Imaginen que van ustedes por la vida caminando como si nada,
cumpliendo su rutina diaria, vestidos como la gente ordinaria, viendo pasear a
un perro y preguntándose si están cumpliendo con los patrones en la vida para
ser feliz, de pronto el universo los toma con unas grandes pinzas que llegan
desde el cielo, los levanta despacio, con cuidado y los introduce a un gran
frasco de cristal, enrosca la tapa para evitar fugas y sacude una y otra vez el
recipiente con ustedes dentro, removiendo frecuentemente para que no se peguen
en el fondo. Bueno, quizás esto último no, pero una vez que los ha dejado bien
mareados, abre el frasco y olvidando la delicadeza anterior simplemente los tira
desde arriba y los ve caer fracturados en decenas de partes, luego se retira.
En verdad a veces me gustaría que mi vida fuera normal y aburrida,
ser ama de casa por ejemplo, ser la esposa fiel, leal y comprensiva, hacer
suculentos guisos y tener la casa impecable, ver a mis amigas una que otra
mañana mientras me escapo de la rutina, pero incluso ahí creo que por azares
del destino me volvería contrabandista, encontraría una manera de plantar droga
en mi casa y me aburriría del ñoño de mi marido, lo dejaría y tendría un amante
ruso que me seduciría cada noche tan solo por susurrarme cosas al oído. Maldita
sea.
El universo me dejó tirada otra vez dividida en tres, con
todos los planes echados por la borda por una mala jugada del destino y gracias
a una pendeja en la que confié y me dejo prácticamente en la calle. Entre más
cosas me suceden así más me preocupa el hecho de volverme más wey, más vale
madre, más cínica o simplemente tener más agudo el instinto de supervivencia.
Eso si, estoy segurísima que de esto no me voy a morir.
3 comentarios:
Pues levantate y sigue caminando.
Besos
abusan de nuestra nobleza
bueno, lo cierto es que entre los extorsionadores y los que cometen fraude, ni a cuáles irle
me acordé del chiste mamón:
Primer acto: sale un señor vendiendo tortas
Segundo acto: el mismo señor vendiendo tortas
Tercer acto: el mismo señor pero ahora de taxista
¿cómo se llamó la obra?
el extortista
La regla es sencilla, el que no hace nada nunca se equivoca. Los proyectos parecen se comportarán de una manera y al final resultan de otra, algunas veces desfavorable. Eso es típico. Así es que ya que le queda a uno... encogerse de hombros y decir, qué mal pex. Ese estado no se llama valemadrismo, simplemente es serenidad ante la desgracia, jaja.
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