nunca he desempacado había unas arañas enormes y horribles que salían corriendo hacía mi; que los pocos amigos que tengo tienen su propia vida, y que no siempre iban a estar conmigo. Que muchas veces me deprimo y cuando llego a mi casa quisiera platicarle a alguien como me siento, y me encuentro con nadie. No imagine lo terrible que es sentirte enferma a las 3 de la mañana y no tener a quien hablarle, por algo que se puede curar con un te de manzanilla, pero que a mi me hace planear lo que tengo que escribir en mi testamento.

Empecé a organizar mi ida al recorrido ciclista, me entro el pánico, “es familiar”, rápidamente cruzaron por mi mente las personas que conozco que tuvieran una bicicleta, le llame a Stephan, el hermano menor de Tania y que a veces me invita a sus fiestas, y siento como que acompaño a mi sobrino para cuidarlo por si toma. Estando en una etapa en que ni al super quería ir sola, me aventure a ir con él.

Me aburrí igual o más que si no hubiera ido conmigo, supongo que él también porque cuando me dejo en mi casa, además de que estaba a punto de darle un paro cardiaco solo dijo ”nos vemos” y siguió pedaleando. Al siguiente fin de semana traté de convencer a mi hermano y a sus hijos para que fueran conmigo. Creo que me ha confirmado y cancelado 4 veces.

Así que tomé mi bicicleta y me dispuse a irme sin compañía (¿porque tenemos tanto miedo a la soledad?). En cuanto empecé a ver ciclistas, parece que se me atravesaban solo parejitas, avanzando y deteniéndose para hacerse arrumacos, otros mas vestidos igual, como para marcar territorio. Decidí apresurarme y marcar mi paso constante y rápido, si finalmente es a lo que iba. Llevaba más de la mitad de mi recorrido, y ya tenía mucha sed, así que me orille en una isla que pone un hotel de Reforma para regalar agua, cuando estaba descansando sonó mi teléfono, no reconocí el número, pero igual conteste.

-Hola hermosísima mujer, ¿si sabes quien habla?

Reconocí inmediatamente la voz.- No, no sé.

.-Habla Armando Jasso, ¿estas ocupada? (Los nombres reales no han sido cambiados para no proteger la identidad de los protagonistas)

.-Dime (Hielo)

-Pues estaba pensando que hacías este fin de semana, si quisieras comer o tomar un café, me entere de lo tuyo y se que estas sola, y si no te ofende quisiera retomáramos nuestra amistad. (¿Amistad?, me invito a salir hace como mil años y después de algunas salidas a cenar intento darme un torpe beso y jamás le volví a tomar otra llamada)

-¿De donde me estas llamando Armando?

.- De mi casa

.- ¿Y tu esposa?, ¿vamos a ir a comer con tu esposa?

.- Bueno ella salio de vacaciones con los niños, pero estaba pensando…

Le colgué el teléfono.

Suspire pensando a cuantos kilómetros se encuentra el verdadero sinvergüenza que me sabe seducir. Subí a la bicicleta y comencé a pedalear, tratando de alcanzar a los ciclistas más veloces y cantando a ritmo del I-pod, mientras disfrutaba mi libertad:

“Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo, soy tuyo.”

9 comentarios:

Lucho dijo...

Lo de los amigos es real (si quieres).

Que bueno que salgas a andar en bici, asi ayudas a las personas en concientisar sobre el buen uso de estos vehiculos.

CállateTú dijo...

¡Yo sí tengo bici! La uso poco, pero sí tengo...

En cuanto a lo de la soledá...

Chales, tu post viene como anillo al dedo y me ha hecho pensar harto porque estoy a un mes de salirme de casa...

No es por independencia, estoy re cómoda teniendo a alguien que me cocine, que me procure, que me consienta cuando estoy enfermita, pero la distancia del trabajo a mi casa me está matando, además de que me reditua económicamente un cambio...

Enigüey... Colgaste el teléfono a tiempo...

Luz dijo...

Te admiro por lo que haces para andar en bici!!!!
Todo mundo cree que su vida en independencia sera como la de "Sex in the city" nada mas alejado de la realidad. "Been there done that". No hagas caso de patudos. by the way otro dejavu, ;-P.

NTQVCA dijo...

Lucho:
Y nunca recuperaste tu bici desaparecida en el superama?
Va varilla con los amigos.
Cállate tú. Rayos, de haber sabido te hubiera llamado desde el principio para salir a pedalear.
Adelante con la aventura, cuando aprendes a superar vale la pena la aventura de vivir solo
Luz:
Gracias por escribir, tienes razón, creo que ni viviendo en New York me pasaría eso. Deja vu otra vez?, Bien!

Lucho dijo...

¿Leiste los post del pasado?

Esta prohibido hablar de el en el presente.

Enrico dijo...

Gracias por tu visita y por atraerme a tu blog, me encantaron tus relatos, quizá no tengan nada que ver pero me recordaron a Italo Calvino. Saludos.

NTQVCA dijo...

Lucho:
Prohibido pues.
Enrico: Ya estare leyendo a calvino

Anónimo dijo...

Me dio curiosidad por lo de Mr. Big.
Tal vez por que no te paras donde tienes que pararte.

un abrazo
Hannibal

NTQVCA dijo...

Hannibal:
Creo que tienes razón, no he buscado en el lugar indicado.
¡Gracias!