Alguna vez alguien me dijo que me gusta manipular a las personas, aunque no me desagradó la idea me pareció que no tenía verdad su afirmación. No lo hago, siempre término sacando mi corazón de pollo para arreglar ciertas situaciones y un poco de tonta moral para justificar mis acciones. Cínica si, a veces, un poco. Si acepto que en los últimos tiempos he asustado a una persona diciéndole que no era sano para él que fuéramos ni amigos, pero insistía en que me iba a “rescatar”. Lo recibí en mi casa por la noche, con todas las luces apagadas, asegurándole que yo siempre vivía así porque no necesitaba la luz para vivir; caminé sorteando magistralmente los muebles y aguantándome la risa escuchando como se tropezaba mientras caminaba detrás de mí. En la penumbra veía sus ojos abiertos muy grandes, intentando ver todo. Al final si me sentí un poco mal, pero esos diez minutos fueron la primera y última vez que estuvo de visita, por supuesto todos esos discursos acerca de “yo quiero cuidarte” se fueron al caño y se regresó con su novia, seguramente pensando que yo estoy loca.
En cambio, pienso en la gente que está aquí conmigo y que quiero tanto, a pesar de saber tantas cosas acerca de lo que me ha pasado, me acompañan, me apoyan y terminan comportándose conmigo como siempre, sentados en mi sala viendo una película, llendo a comprar tempranísimo a una venta de garaje y desayunando medios fodongos en los Tacos Gus de la Condesa, incluso alguien afirmo que tengo buen corazón.
También me acordé del exclamo casi de terror de una buena amiga, cuando vio que mi cama la levanté y la convertí en un sillón, dijo que eso era malísimo porque según el feng shui para que yo tenga una pareja debe ser una cama matrimonial y tener todo en pares, dos burós, dos cuadros. No la he visto hace más de un mes, para decirle que ahora que es un sillón se puede dormir empiernados, uno encima del otro, tirar la colchoneta al piso, o como hace dos días, cuando definitivamente mejor me fui al otro sillón mientras ese muchacho piernudo dormía profundamente y se había adueñado del espacio. ¡Se veía tan guapo dormido sobre mi almohada!.
5 comentarios:
Eso de la oscuridad me sacó una carcajada, hahaha.
Vivir con los de siempre
los que me conocen al dedillo
me parece incongruente
pues es mucho mas sabio
buscar a un extraño
donde no hay recuerdos ni daño.
es lo que yo me digo que necesito otro auto, un mustang o un volvo, vamos un matiz, para estar acorde al fengchui
pero de pensar en conseguir un segundo trabajo para poder pagarlo, me da mucha hueva
Me encanto lo de la oscuridad, pero sobre todo me encanta que seas una persona tan auténtica, cree amiga que ya no hay muchas mujeres así. Ah y no creas en el feng shui, no creo que sea la neta.
Ten cuidado, tanta "locura" en ti te puede hacer aún más atractiva para ciertas personas.
Bajo la idea de tu amiga, yo ya debería estar casado. Creo que prefiero tu idea del sillón :)
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