Calculo cuanto tiempo mi piel desnuda va a soportar el frío, pienso que esta bien aguantar un poco si me distraigo con el árbol que se mueve fuera de la ventana, y los pajaritos que cantan, que cursi, que ñoño y que divinamente me hace sentir como para sacarme una sonrisa. Recorro la habitación haciendo mil mapas para decorar, quisiera que midiera lo triple para poner todo lo que quiero, pero recuerdo el lema de Ikea que bien dice que “no es rico el que más tiene sino el que menos necesita”, así que me pongo como reto que este lugar sea una de esas maravillas que te hacen abrir la boca cuando los descubres. Mientras tanto, el frío, la piel de mis piernas chinitas y yo con un golpe de felicidad en el corazón, me meto bajo mi adorado edredón inmaculadamente blanco, y me caigo bien por que todas esas cosas que no tuve en mucho tiempo vayan regresando poco a poco. Podría permanecer inmóvil debajo de esta pureza y volverla eterna, pero no puedo aguantar más y giro para subir mi pierna sobre tí y acariciar con toda calma el mechón que cubre tus ojos, bajar mi mano por tu cadera suavecita y pedirte después de verte toda la noche: “Pablo, no te cortes el cabello”.
12 comentarios:
Así que finalmente "aparecio otro Pablo"
Besos
:) :) :) :) :) :) :)
Mi Pablo, nada más ese.
Así fue como sucedió...
No se necesita mas
Qué gusto leer que tenga razones para estar feliz. Atásquese ahora que hay lodo, o cabello que evitar que se corte.
El regreso a mí también me impactó un poco...pero creo que no debe haber felicidad más grande que tener tu propia casa. Felicidades, un abrazo
Todo se va a acomodando!!!!
Disfrútalo mucho.
Ele y Juan Pa
sailing-nena.blogspot.com
Bien por ti!!!
Felicidades!
=)
Excelente!!! Creo que el agua siempre retoma su nivel y que bien que el Pablo regresara, por cierto es Ruiz? Felicidadez!!!
Que rico :3
Así de simple a disfrutar y esconde las tijeras :D
Publicar un comentario