Juan escribe historias tristes, mientras lo hace se le nublan los ojos de tanto llorar, porque bueno, entre tanta tristeza le agrada reconocer que son buenas; tan es así que los miembros de ese grupo de depresivos al que va desde hace meses las esperan ansiosos. La primera vez que asistió esperaba encontrar gente llena de posibilidades que le contagiaran de ganas de vivir, al contrario de eso, solo se sumía en la angustia que descubría en sus compañeros. Un día se le ocurrió contar una de sus historias, el resultado lo dejó maravillado, a partir de entonces le esperaban con una euforia extraña que los arremolinaba frente a él para escuchar atentos cada floritura que les hacia sufrir. Juan en un principio no sabía si continuar, pero después dedicaba horas enteras a crear con exagerada minuciosidad cada nueva frase que contarles, salía a la calle en busca de ideas, de gente, de ojos, de gritos, de llantos; regresaba vehemente con total empeño de llevarles el mejor de sus escritos.
Pero ya saben, como toda trágica historia, llena de abatimientos y desánimos, Juan encontró que ya no debía estar ahí, lo que un día le causo bienestar, se volvió una repulsión cada vez mayor; mirar de reojo como iban pasando los pañuelos para limpiarse las lágrimas, escuchar los llantos de ese calvo de lentes le provocaba el insano deseo de levantarse a golpearlo para que se callara de una vez.
Sin ánimo de provocarles a ustedes un decaimiento parecido les contaré que esta historia tuvo un final feliz, Juan continúo cumpliendo cada tarde de la semana, a sembrar melancolía y a ver crecer sufrimientos. Los domingos con mucho gusto y podríamos decirle, felicidad, asiste a su grupo de sádicos anónimos a alardear como es que hace padecer a esos tontos depresivos.
12 comentarios:
no hay nada más deprimente que ver a un deprimido jodido, quejándose
pero ver a un deprimido riquillo, quejumbroso, es aún peor
ahora que si ves a un pez y mixta deprimido, llorando sus cuitas, es el summum, vas y te cuelgas del primer árbol de papas que ves
Uy! esta historia me parece conocida.
Una persona que hace eso pero aún no sabe que existan grupos de ayuda para dejar de contar historias tristes.
Besos.
woa que buena historia, muy buena esos grupos varios.
Necesita ayuda profesional.
Saludos.
Ja.
Un tiempo estuve acudiendo a un taller de escritura. Me encantaba pero a veces era un poco salvaje: Habia competencias feroces entre algunos y cuando cada quien terminaba de leer, la mirada tipo Bambi buscando la aprobacion de los demas era insufrible (no puedo ver mis propios ojos pero la angustia me hace pensar que se veian igual que los del resto)
Jajaja ¿no que ya no tomabas nada? Deberías dedicarte a escribir, este texto te quedó muy bien, tiene su toque de humor.
Por lo menos ese pinche Juan ha encontrado la mejor manera de encausar su lado negativo y además le sigue causando placer.
Cuídate, que estés y te vaya cada día mejor, luego nos leemos.
NTQVCA, ahi te deje un regalo en mi blog. Un beso!!
Jejeje... ¡Qué lindo! Un grupo de sádicos críticando a un grupo de deprimidos...
YoSabina
Que bueno que hubo un giro al final, estuve a punto de deprimirme.
Saludos!
yeah, las ytragedías de los demás son bien divertidas cuando no los conocemos... yo iba a platicas de AA, no por que fuera un alcoholico, una vez un compañero me invitó por que su tio iba a dar testimonio, y se pone bueno jajaja pero todo eso nomas no evita que me ponga borracho de vez en cuando. Buen texto :)
paz
Un gusto leerte, ese Juan creo que no lo dice pero seguro buscaria la forma de ponerle unos zapes en la choya al de los lentes ,claro sin que nadie lo notara y con estos sentires terrenales tan complejos... a fin de cuentas son parte de mi personalidad y por regla siempre decimos ok , no hay problema , usted disculpe pero en el fondo siempre queremos madrear a alguien... y buscamos a quien se deje madrear para no poner en riesgo nuestra integridad.....
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